Cómo trasplantar una planta

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El trasplante de una planta constituye una parte esencial de su mantenimiento. Al margen de que necesites llevarla a una maceta más grande o al exterior, es importante hacerlo bien. Los cuidados de la planta antes de trasplantarla son tan importantes como los cuidados que le des al terminar. Aunque se trata de un proceso sencillo, hay un truco para realizarlo de manera correcta. De lo contrario, corres el riesgo de matar la planta.

Trasladar la planta a una nueva maceta

  1. Riega la planta unas cuantas horas antes del trasplante. El periodo del año para esto no es muy importante, puesto que vas a mantener la planta en el interior de tu casa. Lo que importa es la tierra. Riega abundantemente la planta y espera una hora. El objetivo es humedecer la tierra para facilitar la extracción del cepellón.
    • Si vas a trasplantar un plantón, espera a que desarrolle un par de hojas verdaderas. Estas son más resistentes que las hojas delicadas que observas al inicio.
  2. Elige una maceta de un tamaño más grande que la maceta actual. Es mejor aumentar de forma gradual el tamaño de la maceta de la planta conforme va creciendo, en vez de colocarla en una maceta gigante desde el inicio. Consigue una maceta de un tamaño más grande que la actual. Cubre el agujero de drenaje de la nueva maceta con un pedazo de malla o un filtro de café.
    • Debes cubrir el agujero de drenaje para evitar que escape la tierra. Esto no impedirá la salida del agua.
    • Si la nueva maceta carece de un agujero de drenaje, llénala con 2,5 a 5 cm (1 a 2 pulgadas) de gravilla.
  3. Llena la nueva maceta con unos centímetros de tierra para macetas. Utiliza suficiente tierra para macetas de tal manera que, a la hora de introducir el cepellón en la maceta, la parte superior de este se asiente 2,5 cm (1 pulgada) por debajo del borde de la maceta. No utilices tierra para jardín.
    • La tierra para jardín suele contener insectos, enfermedades y hongos. La planta no está habituada a dichos elementos y, por ende, puede enfermarse o morir.
    • Si quieres una planta más saludable y feliz, busca tierra con partes iguales de marga fértil, arena o perlita y materia orgánica.
    • Si vas a trasplantar un plantón, llena la maceta hasta 2,5 cm (1 pulgada) del borde. Humedece la tierra con agua tibia y espera 1 hora.
  4. Voltea la maceta y golpea con suavidad el borde contra una mesa. Cubre la parte superior de la maceta con tu mano de modo que la planta salga entre tus dedos. Pon la maceta boca abajo y golpéala con suavidad contra el borde de una mesa. Esto aflojará el cepellón y permitirá que se deslice de la tierra hacia tu mano.
    • No agarres la planta por el tallo y la saques. En vez de eso, rompe la maceta como último recurso.
    • Si vas a trasplantar un plantón, sácalo cuidadosamente con una cuchara. Sostenlo por una hoja, nunca por el tallo.
  5. Desliza el cepellón y aflójalo si las raíces están enredadas. Por lo general, es normal que los cepellones se amontonen. Sin embargo, si la planta ha pasado mucho tiempo en una maceta pequeña, el cepellón puede mantener la forma de la maceta. De ser así, aflójalo apretándolo suavemente con los dedos.
    • Si no puedes soltar el cepellón, haz cortes en sus lados con un cuchillo limpio y afilado. Los cortes deben ser de 0,32 a 0,32 cm (1/8 a 1/8 de pulgada) de profundidad.
    • Corta las raíces muertas o podridas con tijeras limpias y afiladas.
  6. Coloca el cepellón en la nueva maceta y llénala con más tierra. Cubre la parte superior del cepellón con una capa fina de tierra. Deja de 2 a 2,5 cm (3/4 a 1 pulgada) de espacio entre la tierra y el borde de la maceta.
    • Si trabajas con un plantón, haz un agujero en la tierra y mételo dentro. Compacta la tierra que rodea al plantón.
  7. Riega abundantemente la planta. Tendrás mejores resultados si añades al agua un poco de fertilizante soluble en agua, pero debe ser del tipo adecuado para tu planta. De este modo, la planta se recuperará más rápido. Al terminar de regarla, no vuelvas a regarla hasta notar que la capa superficial de tierra está seca. Si trabajas con plantones, mantén la tierra húmeda, no inundada.
    • Si la maceta posee un agujero de drenaje, sigue regando hasta que el agua salga por el agujero. De no ser así, usa tu criterio.
  8. Lleva la planta a un lugar con luz solar durante los siguientes dos días. No la pongas en pleno sol enseguida o le causarás un trauma. En vez de eso, trasládala poco a poco a zonas cada vez más iluminadas durante los siguientes 2 o 3 días. Mantenla caliente, pero evita el calor.
    • Si la planta empieza a marchitarse, rocíala con agua y luego cúbrela con papel film. Mantenla en una zona fría, lejos de la luz directa del sol por 1 o 2 días.
  9. Traslada la planta a una maceta más grande conforme va creciendo. La prontitud con que debes hacerlo dependerá de la rapidez con que crezca la planta. Algunas plantas crecen más rápido que otras. Normalmente, una planta que crece lento necesita trasladarse a una nueva maceta una vez cada 2 o 3 años. Si la planta crece rápido, debes trasladarla a una nueva maceta una vez al año.
    • Si observas que las raíces salen por el agujero de drenaje, significa que es momento de cambiar de maceta.

Trasplantar la planta en el exterior

  1. Averigua en qué fecha debes trasladar tu planta al exterior. En general, las plantas solo pueden plantarse al exterior durante determinados periodos del año. La fecha de trasplante dependerá de la zona de rusticidad en la que te encuentres y del tipo de planta que cultives. La internet es un buen lugar para empezar, pero los paquetes de semillas y las etiquetas de cuidados también suelen contener dicha información.
  2. Empieza a aclimatar a la planta 2 semanas antes de la fecha de trasplante. Deja de fertilizarla 2 semanas antes de trasplantarla. Riega menos, pero no dejes de hacerlo. Traslada la planta al exterior una semana antes de la fecha de trasplante. Déjala al exterior por 1 hora el primer día, 2 horas el segundo día y así sucesivamente. Mantenla lejos del viento y la luz solar directa y riégala con frecuencia durante dicha semana.
    • Lleva la planta al exterior en la mañana cada día. La dejarás allí 1 hora más día tras día.
  3. Planea trasplantarla durante el momento frío del día. Lo ideal es que esté nublado o garuando. Un buen momento es cada mañana, pero cada noche es mucho mejor, puesto que así las plantas no lidiarán con el calor del día durante la aclimatación a su nuevo hogar.
  4. Llena el lecho de cultivo con tierra para jardín. Elige la zona a la que vas a trasladar la planta. Asegúrate de que sea un lugar con suficiente sombra o luz solar para tu tipo de planta. Saca la tierra sin labrar y sustitúyela con tierra para jardín. Para resultados óptimos, incorpora compost a la tierra.
    • Lo más conveniente es comprar tierra de la tienda. Así te asegurarás de que no contenga plagas, enfermedades y hongos.
  5. Haz un agujero lo bastante grande para contener la maceta de la planta. A menos que la maceta esté elaborada con turba o papel, sacarás la planta de la maceta y meterás el cepellón en el agujero. Aunque no es fácil determinar cuál es el tamaño del cepellón mientras la planta se encuentra en la maceta, si haces el agujero del mismo tamaño que la maceta, podrás garantizar una colocación adecuada del cepellón.
  6. Pon la maceta de cabeza y desliza el cepellón. Primero cubre la parte superior de la maceta con tu mano, de modo que la planta salga entre tus dedos. Dale vuelta cuidadosamente a la maceta. Si la planta no se desliza en tu mano, golpea con suavidad el borde de la maceta contra una superficie firme, por ejemplo, una mesa o una banca.
    • No sostengas la planta por el tallo y la saques o correrás el riesgo de dañarla.
  7. Deja la planta en la maceta si es de turba o papel. En vez de sacar la planta, corta los lados de la maceta, de modo que las raíces puedan acceder más rápido a la tierra fresca. Es buena idea romper los primeros 2,5 cm (1 pulgada) de la maceta, de modo que se asiente por debajo de la tierra al momento de trasplantar. De lo contrario, esta absorberá el agua antes que llegue a las raíces.
  8. Si es necesario, afloja el cepellón con los dedos. La mayor parte de los cepellones ya están sueltos, pero algunos están tan apretados que adoptan la forma de la maceta. Si este es tu caso, aprieta con suavidad el cepellón hasta aflojarlo.
    • Si el cepellón aún se resiste, haz cortes de 0,32 a 0,64 cm (1/8 a 1/4 de pulgada) de profundidad en él utilizando un cuchillo limpio.
    • Omite este paso si la planta se encuentra en una maceta de turba o papel.
  9. Mete el cepellón en el agujero. La parte superior del cepellón debe estar al mismo nivel del agujero. Si este es muy profundo, levanta la planta y añade unos centímetros más de tierra para jardín. Si la planta se encuentra en una maceta de turba o papel, coloca toda la maceta en el agujero.
  10. Llena el espacio que rodea el cepellón con más tierra y compáctala. El agujero será muy grande para el cepellón, así que echa un poco de tierra en los espacios entre este y el agujero. Si este se derrumba y se vuelve más pequeño que el cepellón, añade más tierra alrededor de la parte superior del cepellón para nivelar todo. Compacta la tierra con suavidad al terminar.
  11. Riega abundantemente la planta. Al terminar este primer riego, riega la planta tan seguido como sea necesario. Según el tipo de planta que tengas, esto podría ser cada día, una vez por semana o solo cuando la capa superficial de la tierra esté seca.
    • Para resultados óptimos, añade algo de fertilizante al agua. No obstante, debe ser del tipo adecuado para tu planta.

Consejos

  • La primavera es el periodo del año más adecuado para trasplantar la mayor parte de las plantas, entre ellas las flores, las rosas y las verduras.
  • Para las plantas al exterior, cubre la tierra con una capa de 2,5 a 5 cm (1 a 2 pulgadas) de compost o mantillo. Así mantendrás la tierra húmeda y evitarás la maleza.
  • Si la planta está atorada en su maceta original, riégala por medio del agujero de drenaje. Utiliza una manguera con una corriente en chorro para asegurarte de que la presión sea lo bastante fuerte.

Cosas que necesitarás

Trasladar la planta a una nueva maceta

  • una planta para trasplantar
  • una nueva maceta de un tamaño más grande
  • pedazos rotos de cerámica, una malla o piedritas
  • tierra para macetas
  • un fertilizante adecuado para tu planta (opcional)

Trasplantar la planta al exterior

  • una planta para trasplantar
  • tierra para jardín
  • una pala o una paleta de albañil
  • un fertilizante adecuado para tu planta
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