Cómo dejar de obsesionarte con pensamientos perturbadores

Los pensamientos perturbadores, también llamados “pensamientos intrusivos”, son comunes y normales en la mayoría de los casos. Sin embargo, es posible que este tipo de pensamientos sean confusos o inquietantes. Es posible que algunas personas se obsesionen con los pensamientos perturbadores y tengan dificultades para superarlos. Estas obsesiones pueden conducir a trastornos psicológicos más graves si no se examinan. Debes buscar la ayuda de un profesional de la salud mental si crees que has desarrollado una obsesión poco saludable por tus pensamientos perturbadores. De igual forma, puedes leer este artículo para aprender algunas estrategias que puedan ayudarte para dejar de obsesionarte con los pensamientos perturbadores.

Comprender los pensamientos perturbadores

  1. Comprende lo que es un pensamiento perturbador. Un pensamiento perturbador es algo que viene de la nada a tu mente. Se suele enfocar en la violencia, el sexo y los eventos traumáticos pasados, pero no se limita exclusivamente a estas categorías. Los psicólogos llaman a este tipo de pensamientos “pensamientos intrusivos” porque se aparecen de imprevisto en nuestras mentes, sin una advertencia, y causan que nos angustiemos. Los pensamientos perturbadores pueden variar mucho según cada persona. Algunos ejemplos de pensamientos perturbadores son:
    • Imaginar que dejas caer o lanzas un bebé mientras sujetas a un infante. Aunque nunca lo harías, este es un pensamiento intrusivo común.
    • Imaginar atropellar a tu jefe con tu auto. Si tu jefe te ha molestado, es posible que pienses en un acto parecido, a pesar de que nunca lo harías en realidad.
    • Tener fantasías sexuales violentas que te exciten, incluso si nunca las recrearías o quisieras que te las hagan.
    • Revivir una experiencia perturbadora, como un accidente automovilístico o una agresión.
  2. Ten en cuenta que los pensamientos perturbadores son comunes. Muchas personas tienen pensamientos perturbadores y son capaces de dejarlos pasar al pensar en otra cosa. A pesar de que la mayoría de nosotros tenemos estos pensamientos, algunas personas se preocupan y se obsesionan con los pensamientos de acciones que nunca harían, lo que causa que se atormenten. Si sientes angustia por tus pensamientos perturbadores, trata de recordar que no eres la única persona a quien le pasa esto. Muchas personas experimentan este tipo de pensamientos.
  3. Ten en cuenta que tener pensamientos perturbadores no te convierte en una persona mala. En la mayoría de los casos, tener un pensamiento perturbador que sabes que nunca harías es natural, y eso no te convierte en una persona mala. Normalmente, tenemos estos pensamientos porque no queremos actuar de la manera en que imaginamos. Algunas veces, nuestras mentes divagan y consideran la peor cosa posible que podría suceder en una situación.

Examinar un pensamiento perturbador

  1. Reconoce el pensamiento perturbador. Si bien es cierto que tu primer instinto sea solo ignorarlo, hacerlo no es lo recomendable. Si tratas de ignorarlo o bloquearlo, es posible que se repita con mayor intensidad. Tratar de suprimir tus pensamientos perturbadores podría incluso conducir a una obsesión poco saludable por ellos. Reconócelos y comienza a examinarlos, en vez de tratar de bloquearlos.
    • Identifica el contenido del pensamiento perturbador. ¿De qué se trata y qué lo hace tan perturbador?
  2. Escribe acerca de los pensamientos perturbadores. Escribirlos puede ayudarte a pensar en ellos de manera diferente. Además, el mismo hecho de escribirlos puede ayudarte a sacar algunos de estos pensamientos de la mente y reducir su frecuencia. La próxima vez que tengas un pensamiento perturbador, tómate un momento para escribirlo en un diario. A medida que lo escribas, considera las siguientes preguntas para examinarlo:
    • ¿Qué es lo que te parece perturbador del pensamiento? ¿El miedo de realizarlo? ¿El miedo de tener dicho pensamiento? ¿El estigma social?
    • ¿Con cuánta frecuencia tienes el pensamiento? Lleva la cuenta de las veces en que un pensamiento ocurre para estar más consciente de los patrones, como el momento del día o de la semana en que ocurre con más frecuencia.
    • ¿Hay un desencadenante para el pensamiento? ¿Siempre tienes el pensamiento perturbador después de ver algo o a alguien?
    • ¿Qué haces después de que el pensamiento aparezca en tu mente? ¿Sigues pensándolo de manera detalla? ¿Hablas al respecto? ¿Tratas de ignorarlo?
    • ¿Es un mismo pensamiento o son pensamientos diferentes? ¿Hay pensamientos similares?
    • ¿Sientes ansiedad o preocupación por el pensamiento? Por ejemplo, ¿realmente te preocupa que llegues a lanzar el bebé a la pared o te preocupa tener ese pensamiento?
    • ¿Te preocupas más por el pensamiento o por la manera en que las personas te percibirían por tener dicho pensamiento? ¿La idea de que las personas conozcan tus pensamientos y te juzguen por ellos te molesta más que estos pensamientos?
    • ¿Sientes que debes pensar en este pensamiento? Algunos pensamientos perturbadores podrían ser recurrentes porque tienes que realizar una acción, como tomar una decisión según ellos. Otros podrían ser recurrentes por la ansiedad, pero no hay razón para que tengas que seguir pensando en ellos.
    • ¿Hay algo que puedas hacer para hacerte sentir mejor? Es decir, ¿hay algo que puedas hacer para cambiar la situación?
    • ¿Cómo te hacen sentir estos pensamientos? Utiliza palabras para describir sentimientos, como molestia, tristeza, emoción, etc. para calificar estos sentimientos oscilantes.
    • ¿Los pensamientos te perturban o las personas te dicen que tus pensamientos son perturbadores?
  3. Determina los orígenes de tus pensamientos obsesivos. Tratar de rastrear la fuente de cada pensamiento podría ayudarte a calmar tus preocupaciones por los pensamientos perturbadores. Por ejemplo, si imaginas constantemente que alguien irrumpe en tu casa y te agrede, trata de descifrar cuándo tuviste este pensamiento por primera vez y por qué.
  4. Considera la manera en que los medios de comunicación masivos podrían contribuir con tus pensamientos perturbadores. Un estudio demostró que ver la cobertura de los medios de comunicación de eventos violentos contribuye significativamente al estrés agudo y causa que las personas experimenten pensamientos perturbadores con más frecuencia. Fíjate en la frecuencia con la que ves o lees acerca de actos violentos.
    • Si notas que tienes mucha exposición a noticias violentas que podrían contribuir a que tengas pensamientos perturbadores, deja de ver o leer estas noticias por un tiempo o enfócate solo en las historias positivas.
  5. Comprende el significado de los pensamientos perturbadores sexuales. En la mayoría de los casos, este tipo de pensamientos no significan nada. Si los pensamientos que tienes te resultan repulsivos o implican violencia u otras actividades ilegales, entonces es posible que tu mente trate de comprenderlos.
    • Por ejemplo, alguien podría fantasear acerca de violar sexualmente a alguien que le es inalcanzable. Sin embargo, en el proceso de tener este pensamiento, la persona que tiene dicho pensamiento también imagina cómo la persona violada saldría herida por ese acto. Comprender el dolor de este acto debe causar que la persona deje de pensar al respecto.

Superar los pensamientos perturbadores

  1. Distráete. Después de haberte tomado el tiempo para pensar y revisar el contenido de tus pensamientos perturbadores, debes comenzar a superarlos. Prueba con algunas de las siguientes actividades positivas para distraerte.
    • Ejercítate, ya que el ejercicio puede reducir la tensión y la ansiedad.
    • Aprende un pasatiempo para mantener tu mente y cuerpo ocupados.
    • Sal con tus amigos.
    • Ve a la cafetería y lee un buen libro.
    • Escribe un poema, haz un dibujo o canta una canción.
  2. Determina si es posible que necesites una ayuda profesional. En algunos casos, los pensamientos perturbadores pueden relacionarse con el comportamiento antisocial, la esquizofrenia, el trastorno por estrés postraumático o el trastorno obsesivo compulsivo. Si sueles tener pensamientos perturbadores con frecuencia, hazte las siguientes preguntas:
    • ¿Consideras actuar según los pensamientos potencialmente dañinos?
    • ¿Consideras lastimarte a ti o a otras personas?
    • ¿Piensas y planeas cómo ocuparte de lastimar a alguien con la intención de hacerlo?
    • ¿Escuchas voces que te indican que te lastimes a ti o a otras personas?
    • ¿Tus pensamientos o comportamientos obsesivos afectan tu vida hogareña o laboral?
    • ¿Revives una experiencia traumática una y otra vez?
      • Si respondiste que sí a alguna de estas preguntas, debes buscar la ayuda de un profesional de la salud mental.
  3. Únete a un grupo de apoyo si tus pensamientos perturbadores se relacionan con algo con lo que otras personas también luchan. Si los pensamientos intrusivos son unos comunes que otras personas podrían tener, busca grupos de apoyo donde puedas relacionarte con otras personas que te comprenderán. Por ejemplo, si tu cónyuge ha recibido un diagnóstico de cáncer, hay grupos de apoyo para los cónyuges a los que puedes acudir para compartir tus sentimientos y preocupaciones.

Consejos

  • No trates de solo ignorar el pensamiento. Ignorar las cosas no hace que se vayan, y puede empeorarlas.
  • No temas buscar ayuda y hablar de tus pensamientos con alguien.
  • Recuerda que tener pensamientos perturbadores o intrusivos no significa que eres una persona loca. Algunas veces, es natural tener pensamientos perturbadores (en especial con la cobertura de los medios de comunicación en los que estamos inmersos).
  • Trata de mantenerte realizando un pasatiempo que te haga sentir triunfante.
  • Haz meditación relacionada con la limpieza de la mente.
  • Si llegas a un punto que es realmente malo, debes hablar con alguien. Lo mejor que puedes hacer es desahogarte.
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