Cómo formar un lazo de confianza con tu caballo

El ávido jinete Monty Roberts desarrolló el método “unión”, una técnica sin violencia que se usa para amansar, domar y entrenar caballos. Esto implica realizar una actividad de adiestramiento relajada y reconocer las señales del lenguaje corporal de un caballo. Este método tiene como objetivo darle la oportunidad al caballo de decidir entre aceptar al domador como líder de la manada o no. El principio en cuestión es similar a una yegua adiestrando a su potro para que acepte la autoridad de su madre dócilmente. Si te interesa desarrollar un vínculo de confianza más fuerte con tu caballo sin usar la violencia, el método “unión” puede ser el indicado para ti.

Aprende la metodología

  1. Obtén acceso a un redil circular o un corral pequeño. La clave del éxito es contar con un ambiente tranquilo y apacible en el que la atención del caballo se centre completamente en el domador. Puedes lograrlo trabajando dentro de un redil circular. Escoge un redil lo suficientemente grande como para que el caballo ejecute embestidas en círculo alrededor del domador, pero no tanto como para que el caballo evite su presencia.
    • En vez de un redil circular puedes utilizar un corral pequeño. Sin embargo, la desventaja de este es que tiene esquinas en las que el caballo puede retirarse y dejar de moverse. Obviamente un círculo no tiene esquinas, por lo que el caballo no tendrá el mismo incentivo de descansar en un rincón.
  2. Consigue un ramal largo. El único equipo que necesita el domador es un ramal largo. El domador lo utiliza para golpear suavemente las patas traseras del caballo. Esto estimula al caballo a seguir avanzando en su intento de evadir el golpe.
    • El domador no debe utilizar un látigo ni ningún otro método para hacer que el caballo avance. El látigo fomenta el miedo y el caballo podría asociarlo con el domador, impidiendo que se desarrolle la confianza entre ambos.
  3. Ten paciencia. Otro punto importante es que si el caballo no "entiende" lo que estás tratando de instruirle, debes detener la sesión. Puedes echarlo todo a perder si frustras y confundes al caballo. Simplemente inicia la sesión nuevamente otro día.
    • Mientras tanto, revisa cuidadosamente tus gestos, el lenguaje corporal y el tono de tu voz (abarcaremos mejor estos puntos en la parte 2) para mejorar tu técnica y corregir los mensajes contradictorios e inadvertidos que le estás enviando al animal.

Forma el vínculo de confianza con el caballo

  1. Cálmate. Si te dispones a trabajar con una actitud nerviosa o enfadada no vas a conseguir nada. La unión depende de que el caballo te vea como la calma en medio de la tormenta, por lo que debes presentarte como una persona segura para darle la confianza de acercarse a ti. Respira profundo y asegúrate de que el caballo note que estás relajado.
    • Recuerda que el caballo casi siempre te imitará. Si saltas por todas partes y gritas, el caballo responderá corriendo y actuando de forma agresiva.
    • Mantén un lenguaje corporal relajado y no te muestres temeroso. Si muestras temor o vacilación, el caballo lo tomará como una señal de sumisión y te costará mucho más trabajo formar el vínculo.
  2. Muestra el lenguaje corporal correcto. Sé firme, pero no violento ni amenazante. Esto significa que debes realizar movimientos suaves y fluidos en lugar de tensos y erráticos. Mantén tus manos cerca de tu cuerpo.
    • Un caballo puede tener miedo cuando percibe objetos agitándose alrededor de él, por lo que si presentas una silueta uniforme no se sentirá amenazado.
  3. Utiliza una voz suave. Utiliza un tono de voz calmado y feliz, como si canturrearas. Tan pronto como grites o reprendas al caballo echarás a perder el vínculo porque el caballo comprende tu actitud, así como el tono y el timbre de tu voz.
  4. Lleva al caballo a un prado o círculo cercado con un ramal de 9,1 m (30 pies). El objetivo en esta etapa es familiarizar al caballo con el área, de manera que el animal no se lleve ninguna sorpresa. Además, debes mostrarle al caballo que estás calmado y no representas una amenaza.
  5. Guía al caballo alrededor del redil. El caballo puede encontrarse un poco asustado o confundido. Guía al animal alrededor del área cercada y segura por unos minutos. Cambia de dirección varias veces mientras lo conduces para que te establezcas como el "líder".
    • Debes hablarle al caballo con una voz suave mientras realizas este ejercicio para que le ayudes a tranquilizarse.
  6. Dirígete hacia el centro del redil mientras estimulas al caballo a que se aleje. Debes hacer que el caballo se dirija hacia el perímetro. Para lograrlo, probablemente necesitarás espantarlo firmemente. No debes asustar al animal, simplemente señálale que tiene que permanecer en otra parte, de la misma forma en la que una yegua aleja a su potro.
    • El proceso de alejar al caballo te establece como la yegua líder.
  7. Coloca el ramal. El ramal largo todavía debe permanecer unido al cabestro del caballo. A medida que el caballo se aleja de ti, lanza el ramal detrás del animal sosteniendo la pinza. Coloca el ramal al otro lado del caballo. Esto hará que el ramal se desplace alrededor del cuerpo del animal, detrás de la cola, y a través de los cuartos traseros.
    • Si en este punto sacudes el ramal, tendrá el efecto de arrear el caballo hacia adelante. Estimula al caballo para que se mueva en círculo a tu alrededor.
  8. Trabaja con el caballo en círculos a tu alrededor. Continúa presionando al caballo suavemente. Mantenlo trabajando en círculos a tu alrededor. A medida que el caballo se familiariza contigo, podrás percibir que su lenguaje corporal comienza a cambiar. El caballo puede apuntar la cabeza hacia ti y contraer el oído interno (el que se encuentre más cerca de ti) como si estuviera a la espera de tus instrucciones. Esta es una señal de que el caballo está listo para negociar su posición y hacer lo que tú quieras.
  9. Continúa presionando al caballo suavemente. Observarás que el caballo apunta la cabeza hacia ti, lo que es un signo de que está dispuesto a negociar su posición conforme a tus deseos.
    • Si utilizas un redil de 15,24 m (50 pies) de diámetro y realizas 5 o 6 circuitos, debes cambiar de dirección bloqueando al caballo. Utiliza el lenguaje corporal, pero no te interpongas en el camino. Luego de otros 5 o 6 circuitos más, cambia nuevamente de dirección, empieza a enrollar el ramal y deja de ejercer contacto visual (desvía la mirada al cuello o al hombro).
  10. Busca otros signos de parte del caballo. Otros signos de que el caballo está buscando tu orientación incluyen hacer el círculo más pequeño, voltear el oído interior hacia ti, lamer o masticar en el aire, bajar la cabeza, e incluso tocar el suelo con la nariz como si buscará un lugar para pastar.
    • El hecho de que el caballo se encuentre relajado y te observe esperando instrucciones significa que ha comenzado a confiar en ti. Ahora ambos están listos para pasar a la siguiente fase y poner a prueba esa confianza.
  11. Cambia el lenguaje corporal. Cuando observes estos signos, desvía la mirada completamente y suaviza tu lenguaje corporal. Trata de llevar la mano lo más cerca del caballo cruzando tu estómago con los dedos cerrados. Dale la espalda y aléjate unos pasos del caballo permaneciendo siempre alerta (ten cuidado, ya que puede distraerse mientras no estás mirando). Esto hará que el caballo se acerque lentamente y se “una” a ti.
    • Si todo sale según lo previsto, cuando le des la espalda y te alejes, el caballo avanzará hacia ti y te seguirá de la misma forma en la que un potro sigue a su madre cuando esta se aleja. Puedes recompensar este comportamiento para que el caballo tenga más probabilidades de repetirlo en el futuro.
    • Si las cosas no resultan como lo esperabas y el caballo te ignora, comienza desde el principio y trabaja con el animal nuevamente en un círculo. Si el caballo empieza a cansarse, detente y vuelve a intentarlo otro día.
  12. Recompensa al caballo. Puedes frotarle entre los ojos u ofrecerle un buen golpe en el cuello. Así es como los caballos se cepillan naturalmente entre sí o confirman el estado inferior de otro caballo. Ellos no se acercan a la yegua líder a menos que esta se encuentre muy relajada y no ejerza su autoridad.
  13. Haz que el caballo te siga. Párate al lado del caballo en el lado cercano, mirando hacia delante. Camina en círculo alrededor de la nariz del caballo hacia la derecha. El caballo te va a seguir una vez que hayas establecido que tú eres el líder. Completa un pequeño círculo y recompensa al caballo. Realiza este ejercicio en ambas direcciones.

Consejos

  • Cuando te alejas un par de pasos delante del caballo, lo pones en posición de optar por aceptar ser un seguidor (dispuesto) y es él el que se une a ti (no al revés). Premia este comportamiento.
  • La confianza es lo más importante en la relación con un caballo.
  • Recuerda hablarle al caballo durante todo el proceso, pero hazlo en un tono suave.
  • Puedes practicar movimientos no amenazantes en el espejo. Es probable que te estés olvidando de relajarte mientras recompensas al caballo por algo que hizo bien.
  • Recuerda que no debes mostrarte agresivo ni infundirle miedo al caballo. El enfoque de este método debe ser tranquilo y confiado.
  • Si no cuentas con un ramal largo, consigue uno antes de comenzar. Nunca caigas en la tentación de utilizar un látigo o agitar tu abrigo o tus brazos.

Advertencias

  • Siempre debes ser paciente con tu caballo y no esperes resultados inmediatos.
  • Los caballos pueden ser impredecibles. Trata de recordarlo siempre por tu propia seguridad.
  • Este artículo es una guía general. Los caballos no son robots que pueden "programarse". Cada uno es diferente y tiene su propia personalidad. Respeta eso y no esperes demasiado la primera vez. Tu caballo hace todo lo posible por entenderte.
  • Nunca intentes formar un vínculo con más de un caballo en el redil, ya que pueden confundirse y competir por la posición en la manada.
  • Permanece cerca de lugares seguros para que puedas escapar en caso de que el caballo corra o te patee. Si te encuentras en un corral al aire libre, sería bueno que coloques la cerca a una altura en la que puedas salir saltando o gateando rápidamente.
  • Nunca intentes utilizar este método con un semental, un potro, o un caballo criado a mano. Puedes transmitirle señales equivocadas a un semental y un caballo criado a mano puede no entender tus señales en lo absoluto.

Cosas que necesitarás

  • Un cabestro
  • 9,1 m (30 pies) de ramal
  • Un prado o círculo cercado
  • Un lugar "seguro" para escapar si el caballo se pone agresivo
Información
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