Cómo cuidar orquídeas

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Las orquídeas son flores delicadas y bellas que se encuentran en diversos colores, formas y tamaños. Existen más de 22000 especies y sus cuidados varían en función de cada una. Sin embargo, puedes seguir algunos consejos sencillos sin importar qué tipo de orquídea tengas, para mantenerla saludable y con un excelente aspecto.

Crear el ambiente adecuado

  1. Utiliza macetas con agujeros de drenaje. Es fundamental que las macetas para las orquídeas vengan con agujeros de drenaje, ya que estos permitirán la salida del exceso de agua. De lo contrario, la pudrición de la raíz matará tus bellas plantas. Si las orquídeas se encuentran en macetas que carecen de agujeros, cámbialas a otras nuevas.
    • Coloca un platillo o una bandeja de goteo por debajo de la maceta para evitar que el exceso de agua escurra en el suelo.
  2. Consigue un sustrato de rápido drenaje diseñado para orquídeas. Puedes elegir entre uno a base de corteza o a base de musgo. Un sustrato a base de corteza drena bien y evita el exceso de riego, pero puede descomponerse con rapidez. El sustrato a base de musgo retiene mejor la humedad, pero requiere un riego cuidadoso y posiblemente, un cambio de maceta más frecuente.
    • Si no mantienes la orquídea en el sustrato adecuado, cámbiala de maceta para ayudarla a desarrollarse.
  3. Si es posible, coloca la maceta cerca de una ventana orientada hacia el sur o el este. Las orquídeas necesitan luz intensa pero indirecta para crecer bien. Si es posible, colócalas cerca de ventanas orientadas hacia el sur o el este para asegurarte de brindarles la cantidad adecuada e intensidad de luz solar. Si solo dispones de una ventana orientada hacia el oeste, cúbrela con una cortina transparente para impedir que las plantas se quemen.
    • Si colocas la maceta cerca de una ventana orientada hacia el norte, la orquídea no tendrá suficiente luz para florecer.
  4. Mantén una temperatura de 16 a 24 °C (60 a 75 °F) en tu casa. La orquídea se desarrolla en temperaturas moderadas y muere cuando hace mucho frío. Aunque la temperatura adecuada depende de la especie, en general debes mantener una temperatura nocturna superior a los 16 °C (60 °F) en tu casa. En el día, la temperatura debe ser entre 10 y 15 grados más.
  5. Haz circular aire suave. Dado que no cultivas las orquídeas en la tierra, debes brindarles una buena circulación de aire para mantener sus raíces saludables. En un clima templado, puedes abrir las ventanas para proporcionarles una brisa suave. De lo contrario, enciende un ventilador de techo a baja potencia o un ventilador oscilatorio que no esté orientado hacia las orquídeas para evitar que el aire se estanque.

Regar, alimentar y podar las orquídeas

  1. Riega las orquídeas justo antes que se sequen. Es importante regarlas según la cantidad de agua que utilizan y no en función de cierto número de días. Cada dos o tres días, mete con suavidad 1 o 2 dedos en el sustrato, luego sácalos y frótalos entre sí. Si no sientes nada de humedad en los dedos, riégalas ligeramente echando agua sobre el sustrato y esperando que este la absorba. Al cabo de unos cuantos minutos, vierte el exceso de agua en el platillo o la bandeja de goteo que está por debajo de la maceta.
    • Las orquídeas podrían necesitar varios riegos a la semana o uno cada varias semanas en función del clima, los niveles de humedad y el sustrato.
    • Una maceta transparente puede ayudarte a reconocer cuándo es hora de regar las orquídeas. Si no hay condensación en el interior de la maceta, significa que es momento de regarlas.
  2. Si el nivel de humedad de tu casa es inferior al 40 %, rocía las orquídeas a diario. Estas crecen mejor en ambientes con una humedad del 40 al 60 %. Compra un higrómetro en un centro de jardinería o en un hipermercado y utilízalo para medir la humedad de tu casa. Si es inferior al 40 %, riega ligeramente la orquídea y su sustrato una vez al día, utilizando una botella de espray con la opción de una fina niebla.
    • Si la humedad supera el 60 %, instala un deshumidificador en la habitación donde se encuentra la planta para impedir el crecimiento de bacterias y hongos.
  3. Fertiliza una vez al mes durante la floración. Aplica un fertilizante líquido equilibrado, como uno de 10-10-10 o 20-20-20. Dilúyelo a la mitad de su concentración y utilízalo para nutrir a las orquídeas una vez al mes durante el periodo de floración. Espera varios días después de fertilizarlas para regarlas o los nutrientes se irán con el agua.
    • Al término de la floración, el follaje dejará de crecer en algún momento. Puedes regar y fertilizar menos la planta hasta que vuelvan a crecer nuevas hojas.
  4. Corta los tallos gastados una vez que las flores hayan muerto. Las orquídeas no producen flores más de una vez en el mismo tallo, a excepción de la orquídea mariposa o Phalaenopsis. Si tienes esta especie, corta el tallo justo por encima de los 2 nudos inferiores (o uniones del tallo) cuando las flores hayan muerto. Para las especies con seudobulbos, corta el tallo justo por encima del seudobulbo. En el caso de las demás especies, corta el tallo por completo, lo más cerca posible del sustrato.
    • El seudobulbo es un tallo grueso en la base de cada brote.
    • Siempre poda las orquídeas con herramientas esterilizadas.

Combatir las plagas y las enfermedades

  1. Retira las cochinillas de forma manual. Las señales de la presencia de cochinillas son hojas pegajosas y moho negro. Con la ayuda de tus manos, retira todos los insectos que veas por encima y por debajo de las hojas y los tallos de flores.
  2. Limpia las hojas afectadas con agua jabonosa. Una vez que hayas retirado los insectos con la mano, echa un chorrito de jabón para platos en una taza o un bol y añádele agua a temperatura ambiente. Moja un trapo suave en la solución, luego limpia con suavidad cada hoja y tallo de flores. El agua jabonosa quitará la pegajosidad y el moho, además de los insectos restantes.
  3. Si las orquídeas aún están infestadas, rocía un insecticida. Si has retirado los insectos y limpiado las hojas, pero aún ves señales de una infestación, compra un insecticida en el centro de jardinería de tu localidad. Pídele a un empleado que te ayude a elegir un producto seguro para las orquídeas. Sigue las instrucciones de aplicación del paquete.
  4. Corta el tejido enfermo. Si la orquídea presenta hojas decoloradas o manchas (cremas, amarillas, marrones o negras), es probable que tenga una enfermedad. Lo primero que debes hacer es quitar todo el tejido infectado que sea posible. Corta los tallos, las hojas y las flores enfermas con una herramienta de cortar esterilizada. Asegúrate de desinfectar cualquier herramienta de jardinería antes y después de retirar el tejido infectado.
    • En ciertos casos, es más conveniente tirar la planta entera para impedir la propagación de la enfermedad.
  5. Combate las infecciones con un fungicida o un bactericida. Las infecciones bacterianas que afectan más a las orquídeas son la pudrición marrón, la pudrición negra y las manchas marrones, reconocidas mediante manchas oscuras en las hojas o los seudobulbos. Las infecciones fúngicas más frecuentes son la roya y la pudrición de la raíz, cuyos signos son las raíces, las hojas y los seudobulbos podridos. Una vez eliminado el tejido infectado, rocía la planta con un fungicida o un bactericida, según el tipo de infección que la afecte.
    • Dichos productos están disponibles en el centro de jardinería de tu localidad.

Consejos

  • Si la orquídea presenta hojas arrugadas y con un aspecto similar al cuero, pero las raíces son gordas y verdes o blancas, es probable que no la estés regando lo suficiente. Sin embargo, si las raíces están en malas condiciones o han desaparecido, es probable que el riego sea excesivo.
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