Cómo confrontar a alguien que te ha aplicado la ley del hielo

Sientes que alguien se comporta contigo de manera fría pero no sabes por qué. ¿Es alguien que siempre ha estado dispuesto a hablar contigo pero ahora sus conversaciones son escasas y mínimas? Esto puede ser doloroso, frustrante y confuso. Aquí te daremos algunos consejos para hacer frente a esa persona que no te hace caso sin llegar a empeorar las cosas.

Descifrar las posibilidades

  1. Asegúrate de que no sea solo una paranoia tuya. En ocasiones, no se debe a ti. Quizá ese distanciamiento responda a que alguien en la familia de la otra persona está enfermo y tiene que dedicarle más tiempo o porque tiene graves problemas personales. En esos casos, nunca debemos tomarlo como algo personal. Quizá, lo mejor sea dejarle su propio espacio. Sin embargo, el alejamiento de los amigos puede deberse en otras ocasiones a síntomas relacionados con la depresión. En esos casos, lo que necesita tu amigo o amiga es compañía. Por último, si notas que esa persona no te habla por un tiempo prolongado y sí lo hace con otras personas, entonces puedes preocuparte con razón.
  2. Examina si se trata de un patrón. ¿Alguna vez ha reaccionado esa persona así? ¿Ha tratado de castigarte o controlarte de otras formas? Si es así, pregúntate si es una relación que realmente deseas mantener.
  3. Pregúntate sobre tu comportamiento. ¿Cuándo comenzó a dejarte de hablar? ¿Hubo algo ese día o esos días que justifiquen ese cambio de comportamiento? ¿Quizá hayas dicho algo que le afectó o enfadó? Intenta entender lo que puede haber desencadenado ese silencio. Reduce las posibilidades a unas cuantas y piensa en cómo solucionar la situación.

Confrontar a la persona

  1. Ensaya lo que vas a decir. Debes sentirte como si hubieras dicho todo lo que pretendías decir, así que planea tu intervención con antelación. Es fácil ponerse nervioso o a la defensiva, o empeorar las cosas con un comentario desafortunado, si no estás preparado. Cierra los ojos e imagina que estás a solas con esa persona y di en voz alta lo que le quieres decir. Pon atención a lo que dices y ajusta el tono.
  2. Habla en privado con la otra persona y procura que no te interrumpe.
  3. Prueba las aguas con humor. Si la persona solo está de mal humor, quizá podrías aligerar el ambiente jugando un poco.
  4. Comienza por disculparte. Si crees que hiciste realmente algo que ofendió a la otra persona, aunque no estés totalmente seguro, puedes decirle, por ejemplo: "Lo siento mucho si he hecho o dicho algo inapropiado que haya herido tus sentimientos".
  5. Dile que valoras su amistad. Utiliza frases como "Me ha gustado mucho trabajar contigo" o "Por favor, ayúdame a salir de aquí, porque valoro mucho tu amistad".
  6. Expresa cómo esto te hace sentir. La frialdad es dolorosa para el receptor. Hazle saber que estás sinceramente arrepentido y que quieres arreglar las cosas, pero si eso no va a pasar pronto, quizá no continúes como "voluntario" a la ley del hielo.
    • Por ejemplo: "Realmente me duele que me ignores y desearía que me hablaras así podemos dejar esto en el pasado. Si continúas con esto por mucho tiempo, voy a tener que dejar de esperar y tan solo pensar que ya no quieres que sigamos siendo amigos. No quiero que esto pase, por eso te lo estoy diciendo ahora".
  7. Presta atención a tu tono. Hiciste algo que provocó la situación, así que si quieres resolverlo presta atención al tono en el que dices las cosas. Después de todo, si eres sarcástico o arrogante, quizá acabes empeorando las cosas.

Después de la confrontación

  1. Estate atento a lo que te tenga que decir. Hazle saber que, si hay un problema, eres todo oídos. Es importante saber por qué alguien ha aplicado una ley del hielo. Por otra parte, la otra persona querrá asegurarse de que entiendes por qué realmente pides disculpas.
  2. Ofrece un distanciamiento. Después de todo, una persona que te aplica una ley del hielo no quiere hablar contigo. Si has tratado de descubrir el problema, pero el otro no quiere compartir esa razón, no hay mucho más sobre lo que se pueda hablar. Llegados a este punto, puedes preguntarle: "Así que, simplemente, ¿no quieres resolver esto?", "¿No quieres ser más mi amigo?". Si la respuesta es "sí", entonces quiere que le dejes. Si dice "no", entonces dale más tiempo para que medite.
  3. Inténtalo solo una vez. Esta puede ser la parte más difícil, después de haber pedido disculpas de tratar de entender lo que está ocurriendo, habrás hecho tu parte. Ahora le corresponde a la otra persona dar un paso y hablar contigo. Si no lo hace, es decisión suya. No se puede solucionar este problema sin su cooperación.

Consejos

  • Tu objetivo no debe ser acusar a la otra persona o defenderte de ella. Por el contrario, debes hacerle ver que no tenías la intención de herir sus sentimientos, que has tratado de entenderla y que estás de acuerdo con lo que dice. Pero también debes dejar claro que si insiste en no perdonarte y en mantener esa ley del hielo, poniendo así en peligro su amistad, en ese caso debes respetar su deseo.
  • Si haces que la otra persona se sienta presionada para que te diga lo que le ronda por la mente, puede sentirse más culpable y volver a una ley del hielo más estricta. Si lo haces, es posible que pierdas una oportunidad para salvar la relación.
  • Ten en cuenta que nadie puede ser obligado a que hable contigo. Toda persona tiene derecho a no hablar con quien le plazca. Si la otra persona ha tomado esa decisión, acéptalo. En algún momento ese problema ha dejado de ser tuyo. Ahora tienes que centrarte en aceptar esa situación con madurez.
  • Si no estás seguro a qué se debe ese silencio, haz más preguntas genéricas, por ejemplo: "Casi no te he visto últimamente, ¿has estado enfermo?".
  • Si no sabes qué es lo que hiciste mal, pídele a uno de tus amigos que te diga algo, si es que lo sabe. Lo más probable es que trate de ayudarte.

Advertencias

  • No te sientas culpable por no haber podido leerle la mente. Puedes esforzarte para comprender por qué esa persona ya no quiere hablar contigo. Quedarte mudo y dejar que las cosas se resuelvan por inercia es no ser realista y demuestra pocas o nulas capacidades de comunicación.
  • Si acepta la disculpa, cambia de tema. Recordar constantemente la situación puede hacer que la otra persona acabe por enfadarse.
  • Si esto te ocurre de manera regular, puede interpretarse como una forma de abuso emocional. En ese caso, nunca podrás detener el abuso por completo.
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