Cómo cultivar albahaca en interiores

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La albahaca es una hierba fragante muy popular, con una variedad de usos culinarios. Crece fácilmente en jardines exteriores y, con algunas modificaciones mínimas, puedes cultivar albahaca en interiores sin mayores problemas. Una cantidad suficiente de agua y sol son los ingredientes claves para cultivar albahaca, sin importar dónde la plantes.

Preparación

  1. Compra tierra de hoja gruesa en una tienda de jardinería. La albahaca crece mejor en suelos con buen drenaje. La tierra de jardín u otras tierras densas no proveen el drenaje suficiente, lo que puede causar que las raíces se pudran.
  2. Elige una maceta con suficiente drenaje. La maceta puede ser de arcilla, de plástico, de piedra o de concreto, pero debe tener agujeros para drenaje en el fondo, sin importar al material.
  3. Esteriliza el contenedor. Remoja la maceta en una solución de agua con detergente suave. Friega y enjuaga bien.
  4. Compra semillas de albahaca. Los brotes de albahaca son frágiles y se dañan durante el proceso de transplante. Como resultado, muchos jardineros prefieren comenzar la planta desde la semilla.

Plantar

  1. Llena 3/4 del contenedor con tierra. Deja que la tierra quede suelta; no la aprietes en el contenedor. La tierra muy apretada dificultará el crecimiento de la raíz.
  2. Humedece la tierra. No la satures, pero añade suficiente agua como para que quede medianamente mojada.
  3. Planta las semillas.
    • Planta algunas semillas con 2.5 a 5 cm de separación, si utilizas un contenedor redondo.
    • Esparce las semillas a lo largo del contenedor si vas a usar uno rectangular. Si utilizas este método, debes podar la albahaca una vez que los brotes alcancen los 2.5 a 5 cm de altura.
  4. Cubre las semillas con 6 1/3 mm de tierra fina o compost. No aprietes la tierra.
  5. Humedece la tierra con una botella con rociador. La germinación ocurrirá dentro de una semana.
  6. Separa las plantas cuando los brotes tengan dos pares de hojas. Las plantas deben estar a 15 a 30 cm de separación para asegurar un buen crecimiento de la raíz. Puedes separarlas cortando la albahaca a nivel del suelo o quitándola desde la raíz. Ya que cortar la albahaca no perturba la raíz, se recomienda este método si planeas descartar las albahacas que retires. Pero si quieres hacer uso de ellas, quítalas desde la raíz y transplántalas.
    • Usa tus dedos o un palillo de helado para cavar en la tierra en la base de un brote.
    • Desliza el palillo por debajo de las raíces en desarrollo y con mucho cuidado, "remueve" el brote, con todo y raíces, utilizando tus dedos para retirarla de la tierra.
    • Vuelve a plantar los brotes removidos en otra maceta o en la misma, a 15 a 30 cm de separación de otros brotes.

Cuidado diario

  1. Deja el contenedor cerca de una ventana que reciba sol. Lo mejor es una ventana que mire al sur. A la albahaca le encanta el sol, pero necesita al menos seis horas diarias de sol para crecer apropiadamente.
  2. Puedes añadir luz artificial suplementaria. Si no puedes proveer suficiente luz natural a tu planta, utiliza luces fluorescentes de cultivo. Las plantas de albahaca que no reciben luz natural, deben recibir 10 a 12 horas de luz artificial.
    • Mantén las luces fluorescentes estándar a unos centímetros (5 cm) de distancia de la punta de las plantas, y las las lámparas fluorescentes compactas a 2 metros por encima de las plantas.
    • Las luces de alta intensidad deben estar a 60 a 120 cm por encima de las plantas.
  3. Simula un hábitat natural dejando encendido un ventilador. Dirige un ventilador eléctrico hacia la planta, dejando que el viento sople por las hojas al menos dos horas al día. Esto evita que el aire alrededor de las plantas se vuelva muy estancado.
  4. Revisa los niveles de pH de la planta una vez al mes. Un buen nivel de pH es de entre 6.0 y 7.5. Mantén este nivel de pH con un fertilizante orgánico. Ya que la albahaca se utiliza principalmente para fines culinarios, los fertilizantes químicos pueden ser un riesgo para la salud.
  5. Mantén el suelo húmedo, pero no empapado. Prueba la humedad metiendo tu dedo en la tierra a unos 2.5 cm de profundidad. Si la tierra está seca a esa altura, riega ligeramente la planta.
  6. Corta las puntas de la planta cuando los brotes alcancen 15 cm de altura. Retirar las puntas fomenta el crecimiento de las hojas y evitará que la planta desarrolle tallos muy largos.

Cosechar

  1. Para uso inmediato, corta hojas individualmente. Puedes cortar las hojas en cualquier momento sin dañar el resto de la planta.
  2. Corta los tallos completos por sobre un par de hojas. Al hacerlo, permitirás que crezcan nuevos tallos, lo que preservará la planta por mayor tiempo. Si cortas los tallos por debajo de un par de hojas, evitarás que el tallo siga creciendo.
  3. Cosecha los tallos maduros de la planta una vez a la semana. la cosecha frecuente permite el mayor crecimiento de la planta.

Consejos

  • Congela el exceso de albahaca. Si terminas cosechando más albahaca de la que necesitas, lávala, sécala y guárdala en una bolsa para congelador.
  • También puedes secar el exceso de albahaca. Corta los tallos y ata 2.5 cm de ellos juntos con una cuerda. Cuelga los ramos hacia abajo y deja que se sequen naturalmente en un lugar fresco, seco y oscuro.

Cosas que necesitarás

  • Tierra de hoja gruesa
  • Maceta o contenedor
  • Semillas de albahaca
  • Tijeras
  • Palillo de madera
  • Luz artificial
  • Ventilador eléctrico
  • Tiras para verificar el pH
  • Fertilizante orgánico
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