Cómo crear papel

¿Eres un acumulador reformado con montañas de periódicos viejos de los que te quieres deshacer? ¿Acaba de dejarte tu novia y ahora quieres hacer algo artístico y destructivo con sus cartas de amor? ¿Estás simplemente buscando un proyecto provechoso que realizar en un día de lluvia? Si respondiste "Sí" a alguna de estas preguntas, deberías intentar hacer tu propio papel. Todo lo que necesitas es un poco de papel para reciclar, agua, recipiente, tamiz y tal vez una licuadora.

Prepara tu material

  1. Prepara tu equipo. Para hacer papel, mezclarás pulpa y agua y lo pasarás a través de un trozo de malla metálica. Las siguientes son algunas opciones para comenzar:
    • Método con un marco: estira una malla metálica sobre un marco de madera (el marco viejo de un cuadro funcionará bien, pero también puedes construir uno) y fíjalo con grapas o clavos en los bordes. Puedes sustituirlo con casi cualquier malla o tamiz con hoyos de alrededor de 1 milímetro. Deberás estirar la malla todo lo que puedas. Asegúrate de que el marco sea lo suficientemente grande como para que quepa en él un papel del tamaño que quieras hacer. Además, necesitarás una palangana, cubeta o fuente que sea más grande que el marco.
    • Método con una fuente de aluminio: compra una fuente desechable de aluminio que sea profunda, o consigue un refractario profundo. Corta una porción de malla de metal de la misma forma que el fondo de la fuente, pero un poco más grande.
  2. Consigue papel reciclable. Sin lugar a dudas, el periódico es la fuente de papel más sencilla para comenzar, pero también puedes usar hojas de papel impreso, notas, directorios telefónicos o cualquier otro producto de papel sin encerar. Ten presente que el color de los papeles que uses y la cantidad de tinta oscura que contengan afectarán la coloración "grisácea" de tu creación. Evita usar papel satinado o encerado, porque no funcionará muy bien.
    • También puedes hacer papel elaborado enteramente de pasto y hojas, de hecho, así se hizo el papel hasta el siglo XX. Tendrás que cortar la vegetación en trozos pequeños, remojarla en soda cáustica para que la "digiera", colarla y licuarla hasta que se convierta en pulpa. Luego deberás ponerla en la prensa. Una vez que se seque, podrás decir orgullosamente "¡Este papel no está hecho con árboles!".

Haz pulpa con el papel

  1. Limpia el papel. Quita el plástico, grapas y otros contaminantes. Considera que especialmente en el caso de que estés usando correo publicitario, el papel probablemente contenga el plástico de las ventanas de los sobres. Trata de quitarle todas las impurezas que sea posible.
  2. Rompe el papel en trozos pequeños. No le dediques demasiado tiempo a este paso, pero rompe el papel en trozos más chicos. Unas pocas tiras por papel lograrán el objetivo.
  3. Pon el papel a remojar en agua. Coloca los trozos ya rasgados de papel en un recipiente, como por ejemplo un bol o taza, y cúbrelos con agua. Deja remojar por entre 30 y 45 minutos.
    • Si quieres hacer cartulina de colores, usa papel con la menor cantidad de tinta que puedas, usa mucha "pulpa" y colorante vegetal líquido. Lo más probable es que obtengas un papel opaco de un lado y brillante del otro. Considera que, dependiendo del uso que quieras darle, cualquiera de ambos lado podría ser adecuado, pero lo más probable es que el lado brillante sea mejor para escribir.
    • Si quieres obtener un papel más blanco, añade una taza de vinagre blanco a la mezcla de la pulpa.
  4. Haz una pulpa con el papel. Ahora que el papel está más mojado y manejable, puedes iniciar el proceso de convertirlo en pulpa, una sustancia espesa, viscosa, levemente aguada, que en su momento se convertirá en tu nueva hoja de papel. Las siguientes son dos posibilidades:
    • Licúa el papel. Rompe el papel en trozos pequeños y colócalo todo en una licuadora llena hasta la mitad. Primero licúa a velocidad lenta, luego aumenta la velocidad hasta que la pulpa se vea suave y bien integrada; deberás licuar entre 30 y 40 segundos aproximadamente, hasta que no queden hojuelas de papel.
    • Muele el papel. Si tienes un mortero con una mano, o algo similar como el extremo de un rodillo de madera y un recipiente resistente, puedes moler el papel a mano. Muele un poco a la vez hasta que tengas una pulpa similar a la consistencia de la avena aguada.

Haz la hoja de papel

  1. Llena un recipiente con agua hasta la mitad. El recipiente debe ser un poco más ancho y largo que el marco y aproximadamente de la misma forma.
    • Si vas a usar el método del marco, llena el recipiente y añade la pulpa antes de sumergir el marco.
    • Si vas a usar el método de la fuente, pon la malla metálica en el fondo de la fuente antes de agregar el agua y mezclar la pulpa.
  2. Añade la pulpa al recipiente y mezcla. La cantidad de pulpa que agregues al agua determinará el grosor del papel y, mientras que querrás una suspensión densa de pulpa para cubrir tu malla, como se indicará en los siguientes pasos, no es necesario que hagas un mazacote. Experimenta un poco. Ten presente que puedes cambiar el grosor para hacer cartón en lugar de papel, esto dependerá de la cantidad de agua que le agregues a la pulpa.
  3. Retira todos los grumos grandes de papel. Trata de eliminar todos los grumos, considera que cuanto más uniforme y fina sea la mezcla, más liso y plano será tu producto final.
  4. Sella el papel (opcional). Si vas a usar el papel para escribir, añade 2 cucharadas de almidón líquido a la mezcla de la pulpa. El almidón ayudará a evitar que la tinta se absorba en las fibras del papel.
    • Considera que si no agregas el almidón, el papel será muy absorbente y lo más probable es que la tinta se corra con facilidad. Si tienes este problema, moja brevemente el papel seco en una mezcla de agua y gelatina y vuelve a secar.
  5. Sumerge el marco en la mezcla (solo para el método con marco). Coloca el marco de madera adentro de la pulpa, con el lado de la malla hacia abajo, luego nivélalo cuando esté sumergido. Muévelo suavemente de lado a lado hasta que la pulpa sobre la malla forme una superficie plana y uniforme.
  6. Saca la maya de la fuente. Levanta lentamente la malla hasta que quede afuera del agua. Deja que escurra sobre la fuente. Espera hasta que la mayor parte del agua se haya escurrido de la pulpa y verás el inicio de una hoja de papel nueva. Si el papel está muy grueso, retira parte de la pulpa de la parte superior. Si está demasiado fino, añade más pulpa y vuelve a revolver la mezcla.
  7. Retira el exceso de agua del papel. Una vez que hayas sacado la malla de la fuente, tendrás que eliminar el exceso de agua de la pulpa. Dependiendo del método que hayas elegido en el Paso 1, la siguiente es la manera de hacerlo:
    • Método con un marco: una vez que el agua deje de gotear casi por completo o totalmente, coloca suavemente un trozo de tela (de preferencia de fieltro o franela) o de formica (con el lado suave hacia abajo) dentro del marco, sobre el "papel". Presiona hacia abajo suavemente a fin de eliminar el exceso de agua. Usa una esponja para que absorba tanta agua como puedas a través de la tela y exprímela periódicamente.
    • Método de la fuente: acomoda una tela de toalla sobre una superficie plana y coloca la maya con el papel sobre ella encima de una mitad de la toalla. Dobla la otra mitad sobre la malla a fin de que tape el papel. Con una plancha para ropa a temperatura baja, plancha suavemente sobre la toalla. Verás un poco de vapor saliendo del papel.

Termina el papel

  1. Saca el papel de la malla. Cuando el papel esté un poco más seco, podrás sacarlo de la malla. En este momento podrás plancharlo suavemente para eliminar las burbujas y los bordes sueltos.
    • Levanta con cuidado la tela o formica para sacarla del marco. La hoja mojada de papel debe permanecer sobre la tela. Si se pega a la malla, tal vez la hayas retirado demasiado rápido o no le hayas exprimido el agua suficiente.
    • Puedes exprimir una hoja de papel que se esté secando si colocas otro trozo de tela o formica sobre ella y presionas suavemente. Esto ayudará a que el papel resultante sea más parejo y fino. Deja el segundo trozo de tela o formica sobre el papel mientras se seca.
  2. Despega el papel de la malla lentamente. Si el papel no se despega con facilidad, intenta plancharlo colocándolo debajo de una toalla.
  3. Pon el papel a secar. Toma el trozo de papel y acomódalo sobre una superficie plana para que se seque. También puedes acelerar el proceso de secado si usas una secadora de pelo a temperatura baja.
    • Despega el papel de la tela o formica (solo para el método con marco). Espera hasta que las hojas de papel estén completamente secas y luego despégalas con cuidado.
    • Planchado (opcional): cuando el papel esté húmedo, pero ya sea seguro despegarlo de la tela o la formica, retira con cuidado y luego usa una plancha a temperatura alta para secarlo rápidamente y darle un bonito brillo.
  4. Repite los pasos anteriores para hacer hojas de papel adicionales. Continúa añadiendo pulpa y agua a la fuente según sea necesario.

Consejos

  • Si quieres darle un toque más artístico al papel, puedes incorporar elementos vegetales, tales como pétalos de flores, hojas o pasto verde. Los bellos efectos que obtendrás te motivarán para hacer más, considera que no hay dos hojas de papel iguales.
  • Si secas el papel sobre una tela, este podría adquirir el color y textura del material de la misma, así que ten cuidado con lo que uses. La formica lisa puede ser tu mejor opción si deseas papel plano para escribir.
  • Puedes usar papel encerado en lugar de tela o formica.
  • Para eliminar el exceso de agua, puedes poner una tela sobre el papel y presionar con una esponja, pero hazlo con cuidado.
  • Si tienes problemas para sacar el papel del marco, puedes voltear este último con cuidado y luego intentar despegarlo de la tela o la formica.
  • Puedes agregarle pelusas de la secadora de ropa a la pasta, pero no hagas el papel solo con pelusas, ya que no tendrá la resistencia suficiente.

Cosas que necesitarás

  • Cualquier papel que no esté encerado (no puede ser papel satinado o brillante)
  • Marco de madera o fuente de aluminio
  • Malla metálica
  • Recipiente
  • Licuadora o mortero con mano
  • Palangana (si usas un marco de madera)
  • Agua
  • 2 cucharadas de almidón líquido (opcional)
  • Esponja (si usas un marco de madera)
  • Toalla (si usas una fuente de aluminio)
  • Plancha (opcional para los marcos de madera
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