Cómo sobrevivir en la naturaleza

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Independientemente de que estés perdido en el bosque o poniendo a prueba tu temple contra la naturaleza, si estás intentando sobrevivir en un entorno salvaje, es necesario estar preparado. Es posible que algunas celebridades supervivencialistas te digan que debes beber fluidos corporales específicos, pero siempre y cuando te ciñas a los conceptos básicos y hagas lo necesario para buscar agua, construir un refugio, conseguir alimento y mantenerte abrigado, esas celebridades se tragarán sus palabras figurativamente en tanto que tú quizás te tragues otra cosa.

Buscar agua

  1. Ubica un cuerpo de agua (por ejemplo, un río, un arroyo, un lago o un estanque). Debido a que el agua fluye cuesta abajo, debes buscar cuerpos de agua en las depresiones en la tierra y en los valles. En caso de que la región en la que te encuentres sea montañosa, tienes posibilidades razonables de encontrar a la larga un arroyo o un río si caminas en paralelo a una montaña.
    • En caso de que encuentres un cuerpo de agua, debes construir cerca de allí tu refugio. Sin embargo, evita construirlo al borde del agua, ya que es probable que haya animales (posiblemente peligrosos) que frecuenten esa zona para calmar su sed.
  2. Esteriliza el agua proveniente de lagos, estanques, arroyos y ríos. Siempre debes hervir el agua que obtengas de un cuerpo de agua en la naturaleza. En caso de que cuentes con un recipiente de metal, puedes colocarlo al fuego y dejarlo hervir durante 20 minutos, como mínimo, para así esterilizar el agua. En caso de que no cuentes con un recipiente que se pueda poner al fuego, de todas formas es posible hervir el agua mediante un pozo para hervir.
    • Si quieres hervir agua en un pozo para hervir, debes excavar un agujero de alrededor de 60 cm (2 pies) de largo, 60 cm (2 pies) de ancho y 60 cm (2 pies) de profundidad junto a tu fogata.
    • Luego, separa la arcilla de la tierra (la arcilla será pegajosa y rojiza) y usa la arcilla para revestir el agujero, teniendo cuidado de que no queden aberturas ni grietas en la capa de arcilla.
    • Con un recipiente (por ejemplo, un sombrero o un zapato), transporta el agua de la fuente hacia el pozo hasta llenarlo.
    • Después de llenar el pozo, calienta rocas en la fogata, colocándolas al fuego durante 10 minutos, aproximadamente. Luego, empieza a dejarlas caer al pozo. Rota las rocas recién calentadas con las que estén dentro del pozo que ya se hayan enfriado hasta lograr que el agua hierva de manera constante durante 20 minutos.
  3. Excava para buscar agua en caso de que no encuentres un lago, estanque, arroyo o río. Antes de irte a dormir, excava un agujero de alrededor de 30 cm (1 pie) de largo, 30 cm (1 pie) de ancho y 30 cm (1 pie) de profundidad. Durante la noche, el agujero debería llenarse de agua, la cual estará lodosa y, por lo tanto, deberás colarla usando un trozo de tela (por ejemplo, tu camiseta).
    • En caso de que no cuentes con un recipiente en el cual puedas colar el agua, puedes empapar tu camiseta con el agua y luego exprimirla dentro de tu boca. La mayor parte del lodo debería quedarse en tu camiseta.
  4. Recolecta humedad del suelo y las plantas usando tu camiseta en caso de que no te sea posible encontrar otra fuente de agua. Puedes usar tu camiseta por las mañanas para recolectar el rocío. Tan solo debes presionarla contra el suelo y debería absorber un poco de agua que luego puedas exprimir dentro de tu boca. Durante el día, arrastra tras de ti la camiseta a través de la maleza y deberías recolectar un poco de humedad de las hojas que también podrás exprimir en tu boca.
  5. Busca bolsillos de humedad en la corteza siguiendo a las hormigas que trepen por los árboles. En caso de que veas hormigas trepando un árbol, es muy probable que estén desplazándose hacia un depósito de humedad que se haya acumulado en una de las muescas del árbol. Sigue esa fila de hormigas hasta su destino en el árbol y, en caso de que esté a tu alcance, presiona tu camiseta contra el depósito de agua para que absorba la humedad. Luego, puedes exprimir el agua en tu boca.
    • Si vas a usar este método, debes tener cuidado de no tragarte ninguna hormiga, ya que podrían tener tenazas.

Construir un refugio

  1. Busca un árbol caído o la pared de un acantilado. Debes construir el refugio contra una superficie grande que pueda bloquear el viento y ocultarte de los animales predadores. En caso de que cuentes con una fuente de agua, puedes buscar cerca de allí si hay árboles caídos o afloramientos rocosos.
    • Ten cuidado de que de por sí no vivan animales en las inmediaciones.
  2. Inclina ramas grandes contra el árbol o la pared del acantilado. Por lo general, el suelo del bosque estará lleno de ramas caídas. Por tanto, no deberías tener que cortar ninguna rama de los árboles en sí. Busca en el bosque ramas más grandes e inclínalas contra el árbol o la roca de forma que queden lo más cerca posible unas de otras.
    • Lo ideal es que las ramas sean lo más rectas posible y tengan una longitud de 2 m (6 pies) y un diámetro de entre 5 y 7,5 cm (2 a 3 pulgadas), aproximadamente.
    • El refugio debe ser pequeño pero de todas formas tener el tamaño suficiente como para que pueda caber todo tu cuerpo si está acurrucado. Te será más fácil calentar el refugio con tu calor corporal mientras más pequeño sea.
  3. Usa ramas más pequeñas para llenar los espacios entre las ramas más grandes. Independientemente de lo rectas que sean las ramas grandes o de lo cerca que las coloques unas de otras, quedarán espacios entre ellas, los cuales puedes llenar usando ramas más pequeñas. Luego, puedes usar hojas y restos del suelo del bosque para cubrir todo el refugio.
  4. Usa hojas secas o agujas de pino para cubrir el suelo dentro del refugio. No te será posible conservar calor corporal si duermes sobre suelo húmedo, por lo que debes apilar una capa de hojas secas o agujas de pino (o ambos) en el interior del refugio de forma que obtengas cierto aislamiento contra la tierra fría que haya debajo de ti.
    • Cada día que puedas encontrar hojas secas o agujas, debes reemplazar el material de cama del refugio.
  5. Construye el refugio en torno a una depresión en el suelo en caso de que te encuentres en un desierto. En caso de que estés en un desierto y no en una zona boscosa, puedes empezar a construir el refugio excavando una depresión en el suelo. Con la arena que excaves, forma una barrera protectora alrededor de la depresión y luego cúbrela con matorrales en caso de que puedas encontrarlos o con alguna tela que quizás tengas a la mano de forma que puedas protegerte de los elementos.
  6. Construye una zanja en la nieve como refugio en caso de que el clima en el que te encuentres sea más frío. Si quieres construir una zanja en la nieve como refugio, excava una zanja en la nieve que tenga una longitud un poco mayor a la de tu cuerpo y luego apila alrededor de ella la nieve que hayas excavado para así obtener una barrera contra los elementos. Después, forma un patrón de entramado sobre el refugio usando palos para construir el techo del refugio y apila nieve apisonada sobre esto.

Conseguir comida

  1. Come insectos. Estos pueden constituir una buena fuente de proteína y sustento cuando te encuentras en un entorno salvaje. Busca en el suelo y excava en la tierra para encontrar insectos (por ejemplo, gusanos, escarabajos, saltamontes y grillos). En particular, busca en áreas de tierra húmeda y en troncos que estén en descomposición, ya que a los insectos les encanta la humedad.
    • No debes comer cualquier insecto, ya que hay algunos que son venenosos o tienen tenazas.
    • Antes de comer un insecto, retírale las extremidades y el caparazón exterior (en caso de que los tengan). Luego, usa una roca para machacarlos y cocina la pulpa al fuego.
  2. Obtén nueces y corteza comestible de los árboles. Busca nueces comestibles en la base de los árboles, como las bellotas, las cuales puedes asar al fuego y constituyen una fuente valiosa de proteína. Existen algunos árboles (sobre todo los pinos, las píceas y los abetos; es decir, todos los árboles de hoja perenne que tengan agujas) que también tienen una corteza interior comestible. Después de ubicar uno de estos árboles, puedes usar una roca para excavar en la corteza y llegar a la capa interior comestible, la cual es gomosa y de color crema.
    • Asimismo, puedes dejar en infusión las agujas de pino en agua caliente para preparar té. El té de agujas de pino constituye una fuente de nutrientes valiosos, sobre todo de vitamina C.
      • Debido a que se ha demostrado que el té de agujas de pino es perjudicial para los nonatos, evita beberlo si estás embarazada.
  3. Busca nidos de aves en el suelo y en ramas bajas. Conforme vayas desplazándote durante el día, mantente alerta a los nidos de aves que tengan huevos, ya sea en el suelo entre las raíces de los árboles o en las ramas. Puedes recolectar los huevos e incluso quizás atrapar al ave en sí en caso de que te quedes allí hasta que regrese al nido.
    • Si quieres cocinar un huevo y no tienes una sartén, puedes golpetearlo suavemente con una rama pequeña en la parte superior para hacerle un agujero de 1 cm (0,4 pulgadas) de ancho por 1 cm (0,4 pulgadas ) de largo.
    • Luego, con un palo, lleva algunos de los carbones de la fogata al borde del foso para hacerle una cama al huevo que tenga una depresión circular dentro.
    • Coloca el huevo en la cama de carbones y deja que se cocine durante alrededor de entre 5 y 10 minutos (debes poder determinar si está cocido al mirar por el agujero en la parte superior).
    • Después de que el huevo se cocine, puedes pelar la cáscara y consumirlo.
  4. Construye una lanza y llévala contigo para atrapar animales pequeños. Consigue un retoño joven de madera dura y córtalo con una roca. El retoño que consigas debe tener alrededor de 1,5 m (5 pies) de largo y entre 2,5 y 5 cm (1 a 2 pulgadas) de diámetro, como mínimo. Con la roca, córtale las ramas, de haberlas, y afila el extremo hasta formar una punta. Luego, colócala sobre el fuego para endurecerla.
    • Si llevas contigo la lanza durante el día, puedes usarla para matar animales pequeños de manera oportunista (por ejemplo, conejos, ardillas, ranas y peces que puedas asar en la fogata).
  5. Busca plantas de cactus y lagartijas para comer en caso de que te encuentres en el desierto. Existe una amplia variedad de plantas de cactus cuyas hojas son comestibles y pueden consumirse crudas. En primer lugar, envuélvete la mano con tu camiseta para protegerte de las espinas y retira las hojas de la planta. Luego, con una roca, raspa las espinas de la hoja antes de comértela. Por otro lado, si quieres atrapar una lagartija, debes tratar de actuar de manera oportunista. En caso de que haya lagartijas cerca, debes sentarte lo más quieto posible hasta que se te acerquen y luego atraparlas lo más rápido posible.
    • En caso de que tengas la intención de comer una lagartija, será necesario que la cocines lo más posible para así evitar la salmonela. Concéntrate en consumir la carne de la cola y no consumas la boca, ya que allí es en donde suele ser más prevalente la salmonela.
  6. Enfócate en buscar peces en el caso de los climas más fríos. En caso de que te encuentres cerca del océano en un clima más frío, puedes hacer agujeros en zonas de encuentro entre la marea alta y la marea baja para atrapar peces (primero deberás observar las mareas de forma que puedas identificar cuáles son los lugares adecuados para hacer agujeros). Al bajar la marea, los peces se quedarán atrapados en estos agujeros. En caso de que no te encuentres cerca del océano, de todas formas es posible atrapar peces si construyes una lanza y la usas para pescar en los ríos y lagos.

Hacer una fogata

  1. Construye un foso para la fogata. El foso debe encontrarse a 1,5 m (5 pies) de tu refugio, como mínimo. Para construirlo, usa una roca para excavar un agujero de 60 cm (2 pies) de largo, 60 cm (2 pies) de ancho y 60 cm (6 pulgadas) de profundidad y rodea el borde con piedras.
    • Después de excavar el foso, forma una pila pequeña de hojas o agujas de pino que sirvan como leña.
  2. Elabora un taladro de arco. Consigue un trozo de madera dura o de roca que tenga un agujero en donde puedas apoyar la parte superior del taladro. Luego, busca un trozo de madera blanda y usa una roca afilada para hacerle un agujero. Haz un corte triangular desde el borde la madera blanda hasta el agujero de forma que la punta del triángulo quede en el agujero. Busca una rama verde y plegable y ata uno de los cordones de tus zapatos a cualquiera de los extremos para formar un arco. Luego, consigue un palo de madera dura de alrededor de 2 cm (0,75 pulgadas) de diámetro para que sirva como el taladro.
    • En caso de que no cuentes con cordones y la zona en donde te encuentres sea boscosa, puedes elaborar una cuerda usando una roca para excavar en un árbol hasta llegar a la capa fibrosa interior. Luego, retira las fibras y átalas unas a otras.
    • En caso de que la zona en donde te encuentres no sea boscosa y necesites una cuerda, puedes elaborarla cortando y atando trozos de tu cabello unos a otros.
    • Si es que no tienes cabello suficiente, es posible atar trozos de matorrales unos a otros para elaborar una cuerda.
  3. Enciende una fogata usando el taladro de arco. Posiciona la madera blanda en el foso para la fogata de forma que la leña llene el corte triangular en el borde. Luego, introduce el taladro en el agujero con la cuerda del arco envuelta a su alrededor en una sola lazada y el arco en paralelo al suelo. Usa tu pie para sujetar la madera blanda con firmeza y coloca la parte superior del taladro en el agujero en la madera dura o la roca que hayas encontrado para así sujetarlo de forma segura en posición. Luego, mueve el arco hacia atrás y hacia adelante para que el taladro gire y genere fricción sobre la madera blanda hasta que se cree una chispa.
    • Después de aserrar de manera vigorosa durante varios minutos, deberías empezar a ver humo. Cuando esto ocurra, sopla con suavidad sobre la leña de forma que estimules la propagación de la chispa.
    • Cuando la leña haya empezado a arder, debes formar una pirámide a su alrededor que tenga ramitas y corteza en el centro. Luego, construye otra pirámide alrededor de esto usando ramas pequeñas y, por último, construye otra pirámide alrededor de todo usando ramas más grandes.
    • Después de encender la fogata por primera vez, debes mantenerla ardiendo de manera continua, para lo cual debes añadirle madera en el transcurso del día.

Protegerte de los elementos

  1. Come tarde. Los cuerpos generan calor al metabolizar comida, por lo que debes usar esto a tu favor. Consume alimentos que tengan un alto contenido de grasa (por ejemplo, las nueces, los insectos y los animales pequeños) justo antes de irte a dormir. De este modo, tu cuerpo generará calor durante la noche, cuando la temperatura exterior será más baja.
  2. Usa tierra, restos y hojas para cubrirte al dormir. Cuando vayas a irte a dormir por la noche en tu refugio, puedes cubrirte con unas cuantas capas de tierra, restos y hojas que hayas recolectado durante el día, lo cual puede funcionar como aislamiento contra el aire frío de la noche.
    • Evita calentarte tanto que sudes. El sudor te enfriará el cuerpo y humedecerá el material de cama. Esto interferirá con la capacidad de este material para aislarte del frío.
  3. Permanece en el interior del refugio cuando llueva. Esto es de particular importancia en los climas tropicales en los que llueva con frecuencia. En caso de que esté lloviendo, debes permanecer dentro del refugio y, si es que te mojas, debes tratar de secarte tanto a ti como a tu ropa lo mejor posible, ya que, si permaneces mojado, esto podría ocasionarte enfermedades e infecciones fúngicas.

Mantenerte seguro y saludable

  1. Mantente lejos de los depredadores. Independientemente del lugar del mundo en el que te encuentres, los depredadores constituirán un problema. Si quieres evitar un encuentro con ellos, debes tratar de brindarles avisos previos de que vas a acercarte, para lo cual puedes silbar o cantar al desplazarte. Asimismo, tu campamento debe mantenerse libre de olores a comida, para lo cual debes desechar los restos de alimentos lejos de allí. También es recomendable que evites los animales recién muertos con los que te encuentres. Esto se debe a que, en algunos casos, los depredadores deambulan lejos de su comida durante un tiempo y luego regresan a ella.
    • En caso de que te encuentres con un depredador, no debes entrar en pánico. Evita mirarlo a los ojos y aléjate de él con calma en tanto que agitas los brazos en el aire para así hacerte parecer lo más grande posible.
  2. Mantén tu piel cubierta de forma que no te rasguñes ni te piquen insectos que podrían ocasionarte una infección. Esto es de particular importancia en los climas tropicales. Allí, el clima caluroso y húmedo puede acelerar las infecciones y es posible que muchos de los insectos locales sean venenosos. En caso de que no cuentes con mangas largas ni pantalones, debes envolver hojas alrededor de tus brazos y piernas para cubrirte la piel y atarlas usando ramitas plegables.
  3. Fija los huesos rotos y evita hacer demasiado esfuerzo hasta que hayan sanado. En caso de que la zona en donde te encuentres sea boscosa, puedes alinear dos ramas de árbol a cada lado del hueso y usar cordones de zapatos o ramas jóvenes y plegables para atarlas en su lugar y así entablillar un hueso roto. En caso de que no te encuentres en una zona boscosa en donde haya acceso a ramas, debes tratar de no mover el hueso lo más posible de forma que pueda sanar adecuadamente. En cualquier caso, deberás descansar lo más posible de forma que el hueso pueda tener la energía necesaria para sanar.
  4. Mantente adecuadamente hidratado y descansa lo suficiente en caso de que empieces a enfermarte. En caso de que sientas que empiezas a enfermarte (o de que de por sí te hayas enfermado), la forma más importante en la que puedes cuidar de ti mismo es manteniéndote hidratado y descansado. Permanece en el interior del refugio y ten agua a la mano durante tu convalecencia. Asimismo, debes tratar de mantenerte abrigado, ya que un cuerpo frío sanará con mayor lentitud.

Consejos

  • Tu principal prioridad debe ser mantenerte hidratado. Si bien es posible sobrevivir varios días sin refugio y unas semanas sin comida, empezarás a sufrir los efectos de la deshidratación en el espacio de unos días.
  • Lo principal de la supervivencia en la naturaleza es crear y almacenar niveles suficientes de energía. Debes tener cuidado de comer mucho, dormir lo suficiente y no moverte de manera innecesaria.
  • Evita comer plantas a menos que tengas el conocimiento suficiente en cuanto a cuáles de ellas son comestibles y cuáles no, ya que las que no lo sean podrían enfermarte o deshidratarte.
  • Al desplazarte durante el día, usa una roca para hacer tajos en los árboles o apila piedras como una forma de marcar tu camino para así no perderte.
  • En caso de que te encuentres con un animal grande, aléjate de él con lentitud hasta quedar fuera de su alcance. Si te mueves con rapidez, esto le indicará que eres una amenaza y es posible que hasta los animales que no sean predadores ataquen.
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