Cómo lidiar con el trastorno límite de la personalidad

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El trastorno límite de la personalidad (TLP) es un tipo de trastorno de la personalidad que el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5) define como un patrón de inestabilidad en las relaciones personales y la autoimagen. Las personas con TLP tienen dificultades para identificar y regular sus emociones. Al igual que con otros trastornos, dicho patrón de conducta debe causar un malestar significativo o discapacidad social y debe presentar ciertos síntomas para ser diagnosticado. Un profesional de la salud mental capacitado debe diagnosticarlo, pues no puedes hacerlo para ti mismo u otras personas. Puede ser difícil lidiar con este trastorno, tanto para la persona que lo padece como para sus seres queridos. Si tú o alguien que amas tienen el trastorno límite de la personalidad, hay algunas formas de aprender a lidiar con él.

Conseguir ayuda para tu TLP

  1. Busca la ayuda de un terapeuta. La terapia es la primera opción de tratamiento que más eligen las personas que sufren de TLP. Aunque hay varios tipos de terapia que podrían utilizarse para tratarlo, la que tiene el historial más sólido es la terapia dialéctica conductual (TDC). Esta se basa en parte en los principios de la terapia cognitivo conductual (TCC) y fue desarrollada por la psicóloga Marsha Linehan.
    • La terapia dialéctica conductual es un método de tratamiento específicamente desarrollado para ayudar a las personas con TLP. Los estudios han demostrado que tiene un historial de éxito consistente. La TDC se centra en enseñar a dichas personas a regular sus emociones, desarrollar la tolerancia a la frustración, aprender habilidades de conciencia plena, identificar y etiquetar sus emociones, y fortalecer las habilidades psicosociales para ayudarles a interactuar con los demás.
    • Otro tratamiento común es la terapia enfocada en esquemas. Este tipo de tratamiento combina las técnicas de la TCC con las técnicas de otros enfoques terapéuticos. Esta se centra en ayudar a las personas con TLP a reordenar o reestructurar sus percepciones y experiencias para desarrollar una imagen estable de sí mismas.
    • Esta terapia mayormente se lleva a cabo de forma individual y en grupos. Esta combinación permite obtener la máxima efectividad.
  2. Presta atención a la manera en que te sientes. Un problema común que enfrentan las personas que sufren de TLP es la incapacidad para reconocer, identificar y etiquetar sus emociones. Tomarte algo de tiempo para calmarte durante una experiencia emocional y pensar en lo que estás experimentando puede ayudarte a aprender a regular tus emociones.
    • Trata de “conectarte” contigo mismo varias veces a lo largo del día. Por ejemplo, podrías tomarte un breve descanso del trabajo para cerrar los ojos y “conectarte” con tu cuerpo y tus emociones. Nota si te sientes tenso o te duele el cuerpo. Piensa en si algún pensamiento o sentimiento en particular te ha tenido afligido durante un tiempo. Tomar nota de cómo te sientes puede ayudarte a aprender a reconocer tus emociones y ello te ayudará a regularlas mejor.
    • Trata de ser lo más específico posible. Por ejemplo, en vez de pensar “¡Estoy tan molesto que ya no puedo soportarlo!”, trata de anotar de dónde crees que proviene esa emoción: “Me siento molesto porque llegué tarde al trabajo debido a que me quedé atascado en el tráfico”.
    • Trata de no juzgar tus emociones como piensas en ellas. Por ejemplo, evita decirte a ti mismo algo como “Me siento enojado en este momento. Soy una mala persona por sentirme de esa manera”. En vez de ello, enfócate solo en identificar dicho sentimiento sin juzgarlo, como “Me siento enojado porque me ha dolido que me amigo haya llegado tarde”.
  3. Distingue la diferencia entre las emociones primarias y las secundarias. Aprender a develar todos los sentimientos que podrías experimentar en determinada situación es un paso importante hacia el aprendizaje de la regulación emocional. Es común que las personas con TLP se sientan abrumadas por un remolino de emociones. Tómate un momento para separar lo que sientes primero y qué más podrías estar sintiendo.
    • Por ejemplo, si tu amigo olvidó que iban a almorzar juntos hoy, tu reacción inmediata podría ser el enojo. Esta sería la emoción primaria.
    • El enojo también podría venir acompañado de otros sentimientos. Por ejemplo, podrías sentirte dolido porque tu amigo se olvidó de ti. Es posible que sientas temor de que ello signifique que no le importas a tu amigo. Es posible que sientas vergüenza, como si no merecieras tener amigos que se acuerden de ti. Estas son emociones secundarias.
    • Considerar la fuente de tus emociones puede ayudarte a aprender a regularlas.
  4. Usa el diálogo interno positivo. Una forma de aprender a manejar tus reacciones ante las situaciones de una manera más saludable es desafiar las reacciones y los hábitos negativos con el diálogo interno positivo. Puede llevarte un tiempo sentirte cómodo o natural haciendo esto, pero es muy útil. Las investigaciones han demostrado que usar el diálogo interno positivo puede ayudar a sentirte más enfocado, mejorar tu concentración y aliviar tu ansiedad.
    • Recuerda que mereces amor y respeto. Considéralo como un juego que consista en encontrar cosas sobre ti mismo que admires, como tener aptitudes, ser solidario, ser imaginativo, etc. Recuerda estas cosas positivas cuando tengas sentimientos negativos sobre ti mismo.
    • Trata de recordar que las situaciones desagradables son temporales, limitadas y que a todos les pasan en algún momento de sus vidas. Por ejemplo, si tu entrenador criticó tu rendimiento en la práctica de tenis, recuerda que este caso no caracteriza todas las prácticas del pasado o el futuro. En vez de permitirte reflexionar en lo que sucedió en el pasado, concéntrate en lo que puedes hacer para mejorar la próxima vez. Esto te dará un sentido de control sobre tus acciones, en vez de sentir como si fueras la víctima de alguien más.
    • Reformula los pensamientos negativos en términos positivos. Por ejemplo, si no saliste bien en un examen, tu primer pensamiento podría ser “Soy un perdedor. Soy inútil y voy a reprobar este curso”. Esto no es útil ni justo para ti. En vez de ello, piensa en lo que puedes aprender de esta experiencia: “No obtuve el resultado que esperaba en este examen, pero puedo hablar con el profesor para ver dónde se encuentran mis áreas débiles y estudiar de forma más efectiva para el próximo examen”.
  5. Detente y conéctate contigo mismo antes de reaccionar frente a los demás. Una reacción natural para una persona con TLP a menudo es el enojo y la desesperación. Por ejemplo, si un amigo hizo algo para molestarte, tu primer instinto podría ser reaccionar con gritos y amenazas hacia la otra persona. En vez de ello, tómate algo de tiempo para conectarte contigo mismo e identificar tus sentimientos. Luego, trata de expresarlos a la otra persona sin necesidad de usar amenazas.
    • Por ejemplo, si tu amigo llegó muy tarde a la cita para almorzar juntos, tu reacción inmediata podría ser el enojo. Podrías querer gritarle y preguntarle por qué fue irrespetuoso contigo.
    • Conéctate con tus emociones. ¿Qué sientes? ¿Cuál es la emoción primaria? ¿Hay emociones secundarias? Por ejemplo, podrías sentirte enojado, pero también podrías sentir temor porque crees que dicha persona llegó tarde porque no le interesas.
    • Con una voz calmada, pregúntale a la persona por qué llegó tarde sin juzgarla o amenazarla. Usa frases enfocadas en la primera persona. Por ejemplo: "Me ha dolido que llegaras tarde a nuestro almuerzo. ¿Por qué llegaste tarde?". Probablemente notarás que el motivo de la tardanza de tu amigo fue algo inofensivo, como el tráfico o no poder encontrar sus llaves. Las frases en primera persona evitan que parezca como si culparas a la otra persona. Esto ayudará a sentirlas menos defensivas y más abiertas.
    • Recordar que debes procesar tus emociones y no precipitarte a hacer conclusiones puede ayudarte a aprender a regular tus respuestas hacia otras personas.
  6. Describe tus emociones en detalle. Trata de relacionar los síntomas físicos con los estados emocionales en los cuales normalmente los experimentas. Aprender a identificar tus sensaciones físicas y tus sentimientos emocionales puede ayudarte a describir y entender mejor tus emociones.
    • Por ejemplo, podrías sentir un vacío en la boca del estómago en ciertas situaciones, pero es posible que no sepas con qué está relacionada dicha sensación. La próxima vez que sientas ese vacío, piensa en qué sentimientos experimentas. Es posible que dicha sensación de vacío esté relacionada con el nerviosismo o la ansiedad.
    • Una vez que sepas que esa sensación de vacío en tu estómago es ansiedad, sentirás que tienes más control de dicha sensación, en vez de sentir que ella te controla.
  7. Aprende conductas autocalmantes. Aprender conductas autocalmantes puede ayudar a mantenerte calmado cuando te sientas perturbado. Son conductas que puedes hacer para consolarte y ser amable contigo mismo.
    • Toma un baño o ducha caliente. Las investigaciones han demostrado que el calor físico tiene un efecto calmante en muchas personas.
    • Escucha música calmante. Las investigaciones han demostrado que escuchar ciertos tipos de música puede ayudar a relajarte. La Academia británica de terapia sonora ha elaborado una lista de reproducción de canciones que han demostrado científicamente promover las sensaciones de relajación y tranquilidad.
    • Prueba el autocontacto para relajarte. Tocarte de una forma compasiva y calmante puede ayudar a reconfortarte y aliviar tu estrés liberando oxitocina. Cruza los brazos sobre tu pecho y date un suave abrazo. Otra opción es poner tu mano sobre tu corazón y percibir el calor de tu piel, los latidos de tu corazón y la subida y bajada de tu pecho mientras respiras. Tómate un momento para recordarte que eres hermoso y valioso.
  8. Practica aumentar tu tolerancia a la incertidumbre y la angustia. La tolerancia emocional es la habilidad de soportar una emoción incómoda sin reaccionar a ella de forma inadecuada. Puedes practicar esta habilidad familiarizándote con tus emociones y exponiéndote poco a poco a situaciones desconocidas o inciertas en un ambiente seguro.
    • Mantén un diario a lo largo del día en donde escribas cada vez que te sientas inseguro, ansioso o temeroso. Asegúrate de anotar en qué situación estuviste cuando te sentiste de esta manera y cómo reaccionaste ante ella en ese momento.
    • Califica tus inseguridades. Trata de colocar las cosas que te ponen ansioso o incómodo en una escala de 0 a 10. Por ejemplo, “ir solo a un restaurante” podría ser un 4, pero “dejar que un amigo planee unas vacaciones” podría ser un 10.
    • Practica la tolerancia a la incertidumbre. Empieza con situaciones seguras y pequeñas. Por ejemplo, podrías tratar de ordenar un plato que nunca antes has probado en un restaurante nuevo. Es posible que disfrutes o no tu comida, pero eso no es lo importante. Con ello te habrás demostrado que eres lo suficientemente fuerte como para manejar la incertidumbre por tu cuenta. Puedes avanzar poco a poco hasta llegar a situaciones más significativas mientras te sientas seguro haciéndolo.
    • Registra tus reacciones. Cuando pruebes algo de lo que no estés seguro, registra lo que sucede. ¿Qué hiciste? ¿Cómo te sentiste durante dicha experiencia? ¿Cómo te sentiste después? ¿Qué hubieras hecho si ello no resultaba como lo esperabas? ¿Crees que serás capaz de manejar más situaciones inseguras en el futuro?
  9. Practica experiencias desagradables de una forma segura. Tu terapeuta puede ayudarte a aprender a soportar emociones incómodas dándote ejercicios para que realices por tu cuenta. Algunos de ellos incluyen:
    • Sostén un cubito de hielo hasta que sientas que pasa la emoción negativa. Enfócate en la sensación física del cubito de hielo en tu mano. Nota como primero se vuelve más intensa y luego disminuye. Lo mismo se aplica a las emociones.
    • Visualiza una ola del océano. Imagina que está levantándose hasta que finalmente alcanza su punto máximo y luego baja. Recuérdate que al igual que las olas, las emociones crecen y luego se desvanecen.
  10. Haz ejercicios regularmente. El ejercicio puede ayudar a reducir los sentimientos de estrés, ansiedad y depresión. Ello se debe a que el ejercicio físico libera endorfinas, las cuales son químicos naturales que “te hacen sentir bien” y que produce el cuerpo. El Instituto nacional de salud mental (de Estados Unidos) recomienda que realices actividades físicas regularmente para ayudar a disminuir estos sentimientos negativos.
    • Las investigaciones muestran que incluso el ejercicio moderado (como caminar o practicar jardinería) puede tener dichos efectos.
  11. Mantén un horario fijo. Dado que la inestabilidad es una de las características distintivas del TLP, establecer un horario regular para cosas como las horas de comer y dormir puede ser muy útil. Las fluctuaciones en tus niveles de azúcar en sangre o la falta de sueño pueden empeorar los síntomas del TLP.
    • Si tienes dificultades para recordar cuidar de ti mismo, como olvidarte de comer tus comidas principales o no acostarte a una hora saludable, pídele a alguien que te ayude a recordarlo.
  12. Mantén tus metas realistas. Lidiar con cualquier trastorno requiere tiempo y práctica. No experimentarás un cambio radical en unos días. No te permitas desanimarte. Recuerda que solo puedes hacer tu mejor esfuerzo y ello es suficiente.
    • No olvides que tus síntomas mejorarán poco a poco, no de la noche a la mañana.

Lidiar con un ser querido que tiene TLP

  1. Entiende que tus sentimientos son normales. Los amigos y familiares de los que sufren de TLP con frecuencia se sienten abrumados, divididos, exhaustos o traumatizados debido a la conducta de su ser querido. La depresión, los sentimientos de pena o aislamiento y los sentimientos de culpa también son comunes entre las personas que tienen un ser querido con TLP. Puede ser útil saber que estos sentimientos son comunes y no se deben a que seas una persona indiferente o mala.
  2. Aprende sobre el TLP. Aunque este es tan real y debilitante como una enfermedad física, no es la “culpa" de tu ser querido. Él podría sentir mucha vergüenza y culpa respecto a su conducta, pero se siente incapaz de cambiar. Saber más sobre el TLP te permitirá darle el mejor apoyo posible. Investiga para aprender más sobre la enfermedad y cómo puedes ayudar.
    • El Instituto nacional de salud mental (de Estados Unidos) tiene abundante información respecto a este trastorno.
    • También hay muchos programas en línea, blogs y otros recursos que pueden ayudarte a entender lo que significa sufrir de TLP. Por ejemplo, la Alianza nacional de educación para el trastorno límite de la personalidad (de Estados Unidos) tiene una lista de guías familiares. El Centro de recursos para el trastorno límite de la personalidad (de Estados Unidos) ofrece videos, recomendaciones de libros y otros consejos para los seres queridos.
  3. Anima a tu ser querido a buscar terapia. Sin embargo, ten en cuenta que la terapia podría requerir algo de tiempo para actuar y que algunas personas con TLP no responden bien a la terapia.
    • Trata de no acercarte a tu ser querido con una actitud de juicio. Por ejemplo, es inútil decir algo como “Me preocupas” o “Me haces parecer un extraño”. En vez de ello, usa frases en primera persona que expresen interés y preocupación: “Me preocupan algunas cosas que he visto en tu conducta” o “Te quiero y deseo ayudarte a conseguir ayuda”.
    • Es más probable que la persona con TLP recurra a la terapia si confía y se lleva bien con el terapeuta. Sin embargo, la forma inestable en que las personas con TLP se relacionan con los demás puede dificultar la tarea de encontrar y mantener una relación terapéutica saludable.
    • Considera la posibilidad de buscar terapia familiar. Algunos tratamientos para este trastorno pueden incluir tratamientos familiares con la persona afectada y sus seres queridos.
  4. Valida los sentimientos de tu ser querido. Incluso si no entiendes por qué tu ser querido se siente de esa manera, trata de ofrecerle tu apoyo y compasión. Por ejemplo, puedes decir cosas como “Parece que es muy difícil para ti” o “Puedo entender por qué eso sería molesto”.
    • Recuerda: no es necesario que estés de acuerdo con él para mostrarle que lo escuchas y eres compasivo. Trata de establecer contacto visual mientras lo escuchas y usa frases como “mmm” o “sí” mientras te habla.
  5. Sé constante. Dado que las personas que sufren de TLP a menudo son muy inconsistentes, es indispensable que seas consistente y confiable como un “ancla”. Si le has dicho a tu ser querido que estarás en casa a las 5, trata de cumplirlo. Sin embargo, no debes responder a amenazas, demandas o manipulaciones. Asegúrate de que tus acciones sean congruentes con tus propias necesidades y valores.
    • Esto también significa que debes mantener límites saludables. Por ejemplo, podrías decirle a tu ser querido que si te grita, te irás de la habitación. Esto es lo justo. Si él empieza a gritar, asegúrate de cumplir lo que has prometido.
    • Es importante decidir sobre un plan de acción para lo que debes hacer si tu ser querido empieza a mostrar una conducta destructiva o amenaza con hacerse daño. Podría ser útil trabajar en este plan con tu ser querido y posiblemente con la ayuda de su terapeuta. Cualquier cosa que decidas en este plan, cúmplela.
  6. Establece límites personales y reafírmalos. Puede ser difícil vivir con personas que padecen de TLP porque a menudo no pueden regular sus emociones de forma efectiva. Estas podrían tratar de manipular a sus seres queridos para satisfacer sus propias necesidades. Incluso podrían no ser conscientes de los límites personales de los demás y con frecuencia carecen de la capacidad de establecerlos o entenderlos. Establecer tus propios límites personales, con base en tus necesidades y nivel de comodidad, puede ayudar a mantenerte seguro y calmado mientras interactúas con tu ser querido.
    • Por ejemplo, podrías decirle a tu ser querido que no responderás llamadas telefónicas después de las 10:00 p. m. porque necesitas dormir bien. Si él te llama después de esa hora, es importante hacer cumplir tu límite establecido y no responderle. Si le respondes, recuérdale el límite mientras validas sus emociones: “Me importas y sé que estás pasando por un momento difícil, pero son las 11:30 p. m. y te he pedido que no me llames después de las 10:00 p. m. Esto es importante para mí. Puedes llamarme mañana a las 4:30 p. m. Voy a colgarte. Nos vemos”.
    • Si tu ser querido te acusa de no preocuparte por él porque no respondes esas llamadas, recuérdale que tú estableciste dicho límite. Ofrécele una hora adecuada para que te llame.
    • A menudo es necesario reafirmar tus límites muchas veces antes que tu ser querido entienda que dichos límites son genuinos. Debes esperar que responda a dichas reafirmaciones de tus propias necesidades con enojo, rencor u otras reacciones intensas. No respondas a esas reacciones ni te enojes. Sigue reforzando y reafirmando tus límites.
    • Recuerda que decir “no” no significa que seas una persona indiferente o mala. Debes cuidar de tu propia salud física y emocional para cuidar adecuadamente de tu ser querido.
  7. Responde de forma positiva a las conductas adecuadas. Es importante reforzar las conductas adecuadas con reacciones positivas y elogios. Esto puede animar a tu ser querido a creer que puede manejar sus emociones. También puede animarlo a seguir adelante.
    • Por ejemplo, si tu ser querido empieza a gritarte y luego se detiene a pensar, agradécele. Reconoce que eres consciente de que le costó esfuerzo detener su actitud dañina y que aprecias lo que ha hecho.
  8. Busca apoyo para ti mismo. Cuidar y apoyar a un ser querido con TLP puede ser agotador emocionalmente. Es esencial brindarte fuentes de cuidado personal y apoyo mientras encuentras el equilibrio entre brindar tu apoyo emocional y establecer límites personales.
    • Si vives en Estados Unidos, la Alianza nacional de enfermedades mentales (NAMI, por sus siglas en inglés) y la Alianza nacional de educación para el trastorno límite de la personalidad (NEA-BPD) ofrecen recursos para ayudarte a encontrar apoyo cerca de ti.
    • También podría parecerte útil consultar con tu propio terapeuta o consejero. Este puede ayudarte a procesar tus emociones y a aprender estrategias de adaptación saludables.
    • Si vives en Estados Unidos, la NAMI ofrece un programa de educación familiar llamado “de familia a familia”, donde las familias pueden recibir apoyo de otras familias que lidian con problemas similares. Este programa es gratuito.
    • La terapia familiar también podría ser útil. La terapia dialéctica conductual y el entrenamiento en habilidades familiares pueden ayudar a los familiares a entender y lidiar con la experiencia de su ser querido. Un terapeuta ofrece apoyo y entrenamiento en habilidades específicas para ayudarte a apoyar a tu ser querido. La terapia de vínculos familiares se centra en las necesidades de los familiares por separado. Se enfoca en ayudarlos a fortalecer sus habilidades, desarrollar estrategias de adaptación y en aprender recursos que contribuyan a promover un equilibrio saludable entre sus propias necesidades y las necesidades de sus seres queridos con TLP.
  9. Cuida de ti mismo. Puede ser fácil involucrarte tanto en cuidar de tu ser querido que te olvidas de cuidarte. Es importante permanecer saludable y bien descansado. Si no duermes bien, estás ansioso o no cuidas de ti mismo, serás más propenso a responder a tu ser querido con irritación o enojo.
    • Haz ejercicios. El ejercicio alivia el estrés y la ansiedad. También promueve la sensación de bienestar y es una técnica de adaptación saludable.
    • Come bien. Come en horarios regulares. Lleva una dieta bien equilibrada que incorpore proteínas, carbohidratos complejos, frutas y verduras. Evita la comida chatarra y limita tu consumo de cafeína y alcohol.
    • Duerme lo suficiente. Trata de acostarte y levantarte a la misma hora diariamente, incluso los fines de semana. No hagas otras actividades en la cama, como trabajar en la computadora o mirar televisión. Evita la cafeína antes de irte a dormir.
    • Relájate. Prueba la meditación, el yoga u otras actividades relajantes como los baños de burbujas o las caminatas en la naturaleza. Tener un ser querido con TLP puede ser estresante, por ello es indispensable sacar tiempo para cuidar de ti mismo.
  10. Toma en serio las amenazas de autodestrucción. Incluso si ya has oído antes a tu ser querido amenazar con suicidarse o hacerse daño, es importante siempre tomar en serio dichas amenazas. El 60 al 70 % de las personas con TLP intentan suicidarse al menos una vez en sus vidas y el 8 al 10 % de ellos logran hacerlo. Si tu ser querido amenaza con suicidarse, llama a la línea de emergencia de tu país o llévalo a la sala de emergencias más cercana.
    • Si vives en Estados Unidos, llama a la línea nacional de prevención del suicidio, al número 1-800-273-8255; de lo contrario, llama a alguna línea de ayuda de tu país. Asegúrate de que tu ser querido también tenga dicho número para que pueda usarlo si es necesario.

Reconocer las características del trastorno límite de la personalidad (TLP)

  1. Entiende cómo se diagnostica el TLP. Un profesional de la salud mental capacitado utilizará los criterios que figuran en el DSM-5 para diagnosticar este trastorno. El DSM-5 estipula que para recibir un diagnóstico de TLP, una persona debe tener 5 o más de los siguientes:
    • “Esfuerzos frenéticos por evitar el abandono real o imaginario”
    • “Patrón de relaciones interpersonales inestables e intensas caracterizado por la alternancia entre los extremos de idealización y devaluación”
    • “Alteración de la identidad”
    • “Impulsividad en al menos dos áreas que son potencialmente dañinas para sí mismo”
    • “Conducta suicida recurrente, gestos o amenazas o conducta de automutilación”
    • “Inestabilidad afectiva debido a una notable reactividad del estado de ánimo”
    • “Sentimientos crónicos de vacío”
    • “Ira inapropiada e intensa o dificultades para controlar la ira”
    • “Ideación paranoide transitoria relacionada con el estrés o síntomas disociativos graves”
    • Recuerda que no puedes diagnosticarte a ti mismo o a otros con TLP. La información proporcionada en esta sección solo es para ayudarte a determinar si tú o un ser querido podrían tener TLP.
  2. Busca un temor intenso al abandono. Una persona con TLP experimentará un temor intenso o enojo si se enfrenta a la posibilidad de ser separado de un ser querido. Podría mostrar una conducta impulsiva, como la automutilación o amenazar con suicidarse.
    • Esta reactividad podría ocurrir incluso si la separación es inevitable, ya está planificada o tiene una duración limitada (por ejemplo, la otra persona va a ir a trabajar).
    • Las personas con TLP generalmente tienen temores muy intensos con respecto a estar solas y sienten una necesidad crónica de recibir ayuda de los demás. Podrían entrar en pánico o enfurecerse si la otra persona se va incluso brevemente o si llega tarde.
  3. Piensa en la estabilidad de las relaciones interpersonales. Por lo general, una persona con TLP no tiene relaciones estables con nadie durante un periodo de tiempo significativo. Esta no tiende a ser capaz de aceptar áreas “grises” en los demás (o a menudo, en ella misma). Su punto de vista de sus relaciones se caracteriza por la idea de todo o nada, donde la otra persona es perfecta o es mala. Con frecuencia pasa por amistades y relaciones románticas muy rápidamente.
    • Las personas que padecen de dicho trastorno a menudo idealizan a las personas de sus relaciones o “las ponen en un pedestal”. Sin embargo, si la otra persona muestra un defecto o comete un error (o incluso parece cometerlo), estos con frecuencia menospreciarán a dicha persona de inmediato.
    • Una persona con TLP normalmente no aceptará la responsabilidad por los problemas en sus relaciones. Esta podría decir que la otra persona “no se preocupó lo suficiente” o que no contribuyó lo suficiente a la relación. Los demás podrían percibir al paciente como alguien que tiene emociones o interacciones “superficiales”.
  4. Considera la autoimagen de la persona. Las personas con TLP no tienen un concepto estable de sí mismas. En el caso de los que no sufren de trastornos de la personalidad, su sentido de identidad personal es muy consistente: tienen un sentido general de quiénes son, de lo que valen y de cómo otros piensan de ellos, lo cual no varía mucho. En cambio los afectados con el TLP no se perciben de esa manera. Estos experimentan una autoimagen alterada o inestable que varía dependiendo de su situación y de con quién interactúen.
    • Las personas con TLP podrían basar su opinión de sí mismas en lo que creen que otros piensan de ellos. Por ejemplo, si un ser querido llega tarde a una cita, el paciente podría considerarlo como un signo de que es una “mala” persona y no merece ser amado.
    • Los afectados con este trastorno podrían tener metas o valores muy fluidos que cambian de forma radical. Esto se extiende a su trato hacia los demás. Una persona con este trastorno podría ser muy amable un momento y violento el siguiente, incluso con la misma persona.
    • Estos podrían experimentar sentimientos intensos de autodesprecio o inutilidad, incluso si los demás les aseguran lo contrario.
    • Asimismo, podrían experimentar una atracción sexual variable. Son más propensos a cambiar el género de sus parejas preferidas más de una vez.
    • Normalmente definen el concepto que tienen de sí mismos de una manera que se desvía de las normas de su propia cultura. Es importante recordar tener en cuenta las normas culturales al momento de considerar qué cuenta como autoconcepto “normal” o “estable”.
  5. Busca signos de impulsividad autodestructiva. Muchas personas a veces son impulsivas, pero una persona con TLP se comprometerá en conductas impulsivas y riesgosas con frecuencia. Esta conducta presenta graves amenazas a su bienestar, seguridad o salud general. Dicha conducta podría surgir por sí sola o podría ser una reacción a un evento o experiencia en la vida de la persona. Algunos ejemplos comunes de conducta riesgosa incluyen:
    • Conducta sexual riesgosa
    • Conducción temeraria o conducir borracho
    • Abuso de sustancias
    • Apetito desenfrenado y otros trastornos alimenticios
    • Gastos desmedidos
    • Apostar sin control
  6. Considera si los pensamientos o acciones de autodestrucción o suicidas ocurren con frecuencia. La automutilación y las amenazas de autodestrucción (incluyendo el suicidio) son comunes entre las personas con TLP. Dichas acciones podrían ocurrir por sí solas o surgir como una reacción a un abandono real o percibido.
    • Algunos ejemplos de automutilación incluyen: cortarse, quemarse, arañarse o pellizcarse la piel.
    • Los gestos o amenazas suicidas podrían incluir acciones como agarrar un frasco de pastillas y amenazar con tomárselas todas.
    • Las amenazas o intentos suicidas a veces se usan como una técnica para forzar a otros a hacer lo que quiere la persona con TLP.
    • Dichas personas podrían ser conscientes de que sus acciones son riesgosas o dañinas, pero es posible que se sientan incapaces de cambiar su conducta.
    • El 60 al 70 % de las personas diagnosticadas con TLP intentarán suicidarse en algún momento de sus vidas.
  7. Observa el estado de ánimo de la persona. Las personas con TLP sufren de “inestabilidad afectiva” o estados de ánimo muy inestables o “cambios en el estado de ánimo”. Estos estados de ánimo podrían cambiar con frecuencia y a menudo son más intensos que lo que se consideraría una reacción estable.
    • Por ejemplo, una persona con TLP podría estar feliz en un momento e irrumpir en llanto o enfurecerse en el siguiente. Dichos cambios de estado de ánimo podrían durar solo unos minutos u horas.
    • La desesperación, la angustia y la irritabilidad son muy comunes entre las personas con TLP y podrían surgir a causa de eventos o acciones que las personas sin dicho trastorno considerarían insignificantes. Por ejemplo, si el terapeuta de la persona le dice que su hora de terapia ya casi termina, es posible que el paciente reaccione con un sentimiento de desesperación intensa y abandono.
  8. Considera si la persona a menudo aparenta estar aburrida. Las personas con TLP a menudo expresan que se sienten como si estuvieran “vacíos” o muy aburridos. Gran parte de su conducta riesgosa e impulsiva podría ser una reacción a dichos sentimientos. Según el DSM-5, una persona con TLP podría buscar constantemente nuevas fuentes de estimulación y emoción.
    • En algunos casos, esto puede extenderse a sus sentimientos respecto a los demás. Una persona con TLP podría aburrirse muy rápido de sus amistades o relaciones románticas y buscar la emoción de tener una nueva persona a su lado.
    • Esta incluso podría sentir como si no existiera o preocuparse de no estar en el mismo mundo que los demás.
  9. Busca muestras de enojo frecuentes. Una persona con TLP manifestará enojo con más frecuencia y más intensidad que lo que se considera adecuado en su cultura. Normalmente tendrá dificultades para controlar su enojo. Dicha conducta a menudo es una reacción a la percepción de que un amigo o familiar está actuando de forma indiferente o descuidada.
    • El enojo podría presentarse en la forma de sarcasmo, rencor severo, ataques verbales o berrinches.
    • El enojo podría ser una reacción predeterminada de la persona, incluso en situaciones donde otras emociones podrían parecer más apropiadas o lógicas para otros. Por ejemplo, una persona que gana un evento deportivo podría enfocarse furiosamente en la conducta de su competidor en vez de disfrutar el premio.
    • Dicho enojo podría convertirse en violencia física o peleas.
  10. Busca signos de paranoia. Una persona con TLP podría tener pensamientos paranoicos transitorios. Los induce el estrés y generalmente no duran mucho tiempo, pero podrían repetirse con frecuencia. Esta paranoia a menudo está relacionada con las intenciones o conductas de otras personas.
    • Por ejemplo, una persona a la cual le dicen que padece de una condición médica podría volverse paranoico porque piensa que el doctor está coludiéndose con alguien para engañarlo.
    • La disociación es otra tendencia común entre las personas con TLP. Una persona con dicho trastorno que experimenta pensamientos disociativos podría decir que siente como si su ambiente no fuera real.

Consejos

  • Sigue brindándole tu apoyo y mantente disponible emocionalmente para tu ser querido lo más que puedas.
  • Tómate el tiempo para cuidar de ti mismo, ya sea que padezcas de TLP o tengas un ser querido con este trastorno.
  • La FDA (Administración de alimentos y medicamentos de Estados Unidos) no ha aprobado ningún medicamento para tratar el TLP. Los medicamentos no pueden “curar” el trastorno, pero un profesional médico o de la salud mental podría determinar que los medicamentos complementarios pueden ser útiles para reducir los síntomas como la depresión, la ansiedad o la agresión.
  • Recuerda que el TLP no es tu “culpa” ni te hace una “mala” persona. Es un trastorno tratable.

Advertencias

  • Siempre toma en serio las amenazas de autodestrucción y suicidio. Si tu ser querido expresa pensamientos suicidas o planea hacerse daño, llama a la línea de emergencias de tu país o a la línea nacional de prevención del suicidio, al número 1-800-273-8255 (si vives en Estados Unidos).
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