Cómo saber cuándo decir "no"

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Saber en qué momento decir “no” requiere habilidad y práctica. Aprender estas habilidades puede ayudarte a mantenerte a salvo, establecer y mantener relaciones sanas y sólidas, y a ser capaz de identificar las mejores oportunidades que surjan mientras ignoras las cosas que son una pérdida de tiempo y de talento. Para saber cuándo decir no, es importante aprender más sobre los límites personales y comprender cómo identificar las oportunidades que son muy buenas para ser ciertas.

Conocer tus límites

  1. Reflexiona sobre tus límites personales. Considera tus límites mentales, emocionales y físicos. Los límites físicos implican privacidad, espacio y tu cuerpo. Por ejemplo, en qué tipo de actividades estás dispuesto a participar; en cada una de tus relaciones con los demás (abrazar, estrechar la mano, besar, etc.) o en actividades recreativas (caminar en vez de correr después de una cirugía de rodilla o decir “sí” al esquí acuático y “no” al paracaidismo). Los límites emocionales se encuentran en el punto donde estableces la línea entre la responsabilidad por tus sentimientos frente a los sentimientos de los demás. Los límites mentales implican tus pensamientos, valores y opiniones.
    • Podría resultarte útil anotar tus pensamientos y sentimientos sobre los límites personales. Después, puedes retomar la lista en el futuro para ayudarte a tomar decisiones difíciles.
  2. Piensa en los momentos en los que dijiste "sí ", pero después te arrepentiste. Tómate un tiempo para anotar o, de lo contrario, piensa en las veces en las que hayas ido más allá de lo que te hace sentir cómodo. Pregúntate sobre las personas involucradas y las situaciones donde estas cosas sucedieron. Examinar eventos pasados de esta forma puede ayudarte a tomar mejores opciones después.
  3. Escucha tus sentimientos. Ellos tienen mucho que decir sobre en qué punto debes establecer tus límites. Cualquier cosa que te haga sentir resentimiento o molestia debe servirte de advertencia. A veces, la ira también puede ser el resultado de ir más allá de los límites personales. Si una situación o interacción personal te hace sentir resentido o un nivel de incomodidad que no sea razonable, pregúntate qué causa ese sentimiento.
    • ¿Sientes que se aprovechan de ti o que no te aprecian? ¿Respondes de esa forma por las expectativas que alguien más tiene en ti? Tanto los sentimientos de resentimiento como los de molestia pueden ser señales de que no estableces los límites donde deberías.
  4. Permítete permanecer dentro de tus límites autodefinidos. Muchas personas que aprenden sobre sus propios límites para saber cuándo decir “no”, experimentan sentimientos como inseguridad, miedo y culpa. Recuerda que no es egoísta decir “no” y que decirlo puede ser una forma de ocuparte de tu salud y bienestar.
  5. Intenta un ejercicio de "establecer límites". Estos ejercicios pueden ayudarte a ver qué se siente tener límites "fuertes pero flexibles", aquellos que los expertos dicen que son lo mejor. Los psicólogos han desarrollado ejercicios que puedes usar para ayudarte a visualizar tus límites y así sepas el momento preciso en el cual decir “no”.
    • Elige un tipo de límite que te interese explorar, ya sea mental, físico o emocional. Concéntrate en este tipo de límites mientras realizas el ejercicio.
    • Cierra los ojos e imagina que estás en medio de un círculo que hayas dibujado a tu alrededor. Haz el círculo lo más grande o pequeño que quieras, date la cantidad de espacio que sea mejor para ti.
    • Imagina que el círculo se convierte en un muro. Haz tu muro imaginario de cualquier cosa como mortero, ladrillos, cemento gris o cristal grueso; solo asegúrate de que sea fuerte.
    • Ahora imagínate con el poder de controlar el muro. Puedes derretir un hoyo temporal para dejar pasar o salir algo, puedes abrir una ventana pequeña o sacar un ladrillo del muro para hacer una abertura. Piensa en controlar el muro, en estar a salvo y ser poderoso dentro del círculo que construiste.
    • Permanece dentro del muro por un minuto.
    • Repite el ejercicio una vez al día.
  6. Practica decir “no”. Saber en qué momento decir “no” requiere tiempo y práctica, y a la larga puedes aprender a perfeccionar tus habilidad para que puedas reconocer mejor las situaciones en las que puedes y debes decir “no”. Practica decir “no” con claridad para que la persona con la que hables no se confunda ni crea que dirás “sí” después. Dale una razón breve pero clara por la que dices “no”, y sé honesto en lugar de usar una excusa.
    • Sé respetuoso cuando digas “no”, puedes informar a la persona u organización que la valoras y aprecias lo que hace, pero que no puedes hacer lo que te pide.

Identificar tus prioridades personales

  1. Identifica tus prioridades. Para tomar una buena decisión sobre cuándo decir “no”, tendrás que identificar cuáles son tus prioridades personales en la vida. Para hacerlo, tómate un tiempo para pensar en las 10 cosas principales que sientes que hacen que tu vida valga la pena. No te preocupes por elegir las cosas que "debes" elegir, esta lista trata sobre lo que te hace feliz.
    • Después de completar la lista, guárdala.
    • Días después, escribe otra lista (sin mirar la primera) y guárdala.
    • Repite otra vez el proceso días después.
    • Mira estas tres listas y combínalas en una. Observa dónde se repiten las ideas y combina las cosas que consideres similares.
    • Clasifica tus prioridades.
    • Usa la lista final como un recurso que te ayude a tomar decisiones al preguntarte de qué forma tomar diferentes decisiones podría afectar tus prioridades.
  2. Di “no” cuando tengas mucho que hacer. Si sientes que ya estás sobrecargado, decir “sí” a algo más puede tener consecuencias negativas para el trabajo que realizas en torno a tu bienestar mental y físico, y a tus relaciones. Las cosas pequeñas en el trabajo podrían empezar a escapársete, podrías enfermarte o tener un colapso, o las relaciones con tus amigos y familiares podrían sufrir.
    • Recuerda que tu salud y bienestar son más importantes que asumir otras tareas a la larga.
  3. Sé realista respecto a tus capacidades. Los expertos en negocios dicen que las personas son muy optimistas con frecuencia respecto a lo rápido y a lo bien que pueden lograr algo. Tómate un tiempo para pensar honestamente en si tienes o no las competencias, las habilidades y el tiempo para hacer lo que se te pidió. No digas “sí” y pienses que puedes "cambiar las reglas" después. Sé claro y honesto desde el principio contigo mismo y con los demás para que sepas en qué momento decir “no”, y sepas cuándo se presenta el momento perfecto para decir “sí”.
  4. Tómate el tiempo que necesites para tomar la decisión correcta. Si no estás seguro de si decir “sí” sea una buena idea, dile honestamente a la persona que te pregunta que no estás seguro. Después, tómate un tiempo, incluso unos días, para reflexionar y buscar consejo.
  5. Haz una lista de ventajas y desventajas al tener en cuenta tus metas a largo plazo. Siéntate y haz una lista, en un papel, en la computadora o incluso en tu teléfono celular, de las razones para decir “sí” y para decir “no” a la oportunidad frente a ti. Hacerlo puede ayudarte a tomar una buena decisión porque podrás ver si la "gran" oportunidad que al principio sentías que no podrías desaprovechar es tan buena como realmente parece.
    • Cuando veas la lista, piensa a dónde quieres ir en el futuro. Si dices "sí" ahora, ¿esa decisión te ayudará a llegar adonde quieres ir?

Identificar las oportunidades no rentables

  1. Calcula el "costo de oportunidad" de decir no. Si la oportunidad se relaciona con negocios o implica decisiones financieras, cualquier cosa que abarque desde si aceptar un nuevo cliente para cuidar niños hasta si hacer que te entreguen los abarrotes en lugar de ir tú mismo a la tienda, tendrás que calcular el "costo de oportunidad".
    • Empieza por calcular cuánto vale una hora de tu tiempo cuando pases esa hora en un trabajo pagado.
    • Para cada oportunidad que se presente, calcula cuánto te costará la oportunidad como parte de la decisión de decir "no" o lo contrario.
    • Por ejemplo, te pagan generalmente $15 por una hora de tu trabajo. Hacer que te entreguen los abarrotes te cuesta $10, pero ir a la tienda de abarrotes te toma dos horas. Si eliges entre trabajar dos horas adicionales o hacer tú mismo las compras, es probable que elijas las horas de trabajo ($30) y pagar los $10 por el costo de entrega.
    • Recuerda que el costo de oportunidad solo debe ser una parte de tu proceso de toma de decisiones. Puede ayudarte a entender los aspectos financieros de un dilema; sin embargo, generalmente, existen otros problemas que se deben considerar para tomar una decisión complicada.
  2. Decide si tienes las competencias y habilidades necesarias para decir “sí”. Si alguien te pide que asumas una tarea o un proyecto para el cual no estés listo, quizás no seas capaz de hacer un buen trabajo. Podría resultarte muy estresante completar la tarea o proyecto, y la persona que te lo pidió podría no estar feliz con el resultado.
    • Si dices “no” ahora y continúas trabajando en prepararte, la próxima vez podrás decir con confianza “sí”, ya que sabes que harás un excelente trabajo. O, quizás la tarea o el proyecto no sea el ideal para ti. No te prepares para el fracaso.
  3. Evalúa si decir “sí” pondrá en peligro compromisos que ya hayas aceptado. Si ya estás muy ocupado, piensa si tienes el tiempo o no de hacer un trabajo adecuado de lo que se te pida. Por ejemplo, si ya eres un estudiante ocupado con muchos compromisos; entonces, quizás asumir un trabajo de medio tiempo u ofrecerte para un puesto no sea la mejor idea si pondrá en peligro tu habilidad para completar las tareas de la escuela.
    • El mismo principio aplica para las personas que dirigen su propio negocio: si aceptar un nuevo cliente significa poner en peligro el trabajo que estás realizando para otros clientes que ya tienes, tendrás que considerar tu próximo paso con cuidado. ¿Vale la pena perder a ambos clientes por un trabajo deficiente?
  4. Pregúntate si la petición es realista. A veces, las personas piden un favor o buscan a alguien que haga un trabajo para ellos sin saber realmente qué necesita o sin pensar en una forma razonable de pedirlo. Si no estás seguro de que la petición sea realista; es decir, algo que se puede hacer, entonces investiga para determinarlo.
    • No digas “sí” a menos que estés seguro de que puedes realmente hacer el trabajo de la forma en que te lo solicita la persona.
    • No temas decir “quizás” o negociar una forma realista de cumplir la meta.
  5. Pide consejo. Si no estás seguro de si debes decir “no”, pregunta a un asesor de confianza. Si eres un estudiante, ese podría ser un profesor o un catedrático. Podría ser uno de tus padres, un amigo u otro familiar. Estas personas te ayudarán a ver "el panorama general" y, a veces, pueden darte una nueva perspectiva sobre tu dilema.

Consejos

  • Recuerda que conocer tus límites y tener barreras fuertes pero flexibles no es algo que hagas para castigar a los demás. No dices “no” porque quieres dañar a los otros. Mantenerte dentro de tus límites personales es algo que haces por tu propio bienestar, para mantenerte a salvo y bien en el presente y en el futuro.
  • Recuerda ser asertivo, calmado, firme y cortés cuando digas "no". Si alguien no quiere recibir un “no” como respuesta, puedes informarle cuáles serán las consecuencias de cualquier acción que tome si elige violar tus límites personales.

Advertencias

  • Confía en tus instintos y recuerda poner tu seguridad personal en primer lugar cuando se presente una situación que podría ser peligrosa.
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