Cómo evitar subir de peso en Acción de Gracias

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Engordar en un día festivo es prácticamente un deporte nacional debido al pavo, el relleno y el pie de calabaza que se consumen en esta fecha. ¿No sería maravilloso que esta sagrada comilona (por primera vez) no arruinara tu cintura? ¡Disfrutar del Día de Acción de Gracias no quiere decir que forzosamente se deba engordar! Invierte tiempo para planificar, aprender a contener tu actitud hacia la comida de Acción de Gracias y, de esta forma, podrás disfrutar más y engordar menos en este día festivo.

Planear de antemano

  1. Limita la cantidad de calorías que consumes una semana antes de Acción de Gracias. Lo bueno de estos días festivo es que se sabe cuándo llegarán. No caen de sorpresa como cuando tu amigo te visita y te trae una olla de comida en la misma noche que, sin querer, devoraste toda la comida tú solo después de beber una botella y media de vino. Así que, para evitarte las preocupaciones, evita comer demasiado una semana antes de Acción de Gracias. ¡Esto ayudará a que la comida ese día se vea mucho más deliciosa!
    • No te proponemos que hagas dieta propiamente dicha. Lo que sí te proponemos es que no comas postres, no hornees y no dejes que expire tu cupón para comer yogur helado. Cuando salgas a almorzar, guarda la mitad de la comida antes de que siquiera empieces a comerla. Logra esos pequeños progresos que, de otra manera, no harías. El objetivo en el día de Acción de Gracias no es perder peso, sino, no subir de peso.
  2. Aleja las tentaciones. Se tendría que ser un robot o un parapléjico para no sucumbir ante las tentaciones, en especial, si se sabe que nuestras cocinas, comedores, salas de estar y, seamos sinceros, habitaciones están invadidas por pasteles, galletas y dulces. Nadie te puede culpar por irte "al lado oscuro" si tienes a tu alcance brownies de menta, panecillos de jengibre y caramelos. Sabemos que sería ridículo sugerirte que te deshagas de todo; sin embargo, lo que sí te sugerimos es que los coloques en un contenedor que no sea transparente y lo guardes en una alacena. Si está fuera de tu vista, estará fuera de tu alcance. ¡De verdad funciona!
    • Por otra parte, las esperanzas se pierden si todas estas tentaciones están sobre una mesa que podemos observar. En cambio, cuando están en ese lugar, pero escondidas, podemos olvidar que están ahí (la mayoría del tiempo) y evitar querer comerlas. Hazte un favor, guárdalas antes de que te des cuenta que estás comiendo tu quinto pastelillo de chocolate con menta.
  3. Programa tus ejercicios. Cuando se posponen las actividades cotidianas y se acumulan (lo que sucede normalmente durante los días festivos), lo primero que se pospone son las sesiones de ejercicio. Los horarios del gimnasio cambian, terminamos viajando, las obligaciones familiares aumentan o sea cual sea la causa, sucumbimos a lo que nuestras actividades nos demandan y terminamos más tiempo sentados, en espera y comiendo, mucho más de lo que teníamos previsto. En lugar de que tus actividades te controlen, contrólalas.
    • Llama a tu gimnasio y averigua sus nuevos horarios. Levántate treinta minutos antes para lograr ejercitarte veinte minutos en la mañana. Solo haz las compras para los días festivos después de que hayas realizado tu rutina de ejercicios. Cuando priorizas los ejercicios, se vuelve más fácil seguir realizándolos.
  4. Reduce el estrés. La mayoría de personas está muy atareada en esta época del año. El incremento de los niveles de estrés, en realidad, puede generar mayor cortisol, lo que provocaría que las personas engorden. ¡Y tú pensaste que solo eran los rollos de la cena!
    • Tómate tiempo para hacer calentamientos y estiramientos en la mañana o realiza yoga cuando puedas. Tómate diez minutos para ti cuando estés sentado en tu escritorio en el trabajo. Realiza lo que te brinde una sensación de paz. Tu cintura no sabrá agradecértelo, pero los números en la balanza sí te lo demostrarán (o no) luego.
  5. Planifica tu rutina de ejercicios para este día festivo. Quizás, planificar tu rutina de ejercicios sea adelantarse un poco a la realidad. Tienes que tener en claro, en primer lugar, qué ejercicios puedes hacer para luego planificar tu rutina de ejercicios. ¿Qué ejercicios factibles puedes comenzar a hacer? ¡Uno es mejor que ninguno!
    • ¿Qué ejercicios puedes realizar por ti mismo si vas a viajar? Los ejercicios básicos como salto de tijera, plancha, sentadillas, etc. se pueden realizar en tu habitación del hotel o la habitación para invitados del tío de tu novio.
    • ¡Ejercítate con la familia! Comienza haciendo una rutina de caminata en la tarde antes de que anochezca si lo permite el clima. Incluso, correr por la casa puede hacer que todos se animen a ejercitarse.
    • ¡Inscríbete en una Caminata! En la mañana del día de Acción de Gracias, el área en el que te ubicas puede contar con 5K, 10K o la competencia Fun Run. ¡Incluso, las ganancias podrían destinarse a beneficencia! Qué grandiosa manera de comenzar a dar gracias de inmediato (y de la manera correcta).
  6. Mantente caliente. Cuando nuestros cuerpos se enfrían, todo lo que queremos hacer es acurrucarnos con una cobija en una esquina, temblando hasta que se nos pase el frío. Quizás, beber uno o dos ponches calientes. ¡Para evitar estar en estado inactivo, mantente caliente! Aumenta la temperatura en la casa, ponte un suéter adicional, pero, sobre todo, mantente en movimiento. ¿Sabes qué conseguirás con esto? ¡Quemarás calorías!
    • Es mucho más fácil optar por ejercitarse cuando los músculos están calientes y relajados. Así que corre por la casa más seguido. De esta forma, el ejercitarte por la noche se verá mucho más factible.

Planifica las comidas

  1. Ofrécete para ser el anfitrión en las festividades de Acción de Gracias. De esta forma, estarás a cargo del menú y podrás planificar desde el principio qué alimentos estarán en la mesa. ¡Solo asegúrate de preguntarles a tus invitados si tienen alguna restricción alimenticia! Asimismo, pueden cooperar trayendo un platillo cada uno y, de esta forma, tendrás menos opciones que hayas aprobado previamente.
    • ¡No olvides la mesa! Por si no lo sabes, wikiHow tiene muchos artículos relacionados al día de Acción de Gracias y que podrán ayudarte a realizar tus labores como anfitrión.
  2. Renueva tus platillos tradicionales favoritos. Elige alimentos naturales y no procesados que sean simples, pero deliciosos; acompáñalos con hierbas, especias y frutas como el limón y la naranja. Deshazte de los arándanos enlatados y elige frutas frescas. En lugar de engordar con el relleno alto en calorías humedecido con los jugos del pavo, opta por una quinua con ligero sabor a nuez. ¿Judías verdes envueltas con tocino? ¡Son tan ricas como lo son cocidas con aceite de oliva, sal y pimienta!
    • Existen muchas páginas web y páginas de recetas en línea que brindan recetas y menús para comer saludablemente. El día de Acción de Gracias es una gran tendencia así como la salud. Tienes una verdadera mina de oro de información al alcance de tus manos.
  3. Cocina con sustitutos. Para empezar, cuando las recetas indiquen que llevan huevos, mantequilla, aceite y azúcar, tienes algunas opciones. A parte de lo obvio, como cambiar el azúcar por un endulzante, etc., puedes sustituir los huevos o el aceite por el yogur, el plátano o puré de manzana para darle cuerpo a las salsas.
    • Para comenzar, lee los artículos de wikiHow acerca de cómo cocinar con sustitutos de azúcar, cómo reemplazar huevos en las comidas o cómo usar el puré de manzana para productos horneados. Sí, ¡tendrán un buen sabor!
  4. Come muchos vegetales. Gramo tras gramo, los vegetales acumulan muchas menos calorías que las carnes o los carbohidratos. Si quieres llenar tu plato, estos son los alimentos que debes devorar (siempre y cuando, se preparen correctamente). Coloca muchísimas opciones de vegetales; de este modo, tendrás menos espacio para poner panecillos en la mesa.
    • En el caso del puré de papas, incluye un 25% de coliflor en su preparación. ¡No se lo digas a nadie y ve si siquiera lo notan!
    • Utiliza aceites saludables como el aceite de oliva, colza o nuez. Si vas a condimentar los vegetales, trata de no usar sal, ya que es la culpable de que la gente engorde.
  5. Planifica refrigerios saludables. A pesar de que sabemos que el día de Acción de Gracias es el día en que más se come en el año (aparte de, quizás, Navidad), esto no nos impide que tomemos refrigerios en ese día mientras esperamos a que se termine de cocinar el pavo en el horno. En lugar de deleitarte con pasteles y galletas, opta por una bandeja de vegetales, frutas y quesos ligeros. No tendrás la tentación de comer galletas, ya que están guardadas en la alacena (¿verdad?).
    • Por supuesto, es mejor si logras mantenerte lejos de los bocadillos. Sin embargo, estamos hablando del día de Acción de Gracias. El poder y control sobre uno mismo es para los detractores de los días festivos.
  6. Escoge postres más saludables. Por supuesto, esto contempla al pie de calabaza. Por suerte, este es mucho más saludable que el pie de pecana. ¡Y es mucho mejor si no comes la corteza! Sin embargo, esa no tiene que ser tu única opción. Las manzanas o peras rellenas, o cualquier otra fruta sin cáscara son un grandioso postre y contienen mucho menos calorías. Toma este día como excusa para ampliar tu repertorio de postres.
    • ¿No has revisado la sección de postres de wikiHow? Hay artículos que te enseñarán cómo crear postres saludables para tu familia, cómo hacer helados, cómo hacer cerveza de mantequilla, cómo hacer Cheetos cubiertos de caramelo, cómo hacer brillantina comestible y cómo hacer postres con los fideos ramen. ¡Imagínate todos los postres que no has probado!
  7. Planifica tu almuerzo de 1 p. m. a 2 p. m. Si puedes influenciar en el establecimiento de la hora para comer, infunde ese horario. De esa manera, los bocadillos no serán necesarios, ya que estarás sentado a la mesa a tiempo. Además, si comes el almuerzo a esa hora, permites que haya tiempo para la digestión (pieza clave para sentirse bien al día siguiente) y para hacer más actividades en el día después de que hayas terminado el almuerzo. Si estás activo después del almuerzo, te ayudará a que puedas continuar físicamente y te sentirás mucho mejor.
    • La abuela tenía razón cuando dijo que era mejor tener lista la mesa a la una o dos de la tarde; además, ayuda a las personas que se encargan de cocinar, arreglar la mesa y limpiar. ¡Por tanto, no te sentirás exhausto para divertirte! Definitivamente, necesitarás tiempo antes de comer el postre. Querrás saborearlo y no solo atragantártelo.

Estrategias en el gran día

  1. Toma un desayuno decente. Tienes dos opciones: 1) Come un desayuno decente rico en proteínas, seguido de un gran almuerzo de Acción de Gracias, o 2) No tomes desayuno, pasa hambre y come un almuerzo de Acción de Gracias que sea tan grande que tendrás que recurrir a rodar hacia el sillón y pedirle a tu mamá que te traiga más pie, ya que no te puedes mover. ¿Cuál de estas opciones te parece el más aconsejable para no subir de peso?
    • Esperemos que el primero te parezca el más aconsejable. No es una ciencia complicada de entender, pero si se come el almuerzo sin haber pasado hambre, no se comerá tanto cuando se llega a la mesa. Si bien es cierto que se consume calorías en las comidas que se ingiere todos los días, en este día querrás evitar devorar un almuerzo de 3500 calorías. Y no, de esta forma no terminarás consumiendo más calorías. Comerás menos en el almuerzo si has comido tu desayuno.
  2. Sé un anfitrión activo. ¡Felicitaciones si tuviste la suerte de convertirte en el anfitrión! Podrás entretener a los invitados, llenar sus vasos con bebidas, asegurarte de que todo esté listo y decorar. Suena a que tendrás mucho por hacer, seguro, pero te mantendrás en movimiento. Puedes usar este constante movimiento a tu favor, ya que se ha comprobado que las personas enérgicas tienden a ser más delgadas.
    • No lo veas como que estás arruinando tu día de Acción de Gracias. No, no, no. En realidad, estás mucho más involucrado. Al final del día, sentirás que has sido tú el que lo ha organizado y no que has sido solo un participante inactivo. ¡Quizás, tus amigos y familiares te lo agradecerán este año! Imagínate eso.
  3. Viste un atuendo apretado. No hace falta que te lo repitamos. Si tus pantalones te aprietan, no podrás comer con comodidad y comerás poco. De este modo, por lo menos, estarás más consciente de lo que sucede con tu cuerpo y no te sentirás tan libre para comer demasiado.
  4. Controla tu comida por porciones. Sírvete una cucharada de las comidas que realmente quieres. ¡Deja de lado las comidas que no te interesan! Primero, come bocados de tus platos favoritos. Luego, cuando termines, sabrás con exactitud en qué querrás concentrarte. ¡Se trata de planear con tácticas!
    • Puedes comer lo que quieras con tal de que sea una pequeña cantidad. Así que no te convenzas de que hay comidas que no podrás comer. Eso solo intensificará tus ganas de comer más y terminarás fallando en tus intentos por no subir de peso. Come una pequeña cantidad para satisfacer tu hambre.
  5. Come el pavo de manera saludable. En lo que a este respecta, se debe hornear o rostizar, pero no freír. Si puedes lograr una de estas dos opciones, hazlo. Y cuando esté en la mesa, opta por comer la carne blanca que no tiene piel, ya que la piel contiene grasa.
    • Si a tu familia le gusta mucho la salsa de carne hecha con grasa de carne asada, enfríala primero por quince minutos. Eso ayudará a que se separe la grasa en una capa en la parte superior que, pasado los quince minutos, podrás retirar. Si alguien te pregunta, dile que los peregrinos lo hacían y que estás tratando de hacer lo mismo que ellos.
  6. Ten cuidado con tus margaritas. El alcohol que bebes, ya sea ponche de huevo (Dios no lo quiera), Manhattan o vino tinto, contiene calorías vacías. Puedes beber, beber y beber, y tu cuerpo no se daría cuenta de que está ingiriendo calorías, ya que no se siente satisfecho. Prueba beber agua, soda con lima o una taza de té de menta. Te sentirás mucho mejor, estarás más activo y sobrevivirás esta época con menos peso en tu trasero o abdomen.
    • Si bebes alcohol, trata de alternarlo con un "ciclo de hidratación" que incluya agua con limón, soda dietética, etc. Asimismo, puedes tomar ese vaso de vino y convertirlo en vino con agua con gas, agua con 0 calorías. ¿Quieres recordar este día, verdad?
  7. Come despacio. Disfruta y agradece por cada bocado, saboréalo con sinceridad. Cuanto más lento comas, más lento será la siguiente ingesta hasta que tu estómago emita una señal diciéndole a tu cerebro que se detenga porque el estómago ya se siente satisfecho. Por lo general, esto toma veinte minutos. Así que en lugar de devorarlo todo a la vez, come despacio. ¡Después de todo, tienes toda la tarde!
    • Una manera de lograr esto es colocando el tenedor sobre la mesa entre bocados. Mastica tu comida más veces de lo que harías normalmente (no hay necesidad que cuentes) y coloca tu tenedor sobre la mesa. Estas son dos maneras concretas de disminuir tu velocidad al comer.
  8. No caigas presa del pensamiento de "es ahora o nunca". Después de todo, puedes preparar cuando quieras un pavo o pechuga de pavo rostizada, un pie de calabaza o el relleno de pavo que hace tu tía. Deshazte de la teoría de que solo se puede hacer algo en la vida, esto causa que la gente devore mucha comida en el día de Acción de Gracias. Si tienes esto en mente, se te hará más fácil rehusarte a servirte comida adicional.
    • La comida no es la pieza clave del día de Acción de Gracias (si no, se llamaría día de la Comida). ¡Además, no se va a acabar! Habrá sobras para después o para mañana. Siéntate y comparte, o sé la persona que comienza a agradecer por las cosas que sucedieron en ese año. Mantente enfocado, come lo que realmente te gusta y luego para.
  9. Evita sentarte de inmediato después de terminar la comida. Encuentra una actividad que puedas realizar después de la comida. Ponte a bailar los éxitos musicales de los setenta mientras ayudas a limpiar la mesa y la cocina. Realiza una gran caminata con la familia y amigos para disfrutar de la ciudad y/o de la estación. Corre con los niños. ¡Ya sabes! Mantente en movimiento.
    • Definitivamente, no querrás hacerlo. Sin embargo, aunque digas que no, haz el esfuerzo e invita a los demás a jugar frisbee.
  10. ¡Recuerda, el día de Acción de Gracias es solo un día! Si lo echas a perder, puedes volver a intentarlo. Lo que te hará subir de peso son las excusas y los racionamientos que haces después del día de Acción de Gracias hasta el día de Año Nuevo. ¡Si cuentas con la mentalidad correcta, en Año Nuevo, no tendrás que pedir bajar de peso y podrás obtener un deseo que sea útil y único!
    • Pero sobre todo, no te dejes engañar pensando que no importa porque es el día de Acción de Gracias (o Navidad o Año Nuevo) y te termines descontrolándote. Las comidas de los días festivos se pueden preparar cualquier día del año, no te sumerjas en la idea de cuán especial son. ¡Sé selectivo y disfruta verdaderamente de lo que decidas comer!

Consejos

  • ¡Disfruta con sinceridad el maravilloso día de Acción de Gracias y la temporada festiva!
  • Si ya tienes sobrepeso, sé cuidadoso con terminar tus comidas cuando te sientas satisfecho, elige alimentos saludables y ejercítate a diario durante las festividades. ¡Las personas con sobrepeso tienen más probabilidades de subir de peso que las personas delgadas durante las festividades!
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