Cómo llevar a un niño autista a un restaurante

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Cuando muchos padres de niños autistas piensan en llevarlos a un restaurante, es posible que la idea les dé miedo porque hacerlo puede causar cataclismos u otros problemas. Y aunque sea cierto que nada puede asegurar una comida perfecta fuera de casa, con un poco de planificación y de preparación puedes llevar a tu niño autista a salir a comer. Lee este artículo para averiguar cómo hacerlo.

Antes de ir

  1. Conoce al niño. Toda persona autista es única, y lo que es eficaz para un niño quizás no lo sea para otro. Entrarán en juego la capacidad de concentración del niño, los problemas sensoriales y la capacidad de comunicación. Respeta dónde está la capacidad del niño ya que no todos los niños autistas pueden salir a un restaurante, sin importar los deseos ni las buenas intenciones. También es posible que tu niño autista no tenga interés en comer en un restaurante, o que lo considere una experiencia dolorosa o frustrante. Insistir demasiado puede ser malo para todas las partes interesadas.
  2. Elige cuidadosamente el restaurante. Es posible que las personas autistas tengan problemas con cosas tales como las luces fluorescentes, los ruidos fuertes, la multitud, la música y la espera. Busca un restaurante que evite estos problemas sensoriales y de otra índole. Por ejemplo:
    • Un restaurante de comida rápida puede que sea la mejor opción para una persona que no sabe manejar bien el sentarse y el esperar a que pase algo.
    • Para una persona que se siente agobiada con la gente, ve a un café tranquilo fuera de las horas pico.
    • Si la iluminación es un problema, quizás sea mejor un restaurante al aire libre.
  3. Practica comer fuera con el niño. Repasa un menú, pide la comida y practica sentarte en una silla y esperar a que llegue la comida. Hacer esto te dará una buena idea de cómo le puede ir al niño en un verdadero restaurante.
    • Recuerda que muchos niños autistas (no todos) tienen dificultades con la idea de fingir y tienen problemas para generalizar de una situación a otra. Si finges pedir en un restaurante en casa, es posible que no puedan llevar a cabo la tarea en el restaurante porque no es la casa.
    • Asegúrate de avisarle al niño con antelación cuando vayas a hacerlo ya que romperá con su rutina, y esto puede ser confuso y fastidioso para una persona autista.
    • Asegúrate de usar los apoyos que utiliza el niño, como tarjetas visuales y listas de control. Esto puede ser muy útil.
  4. Ten en cuenta las preferencias alimentarias de la persona. Por ejemplo, si le gustan las hamburguesas, es posible que un restaurante que se especialice en hamburguesas sea una opción. Si al niño le gustan los mariscos, escoge un restaurante de mariscos.
  5. Haz todas las investigaciones que puedas sobre el restaurante. Imprime fotos, el nombre y, si puedes, incluso el menú. Quizás lo ayude a prepararse mejor para lo que seguramente vaya a experimentar.
    • Si el menú del restaurante cambia repentinamente antes de ir, asegúrate de mostrarle el nuevo, sobre todo si ya vio el antiguo.
    • Trata de explorarlo antes de llevar al niño autista. Quizás no te des cuenta hasta que llegues de que el restaurante tiene timbres que suenan, televisores encendidos o luces intermitentes, por ejemplo.
  6. Infórmale al niño sobre la fecha y la hora en que irán tan pronto la sepas con seguridad. Salir a comer es un cambio en la rutina, así que informarle con tiempo y recordarle algunas veces más ayude a reducir la probabilidad de un cataclismo cuando sea hora de irte.
  7. Utiliza historias sociales sobre restaurantes. Desde la conducta en el restaurante hasta el solo comer en un restaurante en general, las historias sociales ayudarán a preparar al niño para tener una idea de lo que puede esperar cuando salga a comer.
  8. Contáctate por teléfono con el restaurante al que vayas. Muchos restaurantes de buena calidad estarán encantados de adaptarse a personas que requieren atención diferenciada si se les avisa con antelación. Diles que tu niño es autista y cuáles son sus necesidades. De esta manera pueden hacer cualquier arreglo con tiempo, como encontrar una mesa en una zona más tranquila del restaurante. También sería un buen momento para avisarles si tu niño tiene alguna alergia o restricción en la comida, así, una vez más, lo saben con antelación.
  9. Piensa en traer algo que entretenga al niño. Si tu hijo tiene una capacidad de atención corta, quizás quiera tener una tableta, un libro, algo para colorear u otra manera de entretenerse. Considera también artículos de uso personal y juguetes estimulantes. Por ejemplo, si el niño tiene un peluche al que le encante acariciar, es posible que lo ayude a mantener la calma.
  10. Programa algún sistema de ilustraciones u otro sistema de comunicación alternativa y aumentativa que pueda utilizar el niño. Trata de que incluya lo que haya en el menú. De esta manera, si el niño lo quiere, podrá pedir su propia comida.

Mientras estés fuera

  1. Pide que te hagan sentar en un rincón tranquilo o al lado de la pared, preferentemente en un reservado. Es posible que así le limites los estímulos sensoriales al niño. Algunas personas autistas prefieren estar de espaldas a zonas concurridas, mientras que otras prefieren estar de espaldas a la pared (para eludir sorpresas). Deja que el niño elija en qué lado le gustaría estar.
  2. Vigila atentamente al niño en todo momento. Sobre todo en un lugar desconocido, es posible que un niño autista intente correr (especialmente si está estresado) o sencillamente deambular, distraído por el entorno nuevo. El vigilar atentamente al niño ayudará a disminuir la probabilidad de que esto suceda.
    • El sentarse puede impedir que se fuguen. En un reservado, haz que el niño se siente junto a la pared, con otras personas entre él y el restaurante. Las personas de entre medio él y la salida impedirán que se fugue y hará que sea más sencillo alcanzarlo si empieza a correr.
    • Reconoce los síntomas de estrés. Si el niño comienza a abrumarse o se prepara para correr, quizás una caminata de cinco minutos dentro del estacionamiento podría ayudar. De esta manera, el niño puede tomar un descanso muy necesario mientras un adulto lo supervisa por su seguridad.
  3. Presta atención a cuando el niño tenga hambre. Si sabes que el niño tiene hambre, pide un aperitivo inmediatamente, esto reducirá el riesgo de que suceda un cataclismo. Asegúrate de que el aperitivo funcione con los problemas sensoriales del niño.
  4. Pide la cuenta inmediatamente al recibir el plato principal. A muchos niños autistas no les interesa tomar tiempo después de comer. Lo mejor es irte rápidamente, y hará que las cosas sean mucho más fáciles tanto para ti como para el camarero si te tienes que ir bruscamente.
    • Si otros niños comen con mayor lentitud que el niño autista, haz que el niño tenga algo para hacer. Quizá le guste jugar con una tableta o dar un paseo fuera con un adulto que haya terminado de comer.
    • Consigue unas cajas de comida para llevar si tienes que irte antes. De esta manera, puedes terminar de comer en casa.
  5. Ten presente la tendencia de tu niño a derramar las cosas. Si tienes miedo de que el niño derrame la bebida, pídele al camarero una taza infantil para su bebida. O tráete de casa una taza con sorbete u otro recipiente similar para bebidas. Así ayudarás a evitar un gran derrame si el niño suelta o tira la bebida.
  6. Ignora cualquier comentario o mirada que te den si el niño tiene un cataclismo. Es posible que oigas a otros clientes que te digan que eres un "mal padre" o te pongan los ojos en blanco, pero por más difícil que sea, es importante que simplemente no les hagas caso. Es posible que no sepan lo suficiente de autismo como para darse cuenta de lo que le está pasando al niño.
    • Muchos niños, autistas o no, tienen episodios de gritos en sitios públicos. No es divertido pero es normal. Esto no te da una imagen negativa como padre.
  7. Estate preparado por si el pedido del niño sale mal. Esto pasa, así que si tú o el niño ven que le falta algo al pedido o que le pasa algo, hazle señales al camarero para que se detenga. Cuando se lo lleven, si el niño se enfada, explícale que le pasa algo a la comida así que van a arreglarla y la traerán de vuelta.
  8. Estate preparado por si no le gusta su comida al niño. Muchos niños autistas tienen problemas sensoriales, y una pizca de queso puede ser tan repugnante como si hubieran carbonizado la comida. Si no le gusta el plato al niño, díselo a tu camarero. Es más probable que sea consciente de que el niño es autista (infórmale amablemente si lo ignora) y dejará que el niño elija un nuevo plato o que lo preparen de manera diferente si es necesario.
  9. Elogia al niño por un trabajo bien hecho si lo lograra en toda la comida. Ya sea con unas simples palabras de aliento o a través de un refuerzo tangible que disfrute recibir, asegúrate de darle alguna clase de premio si logró pasar la visita entera al restaurante.

Consejos

  • Cena fuera de las horas pico, como de 15:00 a 16:30. De esta manera, es menos probable que el restaurante esté abarrotado de gente, y es más probable que recibas un servicio más rápido.
  • Manda al niño a que use el baño antes de salir. Esto evitará que tengas que llevar al niño al baño público, a donde es posible que no vaya, que no pueda ir o que un olor u otras personas que estén allí lo sobreestimulen. Es posible que no quiera ir al baño en casa, pero asegúrate de que por lo menos lo mandes a que trate de ir.
  • Si la salida al restaurante tuviera éxito, piensa en regresar a ese mismo restaurante en el futuro. Esto es cierto especialmente si los empleados se mostraran muy amables puesto que sabes que lo más probable es que vuelvan a hacerlo.
  • Quizás los adolescentes hipersensibles quieran la comida del menú infantil porque normalmente es más insípida que la comida de la carta de adultos.

Advertencias

  • Si la espera de una mesa es de más de 10 minutos al entrar, es recomendable que trates de encontrar un restaurante diferente o que comas allí otra noche. Lo más probable es que el niño se canse de esperar y, al mismo tiempo, se moleste tanto cuando se dé cuenta de que tiene que volver a esperar para que le traigan la comida.
  • Si sorprendes al niño levantándose e intentando sacar comida a otra persona, evítalo enseguida y discúlpate con el grupo que se sienta en la mesa. Es posible que esto haga que los clientes se pongan furiosos, sobre todo si el niño lograra robar la comida. Recuérdale que no está bien robar comida de los demás, y que si quiere una comida diferente, tiene que utilizar sus palabras o la comunicación alternativa y aumentativa.
  • Aunque tengas ganas de quedarte, si el niño tiene un cataclismo grave es importante sacarlo de inmediato del restaurante para que se tranquilice. Esto lo ayudará a relajarse, evitar que empeore y hacer que sea una experiencia mejor para los demás clientes.
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