Cómo eliminar las callosidades de manera natural

Опубликовал Admin
1-02-2017, 12:24
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Las callosidades son zonas de piel endurecidas que generalmente se desarrollan en las zonas que soportan el peso. La mayoría de las callosidades se encuentran en los pies y son consecuencia de usar zapatos de una talla inadecuada o de no usar calcetines. La presión de los zapatos de tallas inadecuadas y la fricción de la ArtículoEditarDiscusiónHistorialAdmin Editar artículo Editar eliminar las callosidades de manera natural Texto en negritaTexto en cursivaEnlace internoEnlace externo (recuerda añadir el prefijo http://)Encabezado de nivel 2Archivo incrustadoEnlace a archivoFórmula matemática (LaTeX)Ignorar el formato wikiTu firma con fecha y horaLínea horizontal (utilizar con moderación)Weave linksAdd Image falta de calcetines pueden hacer que la piel reaccione, dando como resultado los callos y las callosidades. En las manos, las causas más comunes son tocar instrumentos musicales y usar algún tipo de instrumento (incluso un bolígrafo) que cause fricción y presión. Para una persona saludable, las callosidades generalmente se pueden tratar en casa, usando métodos que involucren suavizar la piel y frotar las callosidades.

Reconocer las callosidades

  1. Reconoce cómo lucen las callosidades. Una callosidad es un punto pequeño de piel endurecida que se desarrolla por la presión o la fricción. Con mayor frecuencia, ocurren en las plantas de los pies, en las manos o en los dedos.
    • Las callosidades no son contagiosas, pero pueden ser molestas si se agrandan mucho.
  2. Conoce la diferencia entre un callo y una callosidad. Los callos y las callosidades son términos que frecuentemente se utilizan indistintamente. Comparten algunas similitudes, pero también tienen algunas diferencias. Técnicamente, los callos son áreas de piel endurecidas cerca de una zona ósea. Los callos generalmente se encuentran en o entre los pies. Las callosidades no están asociadas a las zonas óseas y generalmente aparecen en las zonas que soportan el peso.
    • Tanto los callos como las callosidades son consecuencia de la fricción, como cuando el pie roza con el zapato o cuando los dedos de los pies se frotan entre sí.
    • Otra diferencia entre los callos y las callosidades es que la callosidad es piel endurecida en su totalidad, pero un callo tiene un núcleo central duro, rodeado de tejido enrojecido e inflamado.
    • Los callos tienden a ser dolorosos, mientras que las callosidades raramente son dolorosas.
  3. Ponte en contacto con tu médico si tu callosidad es dolorosa. Si los callos se infectan, se inflaman o se vuelven dolorosos, debes hablar con tu doctor. Puede requerir un tratamiento médico.

Suavizar la piel

  1. Remoja la callosidad en agua caliente. Lo más sencillo que una persona puede hacer es remojar los pies en agua caliente. Toma una bañera mediana y llénala con agua caliente, a alrededor de 45° C (113° F) y, mientras te sientas en una silla o en una banca, sumerge tus pies en la bañera por 15 a 20 minutos mientras te relajas y lees un libro.
    • Añade sales de Epsom para suavizar adicionalmente la piel. Suaviza la piel endurecida añadiendo media taza de sales de Epsom por cada galón de agua. Remoja la zona afectada por 10 a 20 minutos.
    • Al final de esta especie de spa para pies, tus callosidades se habrán suavizado. Después de repetir este procedimiento por algunos días, las callosidades se habrán suavizado lo suficiente como para que simplemente las raspes con las manos.
  2. Masajea la callosidad con aceite de ricino. El aceite de ricino se puede usar para suavizar la piel y estimular el crecimiento de la nueva piel. Masajea la callosidad con aceite de ricino. Luego cubre tus pies o tus manos con calcetines o con guantes viejos de algodón. El aceite de ricino mancha la ropa, así que asegúrate de escoger algo que no te importe manchar. Es preferible la ropa de algodón, pues el algodón es una fibra natural que absorberá el aceite de ricino, pero también dejará algo en la callosidad. Ten puestos los calcetines o los guantes al menos por 30 minutos.
  3. Cubre la callosidad con vitamina E. Toma una cápsula de vitamina E que contenga 400 UI y usa una aguja para hacer un agujero en la cápsula. Aprieta la vitamina E y masajéala en la callosidad. Usa tantas cápsulas como sean necesarias para cubrir la callosidad entera.
    • Deja la vitamina E en la callosidad al menos por 30 minutos.
  4. Haz una pasta de aspirina. La aspirina contiene ácido salicílico, que ayuda a tratar las callosidades. Haz una pasta triturando seis pastillas de aspirina sin recubrimiento en un tazón. Añade media cucharadita de vinagre de manzana o de jugo de limón para hacer la pasta. Aplica la mezcla a la callosidad. Envuelve la zona afectada en una toalla caliente y déjala puesta por 10 a 15 minutos.

Usar una piedra pómez

  1. Compra una piedra pómez. Una piedra pómez es una roca extremadamente porosa que se forma durante las erupciones volcánicas. Se puede usar para frotar (exfoliar) cuidadosamente la piel engrosada de una callosidad. Una vez que esté suavizada la zona callosa, usa la piedra pómez para exfoliar las capas superiores de la callosidad.
    • Las piedras pómez están disponibles en las farmacias y en los supermercados.
  2. Humedece la zona callosa. Usa uno de los métodos para suavizar a fin de tener preparada el área callosa. Humedece la zona dejando aceite de ricino o vitamina E al menos por 30 minutos o puedes dejar uno de estos tratamientos durante la noche.
  3. Frota la piedra pómez en la zona callosa. Usa la piedra pómez después de humedecer la zona para poder eliminar más fácilmente la piel engrosada. Cuando tu piel esté suavizada, no tendrás que frotar muy fuerte. Pasa la piedra pómez de manera cuidadosa, firme y en una sola dirección, como si te limaras las uñas o tocaras un violín. Con una mano firme y constante y mínima presión, frota la parte superior de las callosidades para hacer lugar a la piel sana de debajo.
    • Siempre recuerda que la callosidad es la respuesta de tu cuerpo al aumento de la presión y la fricción. Frotar muy fuerte puede dar como resultado la formación de una mayor callosidad.
  4. Repite este proceso todos los días. Sé paciente con el proceso de eliminar la callosidad. Usa la piedra pómez todos los días para eliminar una fracción de la callosidad. Esto puede demorarse un poco, pero valdrá la pena a largo plazo.
  5. Habla con tu doctor si la callosidad no desaparece. Si después de una a dos semanas, la callosidad sigue ahí, llama a tu médico y pide consejo. La callosidad puede requerir un procedimiento médico como los siguientes:
    • la extirpación quirúrgica
    • el uso de la urea (un agente limpiador que ayuda a aflojar la piel) para suavizar y eliminar las células de la piel
    • los aparatos ortopédicos a fin de minimizar la presión y la fricción
    • una cirugía más extensa
  6. No trates de cortar o de rasurar la callosidad. Aunque la piel del callo esté endurecida, debes eliminar la piel frotándola. No trate de cortar o de rasurar la zona. Esto puede causar infecciones y laceraciones. Puedes cortar profundamente o en un ángulo incorrecto. Si lo haces, puedes requerir atención médica.

Prevenir que se formen las callosidades

  1. Examina si tienes callosidades en la piel regularmente. Controla los cambios en tu piel que puedan indicar la formación de una callosidad. Si no puedes alcanzar o ver tu pie, pide a alguien que te ayude. Puedes visitar a un doctor o a un podólogo para que te examine el pie.
  2. Deja la actividad que causa la callosidad. Por ejemplo, si desarrollaste una callosidad por tocar la guitarra, puedes dejar esa actividad. Sin embargo, quizás no sea factible dejar la actividad. Por ejemplo, si tienes una callosidad en el dedo por usar un bolígrafo, es probable que no puedas eliminar esta actividad de tu rutina diaria.
  3. Compra zapatos que te queden apropiadamente. Muchas personas desarrollan callosidades en los pies porque sus zapatos no les quedan bien. Debido a que las callosidades son respuestas de la piel a la presión y a la fricción, necesitas eliminar la fuente de la presión o de la fricción.
    • Haz que te midan los pies. A medida que envejeces, tus pies cambiarán de tamaño y de forma, así que es importante que sepas tu talla actual de zapatos.
    • Pruébate los zapatos antes de comprarlos. Algunas veces, la talla será distinta dependiendo del fabricante, así que presta atención a cómo sientes el zapato en tu pie, no a la talla que aparece en la caja.
    • Asegúrate de que haya alrededor de 1,3 centímetros (0,5 pulgadas) entre el dedo de tu pie y la punta del zapato.
    • No compres zapatos con la esperanza de que se estiren a medida que los uses. Si están muy apretados cuando los compres, entonces pide una talla más.
  4. Protege tu piel de las callosidades. Usa guantes, calcetines y zapatos que te queden bien para proteger tu piel de las callosidades. No camines alrededor sin zapatos, ya que esto aumenta la formación potencial de las callosidades.
  5. Usa hidratante para los pies y cremas para las manos. Usar estas lociones en los pies y en las manos antes de usar zapatos o guantes para reducir la fricción puede aliviar grandemente el dolor de las callosidades.
    • Alternativamente, considera embadurnarlos con vaselina. La humedad nunca volverá a ser un problema.
  6. Usa plantillas para zapatos ortopédicos. Las plantillas o las almohadillas plantares en forma de rosquilla (recomendadas específicamente para las callosidades) son fantásticas, ya que mantienen la zona de la callosidad levantada y acolchada, reduciendo de esta manera la fricción al evitar el contacto con el calzado. No te librarán de las callosidades existentes, pero prevendrán que se formen nuevas.
    • También puedes hacer una almohadilla plantar con piel de topo cortando dos pedazos en forma de luna y acomodándolos alrededor de tus callosidades.

Advertencias

  • Para las personas que tienen diabetes o trastornos circulatorios, tanto los callos como las callosidades pueden ser un problema significativo. Si tienes diabetes o un trastorno circulatorio, habla con tu médico antes de tratar de eliminar una callosidad. Un corte o una lesión menor pueden traer serias consecuencias serias, como las úlceras del pie.
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