Cómo ir a trabajar si tienes una gripe fuerte u otra enfermedad

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Nunca es una buena idea ir a trabajar si estás gravemente enfermo, ya que podrías poner en riesgo a tus compañeros de trabajo, en especial, si vas a tu centro laboral con una enfermedad tan contagiosa como la gripe u otras enfermedades similares. Además, es muy probable que tu productividad se vea afectada, que impactes la productividad de otros y que ralentices tu recuperación. Sin embargo, existen algunas ocasiones en las que no puedes faltar al trabajo mientras estás enfermo. Para estos casos, existen algunas acciones que puedes tomar para ayudarte a pasar el día y limitar las probabilidades de que otros se expongan a tu enfermedad.

Tratar tus propios síntomas

  1. Recurre al vapor aromático. Aspirar vapor aromático puede ayudarte a aliviar la congestión nasal al disolver la mucosidad. Asimismo, puede aliviar los síntomas de presión de los senos nasales y el dolor de cabeza. Puedes hacerlo en casa o en el baño de tu centro laboral si tienes un poco de tiempo a tu favor.
    • Añade unas cuantas cucharaditas de jengibre, una cucharadita de ungüento de mentol (de venta sin receta médica) o varias gotas de aceite de eucalipto.
    • Ve a un lavabo que tenga agua lo suficientemente caliente para formar vapor y llénalo con agua caliente. También necesitarás una toalla, así que recuerda tener una a la mano.
    • Cubre la parte trasera de tu cabeza con una toalla, de modo que sus extremos cubran ambos lados de ella.
    • Aspira el vapor por unos minutos.
  2. Empieza el día con una ducha tibia. Tomar una ducha tibia antes de ir al trabajo puede ayudarte a aliviar la congestión. Esta es otra modalidad del remedio de vapor. Asegúrate de que la puerta del baño esté cerrada, de modo que se acumule el vapor producido por la ducha. Dúchate como lo harías normalmente con agua caliente.
    • Esto solo resultará práctico si lo haces en casa.
  3. Aplica una compresa caliente. Si te palpita la cabeza y la sientes congestionada, además de tener dificultad para respirar por la nariz, entonces aplicar una compresa es una de tus opciones. Toma varias toallas de papel o un pedazo de tela limpia y remójalas en agua tibia. Luego, exprímelas hasta que no goteen y colócalas sobre tu frente. No permitas que el agua esté tan caliente como para quemarte.
    • Puedes hacer esto en casa y en el trabajo.
  4. Mezcla miel con una bebida. Puedes poner a prueba este remedio para la garganta. La miel es una buena sustancia para aliviar el dolor de garganta y la tos. Para incorporarla en una bebida, mezcla una cucharadita de miel con té caliente.
    • Puedes hacer esto en casa o en el trabajo. Quizás sea una buena idea preparar la mezcla en casa y colocar la bebida en un termo para llevarlo al trabajo.
  5. Activa un humidificador o vaporizador. Esta es una solución ambiental. Si deseas aplicarla en el trabajo, deberás estar en un área relativamente pequeña o no funcionará muy bien. Asimismo, es muy probable que debas pedir permiso. Limpia la máquina con una solución de lejía cada par de días para detener el crecimiento de moho y bacterias.
    • El humidificador humedece el aire, lo cual puede aliviar la congestión en la cabeza y en el pecho.
  6. Haz gárgaras con agua con sal. Este es otro método oral que puedes poner a prueba. Mezclar una cucharadita de sal con agua tibia para hacer gárgaras puede ser una manera rápida de aliviar el dolor de garganta en el trabajo.
    • Es una buena idea utilizar este método en el baño de tu centro laboral.
  7. Utiliza un aerosol de solución salina. Retira la tapa. Luego, inserta la boquilla en uno de tus conductos nasales congestionados. Aprieta el envase y deja ingresar una o dos gotas mientras que, al mismo tiempo, aprietas y cierras la otra fosa nasal. Inhala profundamente y luego libera la fosa nasal que mantenías cerrada. Sigue las instrucciones de la etiqueta para ser más preciso.
    • Los aerosoles de solución salina o agua con sal son simples enjuagues nasales de venta sin receta médica que pueden ayudar a disolver la mucosidad, aliviar la rinitis y humedecer los conductos nasales secos. Estos aerosoles también pueden beneficiarte al eliminar virus y bacterias de la nariz. Por lo general, no están medicados, por lo que son seguros para su uso en adultos e incluso en niños.
  8. Utiliza un aerosol descongestivo. Abre la tapa. Luego, inserta la punta en una fosa nasal y presiónala una o dos veces. Haz lo mismo con la otra fosa nasal. Es posible que debas seguir otras instrucciones que te dé tu doctor o farmacéutico, o aquellas que se encuentren en la etiqueta.
    • Estos aerosoles están medicados y alivian las narices hinchadas o congestionadas. Por lo general, son seguros para tratar condiciones tal como la gripe, pero si lo utilizas por más de tres días, debes detenerte y acudir a un doctor. Utilizarlos por más de tres días podría resultar en una congestión de rebote inducida por el uso de medicamentos.
    • También podrás encontrar estos aerosoles en forma de pastillas. Sin embargo, ten en cuenta que los descongestivos en pastillas o en aerosol pueden incrementar la presión arterial y el ritmo cardiaco. Dos formas comunes de la variedad oral son la pseudoefedrina y la fenilefrina, las cuales se venden sin receta médica. Si vas a trabajar, entonces tu presión arterial y tu ritmo cardiaco podrían fluctuar más debido al estrés diario. Comunícate con tu doctor o farmacéutico si no estás seguro sobre los problemas relacionados con la seguridad de estos medicamentos.
  9. No dejes de tomar tu jarabe para la tos. Con relación a la gripe, existen varios tipos de jarabes para la tos de venta sin receta médica que combaten la tos en diferentes formas. Querrás tener uno de estos contigo en el trabajo por si te da un ataque de tos. Puedes probar un supresor o expectorante (tal como la guaifenesina) para eliminar la mucosidad.
    • Las pastillas o caramelos para la tos son una buena manera de tratar la tos o el dolor de garganta en casa y en el trabajo. Mantén algunas pastillas o caramelos para la tos sin azúcar a la mano todo el día. Algunos tratamientos tópicos, tal como los masajes de pecho con mentol, son menos prácticos para tratar la tos en el trabajo y resulta más apropiado efectuarlos en casa.
  10. Utiliza bandas nasales. Las bandas nasales pueden ayudarte a abrir los conductos nasales y hacer que respirar sea más fácil. Puedes colocar una de estas en el tercio inferior de tu nariz. Se trata de una banda nasal plástica debajo de una vendita que se estira para abrir tu nariz suavemente, lo cual facilita la respiración. Además, será muy sencillo utilizarlas en el trabajo todo el día.
  11. Toma un analgésico. El resfriado y la gripe pueden ser dolorosos, por lo que tomar un analgésico de venta sin receta médica podría serte útil. Asegúrate de seguir las instrucciones referentes a la dosis incluidas en el empaque. Ingiere las pastillas con mucha agua. Coloca las pastillas restantes en un pastillero o mantén el frasco a la mano, tal como en una cartera, un bolso o un cajón de tu escritorio.
    • El acetaminofén (Tylenol) u otros analgésicos como el ibuprofeno (Advil o Motrin) y el naproxeno (Aleve) se encuentran disponibles a la venta sin receta médica para aliviar el dolor. Estos medicamentos también pueden reducir la fiebre.
    • Asegúrate de verificar los ingredientes de cualquier medicamente para el resfrío o la gripe que tomes. Muchos de estos ya contienen analgésicos y es importante evitar tomar una dosis doble, ya que esto podría causar problemas graves como daños en el riñón.
  12. Toma un medicamento antiviral. Si tu enfermedad es viral, entonces tomar un medicamento antiviral podría resultarte útil. Habla con tu doctor para que te lo recete. Haz que te administren los medicamentos en un periodo de 48 horas posteriores al inicio de tu enfermedad.
    • Por lo general, estos medicamentos, tales como el oseltamivir (Tamiflu), el peramivir (Rapivab) o el zanamivir (Relenza) funcionan mejor si se toman en un periodo de 48 horas posteriores al inicio del resfriado, aunque también funcionan si se toman después. Sin embargo, estos medicamentos pueden tener efectos secundarios más pronunciados. Consulta con tu doctor sobre ellos o en caso necesites medicamentos para otra enfermedad.

Mantenerte concentrado en el trabajo

  1. Ve a casa si te sientes muy enfermo. Ten en cuenta que debes regresar a casa si sientes náuseas o si vomitas con mucha frecuencia, si toses excesivamente, si te sientes demasiado fatigado o si no puedes mantener un nivel razonable de concentración por más de un par de minutos. Si presentas síntomas más extremos, deberías acudir a la sala de emergencias de inmediato. Tú eres tu propio jefe y cuando has alcanzado tu límite, debes permitirte tomar un descanso.
    • Estas condiciones también incrementan grandemente el riesgo de contagiar a otras personas.
  2. Toma descansos con frecuencia. Es probable que un resfriado y otras enfermedades te dejen con menos energía de la que tendrías normalmente durante el día, ya que tu cuerpo se encuentra combatiendo la enfermedad. Por ello, debes darte más tiempo para completar tus tareas.
    • Debes esperar un menor nivel de productividad si vas a trabajar mientras estás resfriado o tienes otra enfermedad.
    • No te presiones tanto para hacer la misma cantidad de trabajo que harías normalmente. Haz lo que te sea posible hacer dentro de tus límites y luego toma un descanso. De ser necesario, toma tus medicamentos, pon en práctica algunos de los remedios mencionados anteriormente o simplemente relájate. Puedes volver a trabajar después de haber recuperado un poco de energía.
    • Trata de trabajar por periodos de una hora y luego descansar por periodos de 15 minutos. Repite este proceso a lo largo del día.
    • Asegúrate de que tu jefe esté bien informado de tu condición, de modo que, de ser necesario, pueda disponer de un área para que descanses, de ser necesario.
  3. Consume alimentos más ligeros, pero mantén tu fuerza. Prepara alimentos que mejoren tu sistema inmunitario. Por ejemplo, puedes llevar al trabajo una lata de sopa, frutas ricas en vitamina C (naranjas) y algunas proteínas (carne magra, pollo y huevos) que puedas tolerar.
    • El resfriado o la enfermedad que tengas podría hacerte sentir mal del estómago y la medicina que tomes podría empeorar aún más esta condición. Sin embargo, debes consumir nutrientes para recuperarte.
    • La sopa es buena para estos casos, en especial, si sientes dolor al tragar. Toma sopa de pollo caliente. Puedes añadirle un poco de pimienta, ajo y curry en polvo, o colocar una pizca de otras especias fuertes para disolver la mucosidad que congestiona tu nariz. La sopa también puede incrementar el recuento de leucocitos de tu sistema inmunitario. Además, bebe jugo de naranja para acumular vitamina C y ácido fólico para tu sistema inmunitario. Está bien consumir lácteos, salvo que estos generen demasiada mucosidad o que afecten a tu estómago. No dejes de consumir buenas fuentes de proteína como carne magra, pollo, pescado, legumbres, lácteos, huevos, nueces y semillas. Estas contienen vitamina B6 y B12, las cuales son buenas para tu sistema inmunitario. El selenio y el cinc también son minerales que favorecen a tu sistema inmunitario y puedes encontrarlos en alimentos ricos en proteína. Otros potenciadores del sistema inmunitario incluyen: toronja, limón, lima, sandía, col rizada, berza, brócoli y repollo.
  4. Bebe muchos fluidos. Empieza lentamente con 100 o 200 ml (4 u 8 onzas) por vez y bebe líquidos claros si tienes diarrea o náuseas. En particular, si sientes náuseas o sufres de diarrea, también puedes probar hielo picado, jugo de frutas, bebidas isotónicas y refresco de jengibre. La deshidratación es un riesgo significativo cuando sufres de gripe u otras enfermedades. Por ello, asegúrate de tomar mucha agua durante el día laboral.
    • Si vas a trabajar con la gripe o con otra enfermedad similar, debes beber muchos líquidos, tales como agua, sopas claras, caldos o bebidas con electrolitos hasta que la fiebre ceda. Otras maneras de permanecer hidratado incluye el consumo de gelatina o paletas heladas.

Limitar el contagio

  1. Infórmales a los demás que estás enfermo. Llama a tu jefe, supervisor o compañeros de trabajo para informarles que estás enfermo. Diles que tienes la gripe o cualquier otra enfermedad de la que padezcas. Asimismo, diles que es tu intención ir a trabajar, pero que tomarás precauciones para limitar el contagio de la enfermedad.
    • Informarles a tu jefe y a tus compañeros de trabajo que estás enfermo puede ayudarles a tomar las medidas necesarias para protegerse.
    • Este también es un buen momento para preguntar si puedes tomarte el día libre. Trata de decir algo como: "No quiero que mis compañeros de trabajo se enfermen y no creo que pueda dar lo mejor de mí hoy. ¿Está bien si me quedo en casa para recuperarme de esta enfermedad?"
  2. Cubre tu boca al toser. Si debes ir a trabajar, entonces es importante cubrirte al toser. Voltearte para evitar toser sobre otro compañero de trabajo o cubrirte la boca con las manos es una buena idea. Asimismo, ten pañuelos cerca de ti o en tus bolsillos para cubrirte mientras toses. De preferencia, consigue pañuelos antibacteriales. Finalmente, elimina cualquier pañuelo que hayas utilizado de inmediato y asegúrate de que este no entre en contacto con ninguna otra superficie.
    • Si te encuentras en un lugar cerrado, trata de toser hacia un espacio vacío o una pared. Aplica el mismo método al estornudar.
  3. Desinfecta tus manos. Tus manos son uno de los conductos más propensos a contaminar superficies u otros trabajadores. Recuerda lavarte las manos con mayor frecuencia y cuidado mientras estás con la gripe o con alguna otra enfermedad similar. Acude al baño o a los lavabos de tu centro laboral y lávate las manos con agua caliente y jabón durante 20 segundos cada vez.
    • Si no hay jabón en el baño, entonces ten a la mano un desinfectante de manos que no requiera enjuague (por lo general, uno basado en alcohol) y utilízalo a menudo. En especial, utilízalo antes y después de hacer contacto con otra persona.
  4. Utiliza desinfectantes en aerosol. Tener un desinfectante en lata con aerosol puede ayudarte a proteger a tus compañeros de trabajo del contagio al entrar en contacto con superficies contaminadas. Aplica dicho aerosol en las perillas, los escritorios, los asientos y, de ser una alternativa segura, en aparatos electrónicos (como un teclado o un ratón) que compartas con otros trabajadores. Asimismo, aplica el aerosol en las superficies del baño del centro laboral con las que entres en contacto.
    • Existen varios tipos de desinfectantes en aerosol que puedes comprar en la tienda. Ten uno en tu estación de trabajo, escritorio y baño, de modo que puedas aplicarlo en cualquier superficie que toques.
  5. Pon los objetos del centro laboral en cuarentena. Esto incluye a las herramientas, computadoras e incluso los alimentos. En aquellos casos en los que hayas almacenado alimentos en el trabajo, es una buena idea colocar una nota que diga que estás enfermo, de modo que los demás sepan que no deben hacer contacto con tus recipientes de comida o mezclar objetos que necesitas para recuperarte.
    • Si a tu jefe le molesta que rocíes el desinfectante en aerosol sobre los aparatos electrónicos, entonces pide que los dispositivos que utilizas sean aislados. De esta manera, tú serás el único que toque aquellas superficies potencialmente contaminadas. Esto se aplica también a otras herramientas que puedas utilizar en tu puesto de trabajo. Si toses y estornudas a menudo, pregunta si puedes trabajar en un área separada de la oficina o centro laboral, de modo que no estés cerca de ningún otro empleado.
  6. Toma descansos de manera independiente. Pregúntale a tu jefe si puedes tomar descansos en diferentes momentos o ubicaciones, de modo que no expongas a tus compañeros de trabajo a tus gérmenes. Si puedes limitar el tiempo que tú y ellos pasan en la misma habitación mientras existe un riesgo de contagio, reducirás así su exposición a tu enfermedad.
    • Evitar hacer contacto con otras personas es la mejor manera de evitar infectarlos con la gripe u otras enfermedades. Si debes ir a trabajar, además de desinfectar objetos y ponerlos en cuarentena, puedes alterar tu horario si el flujo de trabajo lo permite, de modo que los demás trabajadores no estén físicamente cerca de ti mientras estés enfermo. Esto también te dará más tiempo para desinfectar las superficies del cuarto de descanso, ya sea que lo hagas tú o el personal encargado de la limpieza. Toma ventaja de los descansos independientes para recuperar la energía que pierdes debido a la enfermedad.

Consejos

  • Recuerda que es mejor excusarte si estás enfermo. Ir a trabajar pone a tus compañeros de trabajo en riesgo y es posible que seas menos productivo. Trabajar cuando estás enfermo puede ser peligroso, por ejemplo, si operas maquinaria pesada o si sirves alimentos. Recuerda que llamar y pedir el día libre debe ser tu primera opción si estás enfermo.
  • Siempre consulta con un doctor para obtener un diagnóstico de tu enfermedad y proceder a utilizar un remedio.
  • Notifica a tu supervisor o jefe que estás enfermo.
  • Mantén unas botellas de agua o jugo de frutas a la mano para beberlos a lo largo del día.
  • Come algo ligero, pero no dejes de hacerlo para mantener tus fuerzas sin afectar a tu estómago.
  • Mantén un desinfectante para manos cerca de ti en tus áreas de trabajo y utilízalo con frecuencia.
  • Ten un desinfectante en aerosol cerca de ti para limpiar otras superficies.
  • Ten un pastillero contigo todo el tiempo, el cual contenga todos tus medicamentos.

Advertencias

  • Ten cuidado de no tomar una sobredosis de medicamentos. A menudo, las personas mezclan analgésicos con otros medicamentos específicos que toman para combatir la gripe u otras enfermedades.
  • Si trabajas en un lugar donde debes manejar maquinaria pesada o peligrosa, no debes ir a trabajar mientras tengas la gripe o si te encuentras bajo la influencia de determinados medicamentos.
  • Si te sientes aturdido o mareado, tienes náuseas o una fiebre mayor a 38 °C (102 °F), o si te sientes incapacitado, debes dejar de trabajar de inmediato y pedir atención médica.
  • No utilices supresores de tos si padeces de asma o de alguna neumopatía.
  • La deshidratación es un riesgo significativo si evidencias síntomas gastrointestinales (tal como la diarrea y los vómitos) de la gripe mientras trabajas o estás bajo estrés.
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