Cómo reducir el estrés antes de dar un discurso

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Ponerse nervioso antes de dar un discurso es normal. Incluso las grandes personalidades se ponen nerviosas antes de dar un discurso. Pero eso no quiere decir que no haya remedio para ello. Aquí sabrás como puedes reducir el estrés antes de dar un discurso.

Pasos

  1. Olvídate de que tienes que ser perfecto. La mayoría de las personas tienen miedo de hablar en público porque sienten vergüenza de cometer errores en frente de otros. La ansiedad sobre los errores sólo provocará más errores. ¡Estar ansioso puede ser el más grande error de todos! Incluso los oradores profesionales ocasionalmente cometen errores. La diferencia es que ellos no consideran los errores como obstáculos mayores para el éxito. El secreto es aprender a aceptar que los errores ocurrirán a veces, y a desarrollar la habilidad de recuperarte de ellos rápidamente. El Dr. L. Michael Hall, autor de Los Secretos de la Maestría Personal, aconseja, “Date a ti mismo el permiso de ser gloriosamente falible”.
    • La manera de recuperarte de un error es mirarlo sin nada de pasión, toma cualquier acción correctiva que sea necesaria, recupera tu compostura, concéntrate en lo que dirás después, y supéralo. Dudar en un error y sentirse mal por ello solo se añade a tu confusión. Deja el error atrás y sigue avanzando.
    • No puedes complacer a todos en tu audiencia. Seguro que algunos escuchas pensarán que eres un idiota por cometer un error. Otros ni si quiera se darán cuenta. Y otros admirarán que te hayas recuperado tan fácilmente. Algunos se sentirán aliviados de saber que eres humano. A otros no les importará ya sea una cosa o la otra.
    • Los errores pueden proveer excelente retroalimentación para la mejora. Los errores seguido promueven aprendizaje de un sólo juicio, así que es casi seguro que no volverás a cometer el mismo error otra vez. Pregúntate a ti mismo “¿Qué es lo peor que pude pasar si cometo un error durante este discurso?” Cometer un error no conlleva una pena de muerte.
  2. Visualiza el resultado que quieres. Las personas que tienen miedo de hablar en público visualizan las oportunidades de su siguiente discurso como fallas abismales. Se ven a si mismos divagando, tartamudeando, quedándose mudos, poniéndose rojos, probablemente llorando, aterrando a las audiencias con su estupidez. Y alejándose a vivir el resto de sus miserables vidas en el exilio, visto como un repudio de la sociedad. Los psicólogos llaman este método de preparación “anticipación negativa”.
    • !!! ALTO!!! Cada vez que entres en esta flagelación mental, tienes que sacarte de ahí tu mismo. Di, “DETENTE” a ti mismo y en voz alta. Haz todo para sacar tu mente de la trampa del fracaso. Canta, silva, recita poesía, camina alrededor de la cuadra o habla con un amigo. Puedes hacer que esas escenas de miedo de vean como tontas y graciosas imaginando a tu audiencia en trajes de payaso o viendo tu presentación en cámara rápida.
    • En “Los siete hábitos de la gente altamente efectiva”, el autor Steven Covey le dice a sus lectores que “empiecen con el final en la mente”. Visualízate dando el discurso de la manera que tú quieres. Si anticipas éxito, es más probable que lo obtengas. Repasa mentalmente que estás hablando con confianza y dando una entrega de manera suave a una audiencia que te aprecia. Escucha las palabras saliendo de tu boca en una cadencia fluida. Mírate en una postura erecta, respirando fácilmente y con libertad. Al visualizar de esta manera, estás programando tu mente y tu cuerpo a los resultados que tú quieres.
  3. Prepárate positivamente. ¡Deja de preocuparte acerca de ti mismo y emociónate con tu tema! Tienes algo importante qué decir y que los demás quieren escuchar. Si puedes, elige un tema que disfrutes. Habla de tópicos que conozcas bien.  Incluso si estas entregando las tristes estadísticas acerca de la falla de las cosechas del último año, pon algo de ti mismo en el discurso. Incluye una anécdota, o una cita. Trae la perspectiva del interés humano. Práctica y preparación son más fáciles si el tema es importante y/o disfrutable para ti. Si tú crees que tu material es interesante y lleno de contenido, tu audiencia se contagiará de tu entusiasmo y apreciará tu sinceridad.
  4. Ama a tus escuchas. Una vez, justo antes de entrar a hablar frente a una clase de 70 estudiantes, un colega me preguntó, “¿Cómo puedes ser tan seguro con tanta gente juzgándote y encontrándote fallas?”  Ahora, he aquí una presunción de derrota, ¡Ninguna vez escuché otra igual! ¡Nunca me había ocurrido que yo pensara así de mis estudiantes! “Soy seguro,” respondí.” porque no pienso de esa manera. Asumo que mi audiencia es amigable. Asumo que ellos me aman.” Tu recibes lo que das--- y nada es más cierto de este dicho que en un discurso publico. Si tú quieres gustarle a tus audiencias, te tienen que gustar primero.
  5. Deja el pasado atrás- al menos las partes feas. Algunas personas tienen ansiedad al hablar por alguna experiencia humillante en el pasado -a menudo en la infancia. Dichos eventos pueden ser muy traumatizantes para los niños (y para los adultos también) y pueden causar miedo paralizante, de por vida. Si este tipo de incidente es la base de tus miedos, visita a un terapista o un consejero que se especialice en fobias. Las fobias no son nada de lo que tengas que estar avergonzado. Contrario a la creencia popular, muchas fobias pueden ser curadas, usualmente en tres o cuatro sesiones de terapia.
    • Quizá tu miedo no es una verdadera fobia, pero aun así se relaciona con decepciones y vergüenzas. Recuerda: todos los buenos oradores empezaron como no tan buenos recitadores. Ellos mejoraron porque se decidieron a hacerlo mejor la siguiente vez.
  6. Obtén algo de descanso y evita las molestias, planea por adelantado y obtén una buena noche de sueño antes de tu presentación. Si tienes problemas para dormir, bebe algo de leche tibia (sí, eso funciona), y piensa en algo placentero, relaja tus pensamientos. Puede que ayude el escuchar una cinta de relajación o música suave, o lee algo ligero antes de ir a dormir. Si puedes, limpia tu calendario de eventos estresantes que puedan interferir con tu habilidad de concentración y halar con confianza y sinceramente. En otras palabras, no agendes una entrevista de trabajo, una visita al dentista, o una junta con el abogado de tu ex esposa el mismo día que vas a dar un discurso importante.
  7. Evita las sustancias que modifiquen el humor. Algunas personas erróneamente piensan que beber mucho café o alcohol, fumar cigarrillos o tomar un tranquilizante antes de hablar va a mejorar la presentación. Ellos lo hacen con el fin de calmarse. Las substancias que alteran el humor son una muleta que no necesitas. El problema es que no puedes regular la dosis. No sabes cuándo demasiado es demasiado. Una vez que está en tu flujo sanguíneo, es muy poco lo que puedes hacer por ello. Tu relajación se puede volver pereza. Tu prisa se puede convertir en ansiedad. Es mejor evitar todas estas sustancias.
    • Adicionalmente, come ligero, o no comas, una hora antes de dar tu discurso. Un estomago lleno puede bajar tu nivel de energía y concentración, porque tu cuerpo está ocupado digiriendo la comida. Cualquier nerviosismo puede hacer la digestión dificultosa. ¡No quieres un eructo  o un estomago ruidoso interrumpiendo tu discurso!
  8. Arréglate lo mejor que puedas. Tomate algún tiempo con tu apariencia. Pule tus zapatos y acomódate el cabello. Viste ropa que se vea atractiva, favorecedora y profesional. Cuando luces bien, te siente confiado. Si no estás seguro de lo que se trata el verse bien, haz lo que todos los recitadores profesionales hacen. Ten unas cuantas sesiones con un consultor de imagen para aprender acerca de los colores y estilos que te quedan mejor. Las mujeres pueden tener consejos personales acerca del cabello y maquillaje. Un buen consultor de imagen puede decir como lucir fantástico sin gastar una fortuna.
  9. Recuerda respirar. La ansiedad tensa los músculos en el pecho y la garganta. Con un flujo restringido de aire y sin suficiente oxigeno, tu voz se puede volver un chillido. Respirar profundo, por otra parte, envía oxígeno a los pulmones y cerebro y expande la garganta y el pecho, propiciando la relajación. Mientras te acercas al estrado, respira profundo y relájate.
  10. Concéntrate en las caras amigables. Mientras hablas, mantén contacto visual con tus escuchas. Encuentra los rostros amistosos y enfócate en ellos. Sonrisas y gestos de aprobación te darán valor extra.
  11. Es irónico que algunas personas están más nerviosas de hablar en público que de conducir en la carretera. De hecho, resultan muchos más accidentes y fatalidades de accidentes de tráfico que por hablar en público. El miedo es el mecanismo de sobrevivencia natural. Puede motivarnos, o detenernos en el camino. En situaciones que representan un peligro a nuestra integridad o nuestra vida, el miedo nos motiva a ser cuidadosos. Por otra parte, el miedo es un problema cuando interfiere con nuestras metas y logros. Estas diez recomendaciones te ayudarán a progresar hacia la confianza en el estrado. Ultimadamente, nosotros triunfamos cuando nos conducimos de acuerdo a las recompensas que queremos, en lugar de a las cosas que tememos. 

Consejos

  • Descansa muy bien la noche anterior a tu discurso. Estar fatigado durante tu discurso puede ocasionarte aún más estrés.
  • En la mañana de tu discurso, come algo pero no bebas soda. Las bebidas carbonatadas provocarán que tu boca esté seca.
  • Si empiezas a  hablar y tu voz es temblorosa, toma una pausa. Esto tiene un efecto calmante en algunos oradores. Se siente raro, pero no se ve raro.
  • Si hay un micrófono, háblale. Muchos recitadores se concentran en el micrófono y pretenden que es la única persona en la habitación. Esto funciona bien. Olvida que la audiencia te está mirando.
  • Prepara una respuesta de “no lo sé” si la gente va  a preguntar. No tengas miedo de responder que no sabes. Puedes decir algo como “es una gran pregunta, lo buscaré”.
  • Prepara una buena línea de salida. Evita un momento incomodo al final. No te retires murmurando “bueno, creo que eso es todo”.
  • Camina hasta tu posición de oratoria desde antes, dando a tus nervios la oportunidad de calmarse.

Advertencias

  • Estudia bien tu tema, si no lo haces puedes terminar avergonzado en frente de tu audiencia.
  • ¡No elijas el día de tu reporte para experimentar con un nuevo estilo! Esto puede convertirse en una razón extra para sentirte nervioso en frente de la multitud.
  • Practica el discurso en voz alta, preferentemente con otra persona escuchando. Hazlo sonar natural.
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