Cómo quitar piedrecillas de las amígdalas (tonsitolitos)

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Los cálculos o piedras amígdalinas, también conocidos como tonsilolitos, son depósitos de calcio y otras sales minerales, pequeños de color blanquecino o bien algunas veces amarillentos que se pueden encontrar en los cráteres (Criptas) de las amígdalas palatinas. Por lo general se debe a que los restos de comida se alojan en estos cráteres, las bacterias comienzan a alimentarse de ellos y los digieren hasta que se convierten en una suciedad maloliente que conocemos y odiamos. Las piedras de la amígdala son frecuentes en las personas con cráteres profundos. Aunque generalmente se desprenden cuando toses y comes, y la intervención médica o en el hogar es a menudo innecesaria, existen varios métodos para eliminar estos depósitos calcificados.

Intervención médica

  1. Considera la posibilidad de un tratamiento con antibióticos para los cálculos en la amígdala persistentes o severos. Existen diferentes antibióticos, como la penicilina o eritromicina, se pueden utilizar para tratar los cálculos amigdalinos, pero no logran revertir la causa subyacente de las piedras de la amígdala, que es la comida que queda atrapada en las amígdalas. Los antibióticos también pueden tener efectos secundarios adversos.
  2. Considera las opciones médicas tales como el tratamiento con láser para eliminar los cálculos de la amígdala. Los tratamientos con láser y curetaje son los procedimientos médicos eficaces utilizados para extraer piedras de la amígdala, aunque no tratan la causa subyacente.
  3. Considera la posibilidad de una cirugía para extirpar las amígdalas por completo. La amigdalectomía es un procedimiento relativamente simple y eficaz. Las amígdalas están destinadas a protegernos contra las infecciones. Los estudios, sin embargo, muestran que las personas sin amígdalas no son necesariamente más susceptibles a las infecciones, por lo que las amígdalas son realmente inútiles. Por supuesto, las personas sin amígdalas no pueden obtener tonsilolitos.

Gárgaras

  1. Haz gárgaras con enjuague bucal después de comer. Debido a que los cálculos amigdalinos a menudo se forman después de que los restos de comida se atoran en los cráteres de la amígdala, es prudente hacer gárgaras con enjuague bucal después de comer. No solo el enjuague bucal mejora la salud de tus dientes y encías, sino que también ayudará a desalojar pequeños trozos de comida antes de que se conviertan en material para la creación de cálculos amigdalinos y bacterias.
  2. Haz gárgaras con agua tibia y sal. Mezcla una cucharadita de sal, junto con seis onzas de agua, revolviendo hasta que se incorpore. Haz gárgaras de agua salada con la cabeza inclinada hacia atrás. El agua salada puede desprender trozos de comida desde el cráter al mismo tiempo que ayuda a aliviar cualquier malestar causado por amigdalitis, que a veces acompaña a los cálculos amigdalinos.
  3. Haz gárgaras con enjuague bucal oxigenado. Los enjuagues bucales oxigenados contienen dióxido de cloro y compuestos naturales de zinc. El propio oxígeno impide el crecimiento bacteriano, lo que hace que los enjuagues bucales oxigenados sean esenciales en el tratamiento y la prevención de las piedras de la amígdala.
    • Los enjuagues bucales oxigenados son muy fuertes, por lo que solo deben utilizarse una vez o dos veces por semana para evitar el uso excesivo. Complementa tu régimen natural con enjuague bucal oxigenado.

Hisopo o pasador

  1. Asegúrate de tener todos los materiales presentes. Debido a que las técnicas básicas de eliminación de cálculos amigdalinos con pasadores e hisopos son las mismas, este artículo utilizará las dos indistintamente. (La diferencia entre un pasador y un hisopo es que se utiliza un movimiento de enganche con el pasador y un movimiento de raspado con el hisopo). Los materiales incluyen:
    • Hisopos o pasadores nuevos y esterilizados. Lávate las manos y también el pasador que utilizarás. Si vas a utilizar un hisopo, humedece la punta con un poco de agua (esto hace que usarlo sea más cómodo).
    • Un espejo
    • Linterna o fuente de luz
    • Toalla de papel
    • Agua
  2. Abre la boca y alúmbrala. Hazlo frente a un espejo para que puedas localizar los cálculos amigdalinos.
  3. Cierra o flexiona los músculos de la garganta y saca la lengua. Básicamente, di "Ahh", y aprieta los músculos de la parte posterior de la garganta. Hazlo mientras contienes la respiración, casi como si estuvieras haciendo gárgaras con agua. Esto debe empujar las amígdalas hacia adelante para que puedas ver mejor.
  4. Saca con cuidado los cálculos de la amígdala con un pasador. Utiliza el extremo en curva del pasador para sacar cualquier piedra de la amígdala que puedas ver fácilmente en la apertura de los cráteres de tus amígdalas.
    • Sé muy cuidadoso, ya que puedes producir una hemorragia. Aunque un poco de sangrado es normal, intenta minimizar la hemorragia tanto como sea posible. Los cortes y las heridas pueden infectarse por las mismas bacterias que hay en la boca que causa los cálculos amigdalinos.
    • Los cálculos amigdalinos son a veces difíciles de sacar debido a la saliva más pegajosa de lo normal que se forma después de comenzar a introducir implementos en la parte posterior de tu garganta. Sigue intentando (suavemente) hasta que tomes el cálculo con la curva de tu pasador, y luego pásalo rápidamente a la parte delantera de tu boca.
  5. Cuando la saliva pegajosa comienza a formarse, bebe agua para diluirla. La saliva pegajosa se forma muy rápidamente después de que tienes náuseas o toses, y permanecerá incluso si no lo haces. Es muy importante limpiar la saliva pegajosa antes de empezar a extraer otro cálculo amigdalino, ya que hará más difícil la extracción.
  6. Coloca los cálculos amigdalinos extraídos en una superficie limpia, tal como una toalla de papel. Por ejemplo, arrastra suavemente el pasador por la toalla. Alternativamente, usa un palillo de dientes u otro pasador, para raspar las piedras de la amígdala sobre la toalla de papel.
    • Ten cuidado de minimizar una contaminación bacteriana. Trata de reducir al mínimo el contacto que los pasadores hacen con cualquier superficie con gérmenes, incluyendo tus manos. Debido a que se pegan en el pasador y de nuevo en tu boca, este paso es especialmente importante.
  7. Verifica que no haya cálculos ocultos. Después de haber extraído todos los que puedas ver, coloca tu pulgar en tu cuello, bajo la mandíbula, y tu dedo índice (limpio) en tu boca al lado de tu amígdala y trata de apretar suavemente las piedras restantes hacia las aberturas (así como apretar la pasta de dientes). Si no aparecen los cálculos, no asumas que no están allí. Algunos cráteres son muy profundos y a veces es difícil sacarlos todos.
    • Si tu garganta todavía puede tolerar más "con mucho cuidado" inserta la curva del pasador hacia el cráter hasta llegar a la parte inferior del mismo. No empujes el pasador dentro del cráter. A veces es difícil sentir cuando has llegado al fondo del cráter. Normalmente, la curva del pasador no irá más profundo sin que sientas dolor cuando has tocado fondo.
      • Con un movimiento de pala (como si tratarás de sacar la última parte de jalea del frasco) saca suavemente los cálculos que quedan.
      • Un intento debe barrer la mayor parte de los cálculos dependiendo del ancho de tus cráteres, pero asegúrate de no raspar tus amígdalas. Esto puede ser doloroso.
  8. Repite los pasos para cada uno de los cráteres hasta que estén vacíos. Ten cuidado de no dañar ningún tejido en la boca. Las laceraciones pueden ser dolorosas y se infectan.

Irrigación oral

  1. Usa un irrigador oral tal como uno de agua. El irrigador de agua que se utiliza para limpiar las heridas causadas por la extracción de muelas del juicio funciona mejor aquí. Son más sensibles que los regulares y tienen menos presión de salida.
    • Los irrigadores regulares de agua o los orales se pueden utilizar, pero con precaución. Utilízalos solo en el nivel más bajo al principio. Si el flujo de agua te parece doloroso en las amígdalas, omite este método completamente o encuentra un sistema de riego que no cause dolor.
    • Es posible que exista una ruptura o perforación de tu amígdala si el ajuste en el sistema de riego es demasiado fuerte. Una vez más, esto podría resultar en una infección, y probablemente será más molesto que los cálculos amigdalinos para empezar.
  2. Abre la boca, coloca el irrigador en el interior de tu boca, pero sin tocar el cálculo, y enciende el irrigador bucal en la configuración más baja. Intenta dirigir el chorro de agua sobre un cálculo amigdalino visible, manteniéndolo constante hasta que la piedra haya sido desalojada.
  3. Dirige el irrigador a diversos cálculos constante y cuidadosamente. Si el irrigador no saca las piedras, trata de hacerlo con un pasador esterilizado o un hisopo y suavemente engancha o raspa las piedras de los cráteres. Ve el método arriba para obtener instrucciones más detalladas sobre cómo utilizar un pasador o hisopo para sacar piedras de la amígdala.
  4. Repite los pasos para cada cálculo amigdalino visible. Recuerda que debe ser suave a medida que sacas las piedras con el agua.

Consejos

  • Toma un respiro entre cada extracción. Básicamente, suprime las vías respiratorias cuando aprietas los músculos de la garganta para empujar hacia adelante las amígdalas.
  • Una sensación de picadura después es común, pero si continúa después de unas 36 horas, es posible que te hayas cortado y necesites ver a un médico.
  • Si comienzas a hacer arcadas constantes y sin control, la garganta se pone roja, o las amígdalas comienzan a sangrar, deja durante unas horas y dale tiempo a tu garganta para recuperarse. No vas a llegar muy lejos si continúas, y puedes causar graves daños.
  • Podría ser más fácil usar tu mano opuesta de la amígdala de la que estás extrayendo las piedras. Proporciona un ángulo mejor, especialmente cuando entras a un cráter profundo.
  • Asegúrate de utilizar pasadores de una buena calidad para evitar cualquier revestimiento barato que forman escamas durante el proceso. También asegúrate de que el pasador sea de una variedad pequeña, pero extra largo. No tiene que ser muy largo, pero hace las cosas más fáciles.
  • Una amigdalectomia es aplicable según el grado de daño que puedas tener en tus amígdalas, aunque al retirar estas estructuras se exponen tus amígdalas faríngeas, proceso completo llamado adenoidectomía.

Advertencias

  • Las amígdalas de cada persona son diferentes. Puedes tener solo un cráter profundo y otros superficiales, o muchos cráteres profundos. Los cráteres más profundos tienen más cálculos, y mayor es el riesgo de usar este proceso si lo haces todo en una sesión. Ten mucho cuidado.
  • Este proceso podría ser considerado peligroso, pero para aquellos que sopesar los beneficios frente a los riesgos, puede valer la pena la tranquilidad de saber que tus amígdalas están limpias. Sopesa los riesgos para ti.

Cosas que necesitarás

  • Pasador de buena calidad, extra largo
  • Linterna
  • Espejo
  • Toalla de papel para colocar las piedras o cálculos extraídos
  • Vaso de agua
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