Cómo tratar los espasmos musculares

Los espasmos musculares pueden producirse en cualquier músculo del cuerpo, incluso en los músculos esqueléticos tales como los de las pantorrillas, la espalda, los muslos o la mano, o en los muslos lisos tales como los del tracto digestivo. Se trata de una contracción muscular que se produce generalmente a causa de la deshidratación, la sobrecarga muscular excesiva o el agotamiento de los electrolitos necesario. También puede producirse en respuesta a la estimulación nerviosa. Si bien el tratamiento de los espasmos musculares dependerá de los músculos involucrados y de la causa que los provoca, la mayoría de ellos no son graves y pueden tratarse en casa.

Tratar los espasmos musculares en casa

  1. Detén la actividad que estés realizando. Al momento de producirse un espasmo muscular, es necesario que detengas tu actividad. Los espasmos pueden producirse durante el ejercicio o una actividad cotidiana normal. Apenas te des cuenta de que sufres un espasmo, detén la actividad que estés realizando e intenta lidiar con él. Si bien pueden ser dolorosos, no suelen presentar problemas a largo plazo.
    • Masajea o frota el área donde sufres el espasmo para ayudar a que el músculo se relaje y aumentar la circulación sanguínea hacia dicho lugar.
  2. Descansa los músculos afectados. Hazlo por algunos días después de sufrido el espasmo, sobre todo si este se produjo en la espalda. Es normal sufrir dolor después de un espasmo. Tus músculos podrían estar tensos y es necesario que les brindes tiempo para recuperarse in ejercer ningún estrés adicional en ellos. Asegúrate de mover el músculo durante esta etapa para impedir que se torne rígido.
    • Podrías utilizar el músculo afectado de manera ligera, pero detente si sientes un calambre o dolor. Trata de caminar o realizar estiramientos de manera suave, pero no gires o dobles el torso.
  3. Realiza estiramientos. Si sufres un espasmo muscular o calambre, estírate. Al estirarte, jalas el músculo en la dirección opuesta a la contracción haciendo que se alargue. Durante el estiramiento, deberás alargar y jalar con suavidad el músculo afectado, pero no te excedas demasiado. Es mejor que te detengas si comienzas a sentir dolor. Si lo sientes apretado, mantenlo en esa posición pero no sigas estirándolo. Mantén cada estiramiento durante un tiempo aproximado de 30 segundos.
    • Si sufres calambres en las pantorrillas, párate a unos cuantos centímetros de una pared. Coloca los antebrazos contra la pared mientras mantienes las rodillas y la espalda rectas. Los talones deben estar apoyados en el suelo. Inclínate hacia adelante y deberás sentir que los músculos de las pantorrillas se estiran. Esta sensación debe ser agradable o neutral, pero si sientes algún dolor, detente.
    • En el caso de calambres en los pies o las pantorrillas, deberás sentarte y flexionar los dedos de la pierna acalambrada llevándolos hacia arriba en dirección a tu nariz. También puedes jalar suavemente el pie hacia tu cabeza. Deberás sentir el estiramiento en los músculos de la pantorrilla o del pie.
    • Si tienes un calambre en los músculos isquiotibiales, siéntate en el suelo y extiende las piernas frente a ti. Tus pies deben estar apuntando o flexionados. Dóblate a la altura de la cadera mientras mantienes la espalda recta y baja el pecho hacia las piernas. Detente cuando sientas que la parte posterior de las piernas se estira.
    • Si quieres tratar un calambre en el muslo, sujétate a una superficie estable, agárrate el tobillo y jala tu pie con suavidad en dirección hacia tu trasero. Sentirás el estirón en toda la parte frontal del muslo.
    • En el caso de un espasmo en la mano, apoya la palma sobre una pared y empuja la mano contra ella con los dedos hacia abajo.
  4. Si sufres un espasmo en la espalda, realiza ejercicios suaves. Si sufres un espasmo en la espalda, los ejercicios suaves podrían ser de utilidad. Solo hazlos después que el dolor haya disminuido o si el calambre es mínimo, pero evítalos si el espasmo en la espalda es grave o muy doloroso. Si alguno de estos ejercicios empeora el espasmo, detente.
    • Camina alrededor mientras elevas las rodillas a una mayor altura de la normal y mantienes la espalda recta. Esto te proporcionará un movimiento de estiramiento suave en la parte baja de la espalda que podría ayudar a aliviar el calambre muscular.
    • Levanta los brazos por encima de la cabeza. Repite el ejercicio 10 veces y mantenlo durante 5 a 10 segundos. Hazlo de 3 a 4 veces al día para ayudar a que los músculos de la espalda se estiren.
    • Recuéstate en el suelo y jala una rodilla con suavidad en dirección hacia el pecho. Mantén esta posición por unos 10 segundos y luego cambia de lado. Repite el ejercicio unas 5 a 10 veces, de 2 a 3 veces al día. También puedes jalar ambas rodillas en dirección hacia el pecho. Estos movimientos harán que la espalda baja se estire mientras permiten que el resto de los músculos se relajen y se “enderecen”.
  5. Utiliza una almohadilla eléctrica o una compresa fría. El calor genera la relajación muscular y detiene el espasmo mientras que el frío puede aliviar la hinchazón y el dolor. La primera vez que se produzca un espasmo, aplícate una compresa fría al poner una bolsa de hielo sobre el área afectada los primeros dos días. Mantén el hielo sobre el espasmo durante 20 a 30 minutos cada 3 o 4 horas. Luego, si el espasmo no cesa, utiliza calor húmedo durante 20 a 30 minutos a lo largo del día.
    • Recuerda la siguiente frase: “El calor es para jugar; el hielo, para descansar”. Aplica calor si realizarás una actividad después del espasmo y hielo si estarás en modo sedentario y descansando.
    • Aplica calor durante 15 minutos cada 4 horas hasta que el calambre desaparezca. Por su parte, aplica una compresa fría durante 12 a 15 minutos cada 2 horas durante los primeros dos días.
    • Utiliza una almohadilla eléctrica o un parche térmico para aplicar calor, o una bolsa o parche de hielo para aplicar frío. También puedes usar una botella llena con agua caliente o congelada, o incluso envolver un cubo de hielo con un paño o utilizar un paquete de guisantes congelados.
  6. Bebe líquidos y electrolitos. Si tus músculos están deshidratados, es importante que recibas la hidratación adecuada. El agua y los electrolitos (en jugos, bebidas deportivas, etc.) pueden ayudarte a reponer el suministro de líquidos perdido. Los minerales tales como el sodio, el potasio, el calcio y el magnesio son necesarios para hacer que tus músculos se contraigan y relajen de la manera adecuada.
    • Si sabes que harás una gran cantidad de ejercicio o utilizarás tus músculos de manera extenuante, asegúrate de reemplazar estos nutrientes con una bebida que contenga electrolitos y con agua.
    • En ocasiones, los espasmos musculares pueden ser un indicador de una deficiencia de vitaminas o minerales en el cuerpo. Asegúrate de consumir multivitamínicos de alta calidad así como multiminerales.

Utilizar medicamentos para tratar los espasmos musculares

  1. Consume analgésicos de venta libre para tratar los espasmos musculares. En ocasiones, los espasmos musculares pueden causar un dolor extremo, así que es mejor que consultes con tu médico acerca del hecho de tomar medicamentos de venta libre, como los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), entre los cuales se encuentran el ibuprofeno (Advil) o el naproxeno sódico (Aleve). Quizás también debas consumir paracetamol (Tylenol).
  2. Toma medicamentos antiinflamatorios. Estos reducen la inflamación o hinchazón excesiva del área afectada. Los antiinflamatorios también pueden aumentar el flujo de sangre para hacer que el área afectada sane. Tu médico probablemente te recomiende tomar un antiinflamatorio de venta libre (p.ej. ibuprofeno) como primera forma de tratamiento.
    • Los efectos secundarios del ibuprofeno generalmente son problemas gastrointestinales, pero son más leves que los efectos de la aspirina. Entre los efectos secundarios del ibuprofeno están las náuseas, el ardor estomacal, la diarrea, la indigestión, el estreñimiento, los calambres abdominales, los mareos, el dolor de cabeza, el nerviosismo o las erupciones cutáneas.
  3. Toma relajantes musculares. Si tienes una lesión o un músculo que provoca espasmos constantes o repetitivos, consulta con tu médico para que te recete un medicamento que ayude a relajar tus músculos y aumente el flujo sanguíneo. Si tomas algún medicamento que te genera espasmos musculares, habla con tu médico.
    • El flexeril (ciclobenzaprina) es un medicamento que se receta comúnmente para tratar los espasmos musculares que van de moderados a graves y que se centra en el sistema nervioso central para relajar tus músculos. Si bien el flexeril es útil, se ha demostrado que los AINE (p.ej. el ibuprofeno) alivian los síntomas de los espasmos musculares de una manera más eficaz.
    • Algunos relajantes musculares son sumamente adictivos, así que tenlo en mente y supervisa tu consumo de ellos.
  4. Habla con tu médico en caso de que sufras espasmos crónicos. Puedes tratar los espasmos musculares en casa, pero si son demasiado dolorosos, se producen con frecuencia, duran mucho tiempo o afectan a otros músculos, debes consultar con un médico. El espasmo podría ser un indicador de un problema subyacente que requiera un tratamiento.
    • Los espasmos musculares no suelen ser un diagnóstico. Por el contrario, pueden indicar que hay otro problema que es necesario diagnosticar y tratar. El problema puede variar desde un simple uso excesivo del músculo hasta un trastorno metabólico subyacente causante de espasmos crónicos.

Tratar los espasmos en los músculos lisos

  1. Reconoce los síntomas de los espasmos en los músculos lisos. Estos síntomas pueden variar dependiendo de los músculos involucrados. Los espasmos de los intestinos pueden provocar un dolor agudo y diarrea. Por su parte, los espasmos en el tracto urinario generalmente se producen por la presencia de cálculos renales, provocando así un dolor intenso, náuseas y vómitos. Si sufres espasmos en el tracto respiratorio o tienes dificultades para respirar, busca atención médica de emergencia, pues pueden ser fatales si no se tratan con rapidez.
    • Descarta o trata los problemas intestinales, tales como los cálculos biliares o los tumores. Los espasmos urinarios generalmente disminuirán una vez que los cálculos renales pasen o se extraigan. Podrías utilizar un medicamento para tratar el dolor mientras esperas a que pasen.
  2. Busca atención médica que te ayude a tratar los espasmos musculares en el tracto digestivo, en el tracto urinario o en el tracto respiratorio. Por desgracia, no puedes controlar estos músculos lisos, los cuales se encuentran en los órganos tales como el corazón o el estómago. En ocasiones, los espasmos presentes en estos músculos pueden ser un indicio de que existe una condición médica subyacente.
  3. Toma medicamentos. Si sufres espasmos graves en los músculos lisos, tu médico probablemente te recete un medicamento. Por ejemplo, los medicamentos tales como los agentes anticolinérgicos pueden ayudar a aliviar los espasmos intestinales que no reaccionen ante los cambios en la dieta y el estilo de vida.
    • Tu médico podría recetarte medicamentos para restaurar los niveles de neurotransmisores o Botox con la finalidad de paralizar los músculos afectados. Deberás discutir con tu médico acerca de estas alternativas.
  4. Prueba los antiespasmódicos en caso de que tengas un síndrome del intestino irritable (SII). Si sufres este síndrome, podrías experimentar un espasmo en el intestino. Los antiespasmódicos ayudan a relajar los intestinos, lo que alivia el dolor. Habla con tu médico en caso de que sufras espasmos intestinales para que te recete el antiespasmódico apropiado y el mejor plan de tratamiento.
  5. Programa las veces en que vas al baño para aliviar los espasmos en la vejiga. Una manera de tratar los espasmos en la vejiga es ir al baño cada 1:30 a 2 horas para mantener la vejiga vacía y reducir la probabilidad de accidentes. A medida que los espasmos disminuyen, puedes extender los periodos en los que vas al baño.
    • Los ejercicios de Kegel (también conocidos como ejercicios del suelo pélvico) también pueden aliviar los espasmos en la vejiga al fortalecerla y relajarla. Para fortalecer los músculos de la pelvis, aprieta los músculos de la vejiga tal como lo haces para dejar de orinar o para evitar que se suelte un gas. Tu médico puede proporcionarte las instrucciones específicas en caso de que tengas dificultades para hacerlo bien.
  6. Aplícate una compresa caliente para tratar los espasmos abdominales. Las compresas calientes podrían relajar los calambres y los espasmos producidos en todos los músculos del cuerpo. Recuéstate boca arriba y envuelve una compresa caliente alrededor del abdomen y asegúrate de evitar el contacto directo de la compresa caliente con tu cuerpo. Mantén la compresa durante 10 a 15 minutos y no más de 20 minutos seguidos. Relájate durante el tiempo de espera.
    • Si quieres fabricar tu propia compresa caliente, busca un pedazo grande de franela o tela que pueda cubrir tu abdomen al doblarla. Utiliza la tela para cubrir una almohadilla eléctrica o una botella con agua caliente. Envuelve una toalla de baño u otra tela alrededor de ti para mantener todo en su lugar.

Prevenir los espasmos musculares

  1. Bebe una gran cantidad de líquidos. Mantenerte hidratado es una parte importante en la prevención de los espasmos musculares. Los músculos tienen más probabilidades de acalambrarse si están deshidratados, por lo que hidratarlos es esencial si te ejercitas. Bebe por lo menos de 6 a 8 vasos de agua o de una bebida saludable a lo largo del día.
    • Reemplaza los electrolitos, en especial el sodio y el potasio, durante el ejercicio o una enfermedad. Puedes hacerlo por medio de tu dieta o de bebidas que aumenten los electrolitos.
  2. Ten una buena nutrición. Mantente saludable al comer los alimentos y nutrientes adecuados. Esto puede prevenir los espasmos musculares, por lo que modificar tu dieta puede aliviar los espasmos intestinales producidos a causa del síndrome del intestino irritable. El potasio, los antioxidantes y las grasas saludables son sustancias especialmente buenas para aliviar los espasmos musculares. Los alimentos conocidos por su capacidad para aliviar los espasmos son los siguientes:
    • Plátanos, papas, jugo de ciruelas, frutas secas, naranjas, arroz integral, aguacates, espinaca, mariscos, almendras, semillas de lino, avena, semillas de sésamo, tofu y col rizada
  3. Ejercítate. Realizar ejercicio con regularidad puede ayudar a reducir los calambres musculares, pues estira y fortalece el músculo. Esto puede ayudar a aliviar los músculos lesionados. Asimismo, la fisioterapia puede ayudar gradualmente al músculo a que sane, lo que puede reducir los espasmos. El ejercicio regular también mejora la salud general.
    • Habla con tu médico o fisioterapeuta acerca de los tipos de ejercicios que ayudarán a aliviar tus músculos.
  4. Estírate con regularidad. Debido a que los espasmos se producen cuando un músculo se contrae, los estiramientos ayudan a prevenir dichas contracciones. Con la ayuda de los ejercicios de estiramiento podrás mantener tus músculos sueltos y flexibles. Asegúrate de estirar tus músculos antes y después de realizar ejercicio, sobre todo si es riguroso o dura un tiempo prolongado.
    • Si algunos de tus músculos suelen acalambrarse durante la noche, estíralos antes de irte a dormir para aflojarlos. También podrías realizar un ejercicio cardiovascular ligero, como al utilizar una bicicleta estacionaria, antes de dormir con la finalidad de aflojar los músculos y evitar los calambres.

Consejos

  • Si tienes espasmos crónicos o recurrentes, asegúrate de consultarlo con tu médico. Todos han sufrido espasmos en algún punto de sus vidas, pero los espasmos y calambres recurrentes son una posible señal de que existe una causa subyacente que requiere atención médica.
  • Congela agua en un vaso de poliestireno. Retira la base del vaso y masajea el hielo sobre el músculo acalambrado durante unos 10 a 12 minutos. Luego descansa durante unos 20 minutos y repite el ejercicio unas 6 veces al día.
  • Toma un baño o ducha con agua caliente para aliviar el calambre. Si vas a tomar un baño, vierte sales de Epsom en él.
Información
Usuarios que están en este grupo no pueden dejar comentarios en la página