Cómo ayudar a reducir el racismo

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El racismo es un asunto delicado para muchos de nosotros. La mayoría lo ha vivido, ha tocado el tema o, al menos, ha pensado en eso. Sin embargo, las personas a menudo se sienten impotentes si de lo que se trata es de reducir el racismo. Por suerte, hay muchas cosas que puedes hacer para ayudar a reducir el racismo en tu vida personal y en tu comunidad.

Hacer cambios en tu comunidad

  1. Habla sin miedo si presencias un acto racista. Si escuchas a alguien hacer comentarios o bromas racistas, o tratar mal a las personas por su raza, intervén y di algo. Es posible que te dé temor alguien que se muestre muy agresivo, pero piensa en cómo se siente la otra persona. Si temes por tu seguridad o la de la otra persona, no dudes en llamar a una figura de autoridad, por ejemplo, un policía, o un adulto si eres niño o adolescente.
    • Si la persona cree que no hay nada malo en lo que dijo, pídele que nunca más haga en tu presencia comentarios racistas o que muestren intolerancia. Dile que ya no te juntarás con él o ella, si no cambia su comportamiento.
    • Por ejemplo, si alguien dice: "Todos los _____ son criminales", pregúntale: "¿Por qué dices eso?" o "¿cómo así piensas eso?"
    • Prueba a decir: "Lo que dijiste estuvo muy mal" o "¿cómo te sentirías si alguien dijera algo así sobre ti?"
    • Si no llegas a decir nada o si te echas para atrás, no te atormentes por eso. Hazte la promesa de decir lo que piensas cuando se presente de nuevo la oportunidad.
    • Haz referencia al comportamiento o al comentario, y no a la persona en sí. Evita usar insultos o decirle a esa persona: "Eres racista". Con eso solo harás que se sienta ofendida y más molesta.
  2. Apoya y asiste a eventos en los que se celebre la diversidad de culturas. La mayoría de las ciudades tienen festivales y eventos culturales. Estos eventos son la ocasión perfecta para aprender sobre diferentes culturas e interactuar con personas de esas culturas. Invita a tus amigos y familiares para que te acompañen. Tomar conciencia uno mismo y hacer que otros también lo hagan es una manera de lograr una actitud más positiva hacia las personas de diferentes orígenes.
    • Los eventos a menudo se realizan con motivo de grandes celebraciones en fechas especiales.
  3. Organiza una vigilia o protesta. Las protestas y manifestaciones son formas eficaces de luchar contra el racismo en tu comunidad. Se pueden organizar en respuesta a sucesos que ocurran en tu entorno. Por ejemplo, si alguien hace un grafiti racista en un edificio, puedes juntarte con otras personas para quitar el grafiti. Si un grupo de odio va a visitar tu ciudad, presenta una solicitud para evitar que lleguen.
    • Aun si no puedes organizar algo tú mismo, simplemente al expresarte y presentar la idea, ya estás ayudando.
    • Siempre empieza poniéndote en contacto con tus amigos, familiares, compañeros de clase, vecinos, etc. También puedes hablar con las autoridades locales para comunicarles tus dudas o lo que piensas hacer.
  4. Ejerce presión y lucha por leyes no discriminatorias. El racismo se da tanto a nivel individual como institucional. Las leyes locales y federales pueden promover el racismo. Lo más importante es concientizar a las personas y cambiar tu propia actitud, pero el gobierno puede hacer una gran diferencia. Busca leyes que promuevan igualdad de salarios y oportunidades, así como castigo para las personas que discriminen en el acceso a la vivienda o al empleo. Escríbeles a tus representantes electos, a los periódicos, o comunícate con los organizadores comunitarios para hablar sobre este tipo de leyes.
  5. Participa en organizaciones locales, nacionales o internacionales. Muchas organizaciones se dedican a trabajar con estos temas. Afiliarse a una de estas organizaciones o respaldarla es otra forma de ayudar. Podrías conocer personas con ideas similares o enterarte de novedades que te sean útiles. Puedes ser voluntario de la organización o contribuir con tu tiempo o dinero a favor de su causa.
    • Busca en internet organizaciones que luchen por la igualdad racial.
  6. Conoce tu comunidad. Conocer muy bien tu comunidad te ayudará a determinar las mejores estrategias para reducir el racismo. Lee los periódicos, revistas o sitios web locales para obtener información general. ¿Qué grupos de personas viven en tu comunidad? ¿Estos grupos viven y trabajan juntos? ¿Los vecindarios están divididos? ¿Ha habido incidentes de racismo entre los diferentes grupos?

Enfrentar tus propios sentimientos sobre la raza

  1. Conoce tus propios sentimientos conscientes o inconscientes. Todo el mundo tiene estereotipos y prejuicios sobre personas de otras razas. Piensa en los estereotipos (es decir, imagen o creencia exagerada, o verdad distorsionada sobre una persona o un grupo) que podrías tener tú y en las maneras en que podrías estar discriminando (es decir, dar a las personas un trato desigual). Debes entender tus sentimientos antes de poder enfrentarlos.
    • Responde a test que hay en internet para averiguar si tienes prejuicios racistas. Quizás te sientas mal o a la defensiva cuando leas tus resultados. Solo respira profundo y recuerda que puedes cambiar tu comportamiento y tus creencias.
    • Piensa en los actos racistas que has visto, que has vivido o que tú mismo has provocado.
  2. Toma conciencia. Lee lo más que puedas acerca de las relaciones raciales, los privilegios de los blancos y las maneras de reducir el racismo. Lee libros, escucha música y mira películas sobre otras culturas también. Conoce la historia de la cultura y los sucesos actuales. Escucha a otras personas contar sus experiencias con el racismo.
    • Habla con personas, dentro de tu grupo racial, acerca de tus actitudes y creencias, antes de tener conversaciones con miembros de otras culturas. Hay conferencias y alianzas que te permiten entender tus propios sentimientos antes de empezar a actuar.
    • Tomar conciencia es la mejor manera de cambiar tus actitudes y creencias.
  3. Reconoce las diferencias entre las comunidades étnicas. Las personas están reunidas en grandes grupos raciales y étnicos como blancos, indígenas, afrodescendientes, latinos, etc., pero hay diferencias dentro de cada grupo. Por ejemplo, no asumas que todas las personas afrodescendientes son de la misma cultura. Aquí se puede incluir a personas de Jamaica, Carolina del Norte y Nigeria. Cada uno de estos lugares tiene una cultura diferente. Pregúntale a las personas dónde crecieron, qué días festivos celebran, qué tipo de comida les gusta, etc.
  4. Valora las diferencias en lugar de fingir que no existen. Puede parecer una buena idea pretender que todo el mundo tiene el mismo color de piel, pero de esa manera olvidarás que las diferencias son algo bueno y natural. Valora la diversidad en lugar de ignorarla. La raza suele estar vinculada con diferencias culturales (por ejemplo, idioma, días festivos, vestimenta, etc.) que influyen en la manera en que la persona experimenta el mundo. Si finges que las razas no existen, no estás reconociendo estas diferencias.
    • Ignorar la raza de alguien podría resultarle ofensivo a esa persona. Puede que sienta que estás ignorando un aspecto importante de su identidad.
  5. Haz amistad con personas de diferentes razas. Trabajar con personas de diferentes razas, ir al mismo colegio y tener una relación cercana con ellos ayuda a reducir el racismo. Estas relaciones de uno a uno pueden ayudar a corregir cualquier idea errónea y estereotipos que tengas sobre diferentes grupos de personas.
    • Haz un esfuerzo por conocer personas de diferentes razas. Únete a un club, equipo deportivo u organización donde puedas conocer gente.
  6. Anota los estereotipos y prejuicios que tengas. Elige los grupos sobre los que haces generalizaciones y anota tus opiniones acerca de ellos. Sé totalmente sincero contigo mismo cuando lo hagas. Una vez que hayas terminado, pon de dónde te vinieron esas creencias. ¿Influencia de tus padres? ¿A raíz de alguna experiencia personal? Puede que ni siquiera sepas de dónde te vinieron esas creencias.
    • Comparte estas conclusiones con alguien de tu mismo grupo racial, si te sientes cómodo de hacerlo. De esta manera, podrás hablar de tus sentimientos libremente y sin ofender a nadie.
  7. No seas duro contigo mismo. Toda persona tiene pensamientos racistas. Acepta que esto es normal, y está bien que sea algo que te moleste. No será fácil reflexionar y hablar sobre el racismo. En lugar de sentirte triste o avergonzado, pon de tu parte para cambiar de actitud y aprender lo más que puedas.

Consejos

  • No te preocupes si te das cuenta de que eres racista de forma inconsciente. Esto tiene que ver con tu cultura y educación, y no te hace una mala persona.
  • Ten paciencia. Algunas personas no han recibido educación sobre el racismo y no será fácil persuadirlas.
  • No tienes que luchar por el racismo tú solo. Encuentra personas afines que te puedan ayudar.

Advertencias

  • Podría ser peligroso que intervengas en una situación en la que una persona ya está sufriendo un ataque real. Mantente al margen y llama a la policía.
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