Cómo hacer frituras en casa

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Freír en abundante aceite es una técnica culinaria muy simple de realizar que te permite preparar muchas comidas en casa que de otro modo comprarías precocidas. Además, puedes controlar las cantidades de sodio y grasa que contiene tu comida, lo cual la hace más saludable que comer fuera. Donas, tempura, falafel, pollo frito, papas fritas, etc., ¡puedes hacer de todo! ¿Se te abrió el apetito?

Prepararse

  1. Toma tu wok, sartén de paredes altas, olla sopera o freidora. Algunas personas aseguran que trabajar con el wok es más fácil, sobre todo porque provoca menos desorden: sus paredes inclinadas atrapan más salpicaduras de aceite y le dan al aceite caliente más espacio para expandirse si las cosas salen mal. Pero cualquier otro utensilio con paredes de 10 cm (4 pulgadas) o más de altura hará el trabajo bastante bien.
    • Para el propósito de este artículo, asumiremos que no vas a trabajar con una freidora. Pero si lo haces, debes leer el manual de instrucciones de tu modelo en particular. Probablemente te indicará algo como "Enciende la freidora. Llénala hasta la línea de llenado. Coloca la comida". Será muy claro.
  2. Saca tu termómetro de dulces o de frituras, pinzas, canasta freidora, cuchara de palo y espumadera, si tienes. Pero si no tienes, no te preocupes. Estos utensilios son útiles pero no necesarios debido a lo siguiente:
    • Muchas fuentes afirman que necesitas obligatoriamente un termómetro. La temperatura del aceite debe ser cerca de 150 °C (350 °F), dependiendo de la receta, y la única forma de saberlo es usando un termómetro. Sin embargo, si no dispones de uno, puedes usar una cuchara de palo. Si introduces la punta en el aceite y este empieza a hervir, significa que ya está listo.
      • Pero si vas a freír con frecuencia, es mejor invertir en un termómetro.
    • Las pinzas, la canasta freidora y la espumadera son principalmente para tu seguridad. Lo último que quieres es que el aceite caliente caiga en tu piel y estos te darán un espacio adicional de 30 cm (1 pie). Pero no son indispensables para el proceso.
  3. Elige tu aceite. Necesitas un aceite "neutro" con un punto de humo alto. Tus mejores opciones son los aceites de maní, soya, semilla de uva, girasol y pecana o una mezcla de ellos. Los restaurantes a menudo conservan un poco de aceite usado y lo añaden al aceite nuevo para mejorar el proceso de fritura.
    • ¿Puedes usar aceite de oliva? Sí, por supuesto, si no te importa su sabor a quemado y amargo y si mantienes su temperatura por debajo de los 150 °C (350 °F). El aceite de oliva tiene un punto de humo más bajo (ya que se quema con más facilidad) que la mayoría de los demás aceites.
    • El aceite de canola y el aceite vegetal son opciones aceptables y económicas. Si estás en un momento de apuro, estos te servirán muy bien.
    • Si vas a freír alimentos rebozados, usa materia grasa o manteca, ya que esto te permitirá que sean más crocantes y menos grasosos. Lo mejor es utilizar manteca no hidrogenada o grasa de vacuno.

Freír tus alimentos

  1. Llena con aceite el recipiente de tu elección. ¿Cuánto necesitas? Eso depende de lo que vas a freír y del tamaño de tu recipiente. Como regla general, la cantidad mínima de aceite es cualquier cosa que permita sumergir los alimentos hasta la mitad. Pero si tienes suficiente espacio y aceite, trata de sumergirlos por completo.
    • Si tu recipiente es poco profundo, llénalo a la mitad. Es necesario dejar unos centímetros de espacio para las salpicaduras inevitables.
  2. Calienta el aceite a la temperatura deseada. Debe estar entre 150 y 190 °C (300 y 375 °F). Si tu receta no lo indica claramente, tu mejor opción es entre 160 y 175 °C (325 y 350 °F). Ello debe equivaler a fuego medio a medio alto. Si la temperatura es inferior, tus alimentos no saldrán crujientes. Pero si esta es superior, los alimentos se quemarán antes de terminar de freírse.
    • Si no dispones de un termómetro y no confías en el método de la cuchara de palo, hay varios métodos que puedes probar. Si usas la temperatura adecuada, una pizca de harina empezará a chisporrotear sin quemarse y las palomitas de maíz reventarán bien. Y si haces una prueba con tu primer trozo de comida que vas a freír, este debe hundirse un poco y luego volver a surgir de inmediato. Si el aceite está muy frío, la comida se hundirá y se quedará allí. Si está muy caliente, nunca saldrá a la superficie.
      • Nuevamente, el termómetro es la opción más segura. Dichos métodos no son muy exactos.
  3. Asegúrate de que los alimentos estén secos antes de introducirlos en el aceite. Añadir agua a una olla de aceite caliente es una muy mala idea. Puede hacer que el aceite salpique y en el peor de los casos, hacer que se desborde. ¿Necesitas una mejor razón? Freír se trata de eliminar el agua de los alimentos. Si agregas agua, frustrarás el proceso y obtendrás alimentos empapados. Por lo tanto, sécalos antes de meterlos en el aceite.
  4. Coloca con cuidado la comida en el aceite, un poco a la vez. Las pinzas o la canasta freidora pueden ayudarte a evitar las salpicaduras, pero si no tienes, coloca la comida lentamente y con calma. Para artículos largos o grandes, coloca la base del artículo en el aceite y deja caer el resto por el lado opuesto a ti para evitar que las salpicaduras caigan por tu lado.
    • Muchos principiantes se asustan y terminan dejando caer los alimentos desde varios centímetros por encima de la sartén. En dos palabras: terrible error. Solo salpicará por todas partes. Debes dejarlos caer lo más cerca posible del aceite. Si el artículo es largo, sumérgelo lentamente y solo déjalo caer cuando la mayor parte de este ya se encuentre dentro del aceite.
    • Si echas toda la comida de golpe, la temperatura del aceite disminuirá de forma significativa. En vez de ello hazlo poco a poco.
  5. Mantén los alimentos en movimiento y evita que se amontonen. El aceite debe cubrir todos los lados de los alimentos. Si hay trozos amontonados, estos no se dorarán de forma homogénea. Así que asegúrate de que cada trozo tenga su propio espacio para ponerse bien crujiente.
    • También es una buena idea mantener la comida en movimiento para conservar la temperatura del aceite. La comida a temperatura ambiente disminuye la temperatura del aceite, por lo tanto, moverla evitará que se formen bolsas pequeñas de aceite más frío.
  6. Espera, pero no te alejes mucho. Algunos artículos tardarán 30 segundos, mientras que otros unos minutos. Si fríes algo tan grande como una bola de boliche, obviamente te tomará más tiempo. Pero los alimentos tradicionales como el pollo, las donas y las papas fritas no tardarán mucho. Para saber si tu comida está lista:
    • Revísala. Si está de color marrón dorado, probablemente ya está lista. Pero debes asegurarte de que su interior esté bien cocido, sobre todo cuando se trata de trozos grandes de comida.
    • Inserta un termómetro en la comida. Algunos vienen incluso con indicadores de temperatura interna que te señalarán cuando están listos los distintos tipos de alimentos.
    • Introduce un mondadientes en ella. Si tiene la suavidad deseada, lo más probable es que ya esté lista. Algunos alimentos requieren más pruebas.
    • Prueba la comida. Si te parece que ya está, de seguro que es así. Solo hazlo si la comida es del todo comestible. Los alimentos como los huevos deben estar bien cocidos antes de probarlos.
      • Para este método, asegúrate de que la comida esté fría. Si te quemas la lengua, no podrás degustar el sabor delicioso del producto final.
  7. Retira la comida del aceite con cuidado una vez que esté lista y colócala en una bandeja forrada con toallas de papel. Este es el momento en que será útil la espumadera, pero también puedes usar pinzas o una cuchara. ¡No uses los dedos!
    • No olvides apagar la estufa. Los incendios que provoca la grasa no son nada divertidos. Pero ya que mencionamos el tema, la mejor forma de apagarlos es usando bicarbonato, una toalla húmeda o un extintor. No corras por la casa con la sartén en la mano, tratando de escapar.

Escurrir y limpiar

  1. Escurre la comida antes de consumirla para eliminar el exceso de aceite. Es por eso que necesitas la bandeja (o plato) cubierta de toallas de papel. Puedes colocarla en una rejilla de alambre, pero el poder de absorción de las toallas de papel será más efectivo que dejar gotear el exceso de aceite según te parezca.
    • Asegúrate de escurrir todos los lados para evitar que la comida quede húmeda por algunas partes. Seca con toquecitos todos los lados, dale la vuelta a la comida y reemplaza las toallas de papel si es necesario.
    • Si te preocupa que se enfríe, puedes meterla en el horno a una temperatura inferior (65 a 90 °C o 150 a 200 °F) para mantenerla caliente. Esta es una buena idea si debes esperar a que el resto de la comida esté cocida.
  2. Sazónala al gusto mientras aún está caliente. Esta parte depende por completo de tus preferencias. ¿Quieres echarle sal, pimienta, comino, paprika, eneldo, curry, ajo, limón, etc.? Por supuesto, también puedes omitir este paso. Pero si quieres sazonarla, debes hacerlo ahora. La comida absorberá mejor los sabores mientras aún está caliente.
  3. ¡Guarda el aceite! ¡No lo tires en el fregadero! ¡No lo hagas! Es muy malo para el drenaje y el medio ambiente. Además, de este modo podrás usarlo la próxima vez. Toma un colador o una espumadera y saca todos los trozos sólidos que hayan quedado (puedes tirarlos). Vierte el aceite (si no está hirviendo) en una taza y luego viértelo en un recipiente a través de un embudo, luego colócalo en el refrigerador para conservarlo de forma segura. Puedes usar el mismo aceite varias veces y tu comida seguirá siendo rica.
    • ¿Lo dudas? No hay por qué. Sabrás con certeza cuando el aceite ya no sirva: se volverá de color oscuro y olerá horrible. Si este el caso, mantenlo en su recipiente y tíralo.
    • Nunca tires el aceite caliente en una bolsa de plástico. Eso es buscar problemas. Espera a que el aceite se enfríe antes de hacer cualquier cosa con él.

Experimentar con recetas

  1. Prepara papas fritas. Una de las recetas más básicas que puedes hacer con este método son las papas fritas. Es muy difícil crear papas fritas desagradables y su gran volumen te da muchas oportunidades de perfeccionar tu estrategia. También puedes preparar croquetas de papa caseras.
    • ¿Estás harto de las papas fritas comunes? ¿Qué tal si preparas camotes fritos?
  2. Fríe un pavo. Cuando fríes un pavo en abundante aceite, estará listo más o menos en 45 minutos. Si buscas una alternativa para el Día de Acción de Gracias (o este fin de semana), acabas de encontrarla. Este artículo de wikiHow tiene de todo.
  3. Haz helado frito. Probablemente ya has estado en esos restaurantes que promocionan este plato y tú te preguntas "¿Cómo lo hacen?". Ahora puedes hacerlo tú mismo. Serás la sensación de cualquier fiesta con esta receta que combina el frío y el calor.
    • Puedes hacerlo con cualquier sabor y cualquier tipo de cubierta exterior. No te quedes solo con la vainilla y las hojuelas de maíz si prefieres otra cosa.
  4. Fríe queso. Puedes hacerlo lo más sofisticado y elegante que quieras. Convierte tu queso de hebra en trocitos de queso mozzarella o diviértete preparando quesos franceses fritos como un aperitivo. No importa el método que elijas, el queso frito siempre quedará bien.
    • Puedes usar una salsa para mojar, pero la mermelada es igual de apetitosa.
  5. Haz barras de Snickers fritas. Es hora de poner a prueba tu colesterol. Tal vez has oído hablar de ello en las ferias, pero hasta ahora solo era un mito. Ahora puedes preparar barras de caramelo fritas en la comodidad de tu casa. ¿Necesitas una excusa para organizar una fiesta este fin de semana? Todos pueden traer su barra de caramelo favorita y pasarla bien. ¡Viva la tecnología!
    • Si puedes cubrirla, puedes freírla. No te conformes solo con las barras de caramelo. ¿Por qué no freír un sándwich de mantequilla de maní y mermelada, una pizza o un jugo Kool-Aid? ¿Y qué tal freír macarrones con queso, lasaña o fresas? Estás a punto de aventurarte en aguas peligrosas. Experimenta con todo lo que tengas a tu alcance.

Consejos

  • Verifica la temperatura del aceite de vez en cuando después de añadir o retirar los alimentos y regula el fuego como corresponda o mejor aún, consigue un termómetro de frituras que te brinde una lectura constante de lo caliente que está el aceite.
  • Sazona la comida inmediatamente después de retirarla del aceite.
  • Para limpiar el aceite con una espumadera, revuelve el aceite hacia una dirección. Luego sumerge la espumadera, dirigida hacia la dirección opuesta.
  • Deja al menos 7,5 cm (3 pulgadas) de espacio en la parte superior de la sartén para evitar que el aceite se desborde al momento de agregar la comida.
  • Los alimentos que introduzcas en el aceite deben ser más o menos del mismo tamaño para que se frían de manera uniforme.
  • Mientras más aceite uses, más constante será su temperatura y más tiempo tardará en enfriarse o calentarse mucho.

Advertencias

  • Nunca eches agua fría o hielo en el aceite caliente. Puede producirse una reacción muy violenta.
  • El aceite y la comida estarán muy calientes. Según el aceite que uses, si utilizas una sartén común, esta podría explotar si la temperatura aumenta mucho. En conclusión, compra un termómetro si no vas a usar una freidora.
  • No amontones los alimentos en la sartén, ya que no se freirán bien.
  • Los objetos metálicos pueden calentarse mucho.
  • No metas utensilios de plástico u goma en el aceite.
  • Ten cuidado de no quemarte cuando el aceite salpique. Para evitarlo, debes colocar la comida lentamente con una cuchara de mango largo y cubrir tus brazos. No olvides que el aceite mancha.
  • Al momento de llenar el recipiente, ten en cuenta el volumen de los alimentos que vas a añadir. Si estos hacen que el aceite se derrame por los bordes y caiga sobre la fuente calor, provocarás un incendio.
  • En ningún caso escurras o sirvas los alimentos en papel periódico. La tinta se desprende y es tóxica. Es por eso que está prohibido hacerlo.
  • Asegúrate de que no hayan objetos inflamables cerca del área donde vas a freír.

Cosas que necesitarás

  • Aceite (maní, soya, semillas de uva, girasol, pecana, vegetal, canola)
  • Un recipiente para freír (no es necesario que sea una freidora, podría ser una olla de hierro fundido o incluso una olla sopera, una sartén de paredes altas o un wok)
  • Un termómetro para frituras o caramelos (opcional, pero recomendable)
  • Toallas de papel o una rejilla para escurrir
  • Condimentos al gusto, como sal y pimienta
  • Una cuchara ranurada o una espumadera (opcional)
  • Una canasta freidora (opcional)
  • Pinzas (opcional)
  • Una cuchara de palo (opcional)
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