Cómo detectar los síntomas de la diabetes

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La diabetes es una enfermedad que hace que tus niveles de azúcar en sangre, o glucosa, sean muy altos. La glucosa se introduce en tus células con una hormona llamada insulina. Existen dos tipos de diabetes: tipo 1, aquella en la que tu cuerpo no produce insulina; y tipo 2, aquella en la que tu cuerpo no produce o no utiliza bien la insulina. Además, algunas mujeres desarrollan diabetes gestacional durante el embarazo. Si no la tratas, puede producir graves problemas de salud, como enfermedades cardíacas o derrame cerebral. Sin embargo, al detectar los síntomas de la diabetes, puedes obtener un diagnóstico y manejar la enfermedad.

Identificar las señales de la diabetes

  1. Reconoce tu riesgo de padecer diabetes. Aunque los médicos no saben por qué las personas desarrollan diabetes, existen varios factores que pueden causar o contribuir a la enfermedad. Ser consciente de tu riesgo potencial de contraer diabetes te ayuda a reconocer los síntomas y puede asegurar que recibas el diagnóstico y tratamiento oportuno. Los siguientes factores pueden aumentar tu riesgo de padecer diabetes tipo 1, tipo 2 o gestacional:
    • Historial médico familiar.
    • Factores ambientales, como exposición a una enfermedad viral.
    • Presencia de anticuerpos en el sistema, por lo general después de un síndrome viral cuando la persona es joven.
    • Factores alimenticios, como bajo consumo de vitamina D o exposición a la leche de vaca o cereales antes de los 4 meses de edad.
    • Geografía: los países como Finlandia y Suecia tienen tasas más elevadas de diabetes tipo 1.
    • Peso: mientras más células adiposas tengas, más resistentes se vuelven a la insulina.
    • La vida sedentaria o la inactividad: el ejercicio ayuda a controlar el peso y la insulina.
    • Raza: ciertos grupos étnicos, como los hispanos y los afroamericanos, son más propensos a contraer diabetes.
    • Edad: tu riesgo aumenta conforme te vuelves mayor.
    • Síndrome de ovario poliquístico.
    • Presión sanguínea alta.
    • Niveles anormales de colesterol y triglicéridos.
    • Síndrome metabólico.
    • La diabetes gestacional y dar a luz a un bebé de más de 4 kg (9 lb) también pueden aumentar tu riesgo de padecer diabetes tipo 2.
  2. Debes saber qué factores no causan la diabetes. La diabetes es una enfermedad relacionada con el azúcar en sangre, así que algunas personas creen que tiene que ver con el consumo de azúcar. Eso no causa la enfermedad, pero si tienes sobrepeso, entonces puedes desarrollar una resistencia periférica al azúcar; por lo tanto, tienes que reducir la cantidad de azúcar que consumes.
  3. Identifica los posibles síntomas. Muchos síntomas de la diabetes pueden no parecer graves y no necesariamente son específicos de la enfermedad, así que es importante estar atento a las funciones corporales para detectar los posibles síntomas. Identificar los posibles síntomas de la diabetes puede ayudar a obtener un diagnóstico y tratamiento oportuno. Entre los síntomas del cáncer a causa de la diabetes están:
    • Aumento de la sed.
    • Más hambre, especialmente después de comer.
    • Resequedad de la boca.
    • Orina frecuente (a veces, con mayor frecuencia durante la noche).
    • Pérdida de peso injustificada.
    • Debilidad o sensación de cansancio.
    • Visión nublada.
    • Entumecimiento u hormigueo de manos y pies.
    • Las cortadas y heridas sanan lentamente.
    • Piel seca y con picazón, por lo general en la región vaginal o de los testículos.
    • Infecciones por hongos frecuentes.
    • Infecciones frecuentes de la piel y encías.
  4. Mantén un registro de los posibles síntomas. Si observas algún síntoma de diabetes y te preocupa que esté relacionado con la enfermedad, préstale atención a tu cuerpo. Anota los síntomas que tienes y su frecuencia en un cuaderno o pedazo de papel. Estas notas podrían ser útiles si consultas con tu médico.
    • Observa cada una de tus funciones corporales que pueda estar relacionada con la diabetes; por ejemplo, cómo te sientes después de comer, si tienes más sed de lo normal, si orinas con mayor frecuencia e incluso qué tan rápido sanan tus cortadas o heridas.
    • Anota los síntomas específicos, como la frecuencia de los mismos y qué los mejora o empeora.
    • Toma nota de cualquier sensación que experimentes que no esté necesariamente relacionada con la diabetes.
  5. Pregúntale a tu pareja si ha observado algún cambio. En algunos casos, tu pareja o cónyuge puede haber observado síntomas de la enfermedad que tú ignoraste. Conversa con tu cónyuge sobre los síntomas que has detectado y determina si ha hecho observaciones similares o alguna otra observación que pueda indicar que padeces diabetes.
    • Coméntale a tu cónyuge cuáles son los diferentes síntomas de la diabetes para que te pueda decir si ha observado algún cambio en ti o en tus funciones corporales.

Obtener un diagnóstico y tratamiento

  1. Consulta con tu médico. Si detectas alguna señal o síntoma de la diabetes, programa una cita para consultar con tu médico lo antes posible. Obtener el diagnóstico y tratamiento oportuno de tu médico puede ayudar a evitar complicaciones graves y que atenten contra tu vida.
    • Coméntale a tu médico cualquier síntoma que hayas experimentado y por cuánto tiempo. Toma en cuenta las anotaciones que hiciste para usarlas como referencia durante tu evaluación.
    • Asegúrate de que tu médico tenga conocimiento de cualquier factor de riesgo, entre ellos tu historial médico familiar de diabetes.
    • Consulta con tu médico cualquier duda que te pueda surgir en relación con la diabetes o su tratamiento. Considera escribir las preguntas antes de tu cita, así no olvidarás consultarlas.
  2. Obtén un diagnóstico definitivo. Si tu médico sospecha que tienes diabetes, te pedirá que te sometas a exámenes adicionales. Existen diferentes tipos de pruebas para el diagnóstico de la diabetes tipo 1 y 2, así como también para la gestacional. Las siguientes pruebas se utilizan para hacer un diagnóstico de dicha enfermedad:
    • Prueba sanguínea A1c, también conocida como prueba de hemoglobina glicosilada. Esta prueba muestra tu nivel de azúcar en sangre durante los dos o tres últimos meses al indicar cuánta azúcar en sangre está adherida a tu hemoglobina. Un nivel de 6,5 se considera diabético.
    • Prueba aleatoria de azúcar en sangre. Esta examina tu azúcar en sangre en un período de tiempo indefinido. Un nivel de 200 miligramos por decilitro indica que tienes diabetes.
    • Prueba de azúcar en sangre en ayunas, la cual se lleva a cabo después de un ayuno nocturno. Si tu nivel de azúcar en sangre es de 126 miligramos por decilitro, se considera diabético.
    • Prueba oral de tolerancia a la glucosa. Para realizar la misma, es necesario un ayuno nocturno y luego ingerir líquidos azucarados la mañana siguiente. Después de esto, se examinarán los niveles de azúcar en sangre durante las próximas dos horas. Una lectura de más de 200 miligramos por decilitro se considera diabetes.
    • La prueba inicial de tolerancia a la glucosa y la prueba de seguimiento analizan la sangre de las mujeres embarazadas que ayunaron y luego ingirieron líquido azucarado. Por lo general, esto se hace entre la semana 24 y 28 de embarazo. Si las lecturas de tu nivel de azúcar en sangre son altas durante dos de tres lecturas, te diagnosticarán con diabetes gestacional.
  3. Infórmate sobre la prediabetes. En algunos casos, tu médico podría detectar que tus pruebas tienen niveles de azúcar en sangre elevados que no califican como un diagnóstico de diabetes. Esto podría indicar una prediabetes, lo cual quiere decir que puedes desarrollar diabetes; sin embargo, la prediabetes también es una condición potencialmente reversible. Los niveles de los resultados de las pruebas en el caso de la prediabetes son:
    • 5,7 a 6,4% en la prueba A1c
    • 100 a 125 miligramos por decilitro para la prueba de azúcar en sangre en ayunas
    • 140 a 199 miligramos por decilitro para la prueba oral de tolerancia a la glucosa
  4. Recibe tratamiento para la diabetes. Dependiendo de la gravedad de tu diabetes, es muy probable que tu médico te recete diferentes tratamientos para controlar la enfermedad. Desde inyecciones de insulina hasta comer saludable, seguir el plan de tratamiento de tu médico es importante para controlar la enfermedad y minimizar tu riesgo de complicaciones. Los tratamientos médicos para la diabetes que podrías recibir son:
    • Monitoreo frecuente del azúcar en sangre en tu casa y por parte de tu médico.
    • Terapia con insulina: esta incluye inyecciones diarias o bombeo de insulina.
    • Medicamentos orales: como metformina a fin de estimular a tu páncreas para que produzca más insulina (si tienes diabetes tipo 2).
    • Actividad física: 150 minutos de actividad moderada a intensa por semana.
    • Dieta saludable: limitar el consumo de calorías a 1800 a 2000 por día e incorporar frutas, vegetales, carne magra y pescado.
    • Control de la presión sanguínea y colesterol.
    • Cirugía, como trasplante de páncreas para los casos de gravedad.
    • Cirugía bariátrica, la cual es una buena opción para las personas con un índice de masa corporal alto y que padecen otras condiciones patológicas como hipertensión, apnea del sueño, colesterol elevado, enfermedad hepática grasa y otros. La pérdida de peso posterior a la cirugía bariátrica podría hacer que la diabetes tipo 2 disminuya.
    • El trasplante de células insulares es un tratamiento experimental para la diabetes tipo 1 en el que se transfieren células saludables de un páncreas donante al paciente.
  5. Controla la diabetes por medio de tu estilo de vida. Además de cualquier tratamiento médico para la diabetes, es posible que tu médico te sugiera cambiar los hábitos de tu estilo de vida para controlar la enfermedad. Esta también podría ser una forma de tratar la prediabetes y podría evitar que se convierta en diabetes tipo 2. Algunos cambios a tu estilo de vida que podría sugerir tu médico para ayudarte a controlar la diabetes y la prediabetes son:
    • Seguir una dieta balanceada y saludable.
    • Hacer por lo menos 150 minutos de ejercicio por semana.
    • Perder peso: perder solo 7 % de tu peso corporal puede reducir de forma significativa tu riesgo de padecer diabetes.
    • Cuidar tus pies al revisarlos diariamente para detectar heridas, mantenerlos limpios, secos y suaves, y usar zapatos ventilados y calcetas.
    • Cuidar tu salud oral.
    • Limitar o evitar el tabaco y alcohol.
    • Reducir el estrés.
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